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42 años después, una agenda vigente: paz, pan y trabajo


30 de marzo de 2024

La movilización que dejó grogui a la dictadura, el rol del movimiento obrero y la actualidad de una consigna que hasta levanta el Papa Francisco.

Matías Cardone

El 30 de marzo de 1982 la por entonces CGT Brasil encabezada por su principal dirigente y líder del sindicato de Cerveceros Saúl Ubaldini, convocó a una protesta contra el gobierno de la dictadura militar. La consigna de aquella marcha “Paz, Pan y Trabajo”, la convocatoria aquella tarde de otoño fue la más numerosa que se recuerde en los tiempos del terror instalado por la dictadura genocida.

Es que además de instalar el terrorismo de Estado con desapariciones, torturas y robos de bebes, el gobierno militar a través del plan económico orquestado por José Alfredo Martínez de Hoz aplicó un plan neoliberal por primera vez en la historia argentina que dio como resultado un industricidio, la multiplicación de la pobreza a niveles insólitos hasta 1975, depreciación de salarios vía inflación, un incremento sideral de la deuda externa y el cambio definitivo de perfil productivo del país, aquel “proceso de valorización financiera” instaló la “miseria planificada” sagazmente denunciada por Rodolfo Walsh en su “Carta a las Juntas”.

El movimiento obrero organizado encabezó aquella marcha a Plaza de Mayo. No fue una marcha más, fue el principio del fin de una dictadura militar que estaba grogui y para no besar la lona, 72 horas después decidió recuperar las Islas Malvinas en un acto de demagogia para mostrar un respaldo popular que se había esmerilado en gran parte por su errática política económica. 

Las esquirlas del plan económico de la dictadura aun pesan sobre los trabajadores argentinos, el proceso de valorización financiera de Martínez de Hoz, profundizado por Cavallo y Menem viven hoy una especie de revival al palo con Milei, para explicarlo como en una mesa de café, conviene timbear antes que producir, eso pega de lleno en los salarios, en la calidad del empleo y en los niveles de pobreza. Por eso mismo pasamos del 3% de pobres en 1975 al oprobioso más de 40% con que terminó el gobierno de Alberto Fernández. Todo es una financiera, las prepagas de salud, los seguros, los supermercados, los medios de comunicación, absolutamente todo guita que hace guita.

Este sistema ya instalado hace más de 4 décadas en Argentina también perfiló otro mercado laboral, de trabajadores formales industriales y con salarios altos que conformaban una sociedad integrada a cuentapropismo, trabajo de servicios, alta informalidad laboral, economía popular (desde la crisis de 2001) y una sociedad partida a la mitad. Está abierta la discusión sobre si el país puede generar los empleos de calidad que necesita, cualquiera sea el resultado de la misma hoy la historia le vuelve a tocar la puerta al movimiento obrero organizado ante el intento de desguace final de la industria nacional y del estado empresario, la CGT reaccionó rápido convocando al paro general el pasado 24 de enero, la pelea será larga.

La agenda del 30 de marzo tiene tanta vigencia que hasta el Papa Francisco la aggiornó a Tierra, techo y trabajo. Es que aún con informalidad, pluriempleo y plataformización, el sujeto político continúa siendo el mismo: los trabajadores.

Será trabajo de los dirigentes sindicales zurcir la herida entre los laburantes y la política, y hasta tal vez surja otro Saúl Ubaldini al que la política le debe el status que se merece, el de uno de los padres de la democracia.

Matías Cardone

Periodista deportivo UNLP

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