23/9/2020

Sociedad

15% de aumento en cuatro cuotas: la oferta del gobierno a estatales y el flagelo salarial

En una nueva ronda de negociación los gremios del sector público volvieron a rechazar la oferta de aumento del 15% escalonado que ofreciera el gobierno. El flagelo salarial en la Argentina debe ocupar el centro de gravedad de la agenda política del país.

Publicado el 23 de Septiembre de 2020


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En una nueva ronda de negociaciones entre el Estado Nacional y los gremios del sector público nucleados en ATE y UPCN, concluyeron ayer otra jornada sin acuerdo.

La oferta del gobierno consistente en mantener de forma provisoria los 4 mil pesos de marzo y un 15 por ciento a pagar en octubre (4%), diciembre (3%), febrero (4%) y abril (4%) fue rechazada en forma unánime por las organizaciones gremiales del sector.

La discusión paritaria del sector público es largamente esperada por las patronales argentinas, dado que marcan un punto de referencia acerca de la voluntad política del gobierno de turno, al mismo tiempo, es la oportunidad de una política salarial rectora para el conjunto de los estados provinciales y municipales que suelen contemplar su resultado con atención para regular los salarios intraprovinciales.

En ese contexto, fundamentalmente en lo que significa una política de referencia para el sector privado, la oferta del Estado Nacional marca una voluntad de sostener salarios flacos en el escenario de la posta pandemia, peor aún cotejados en dólares.

Uno de los reclamos del FMI para alcanzar un acuerdo como el que se pretende en nuestro país, es anclar el salario del sector público en niveles bajos, para que paulatinamente, los salarios del sector privado se anclen en condiciones de pauperización crónica.

Con el mito de la “reducción de los costos” para alentar las famosas “inversiones externas” lo que se obtiene como resultado son las mismas consecuencias de destrucción de los ingresos que dejaron los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri.


El flagelo del salario

Al arribar Macri a la presidencia, allá por diciembre de 2015, el país tenía el salario mínimo vital y móvil mas alto de Sudamérica medido en dólares.

Al retirarse el huracán neoliberal de Mauricio Macri del gobierno, el salario mínimo vital y móvil del país había descendido 8 posiciones y se encontraba ante último.

Un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda revelaba hace meses atrás que "La apertura comercial irrestricta, la liberalización de la cuenta de capitales y un proceso de 'recomposición' desmedido en el cuadro tarifario de servicios públicos signan la mayor fuente de volatilidad nominal de los últimos años", desarrolla el documento y agrega: "El mayor afectado por este programa es el mercado interno: con la crisis y la reducción del poder adquisitivo de las familias, asociado a la erosión del salario real, se produce un impacto sobre el consumo interno y la producción".

El informe detalla que el salario mínimo en Noviembre de 2015 era de 589 dólares, mientras que en Diciembre de 2019 se encontraba en 268 dólares.


Una agenda clave

Las discusiones paritarias son el mecanismo natural a través del cual se disputa el excedente económico de nuestro país. Es la oportunidad en la que rentabilidad empresaria y supervivencia obrera entran en un diálogo tenso y de disputa para nivelar la balanza de las injusticias.

Durante la pandemia se ha popularizado el mito que “en ésta crisis perdemos todos”. Muy lejos de ello, existen sectores económicos que evidencian una rentabilidad exuberante, mientras la enorme mayoría de los argentinos y las argentinas se hunden en el flagelo del bolsillo flaco.

Los indicadores del Ingreso Familiar de Emergencia, anclado en diez mil pesos que se pagan cada dos meses, que alcanzó 8 millones de beneficiarios que en su núcleo familiar no podían dar cuenta de ingreso alguno, marca los estándares de desigualdad social arrastrada por el neoliberalismo y que amenaza con agravarse durante el tiempo de pandemia.

En ese contexto, la agenda de los ingresos populares, el salario y el diseño de un nuevo modelo de organización social del trabajo, se hacen urgentes y vitales en la agenda pública Argentina.

El trabajo y el salario digno son cosas demasiado importantes para dejarlas en manos de los empresarios, siempre tan ansiosos por multiplicar su ganancia personal y abandonar a la supervivencia el destino de los trabajadores que forjan su riqueza.


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