18/9/2021

Política

Adultos mayores: Deterioro en la calidad de vida y jubilaciones que no levantan vuelo

Las jubilaciones no logran recuperar poder adquisitivo y eso opera sobre la angustia cotidiana de la enorme mayoría a los que les duele la situación social de las jubilaciones. Además, un revelador informe de la Cruz Roja, marca el deterioro en la calidad de vida de nuestros adultos mayores.

Publicado el 18 de Septiembre de 2021


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El resultado de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias exige un debate profundo sobre las condiciones sociales en las que se encuentra nuestro pueblo. Desde las páginas de InfoNativa sostuvimos cada semana que el deterioro en las condiciones de vida de la enorme mayoría de la poblacion anticipaba un peligroso resultado electoral, no sólo para el Frente de Todos, si no para el conjunto de la democracia.

Ausentismo electoral es la consecuencia de la profunda apatía democrática con la que vive la población el transcurrir de gobiernos sin que su situación económica no sólo no mejore, si no, que evite seguir deteriorandose.

En una reciente investigación realizada por la agencia de noticias de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Buenos Aires, se logró comprobar que los haberes jubilatorios se encuentran estancados y narran el profundo deterioro acumulado durante cuatro años de gobierno de Mauricio Macri.

Sostienen en sus páginas que la crisis económica en la que se encuentra sumergida la Argentina, sobre todo tras más de un año y medio de pandemia y un la recesión que arrastraba del gobierno macrista, deteriora constantemente el poder adquisitivo de los trabajadores. Las medidas sanitarias, sumadas a la profunda sensación de incertidumbre vivida durante gran parte de 2020, se tradujeron en un retroceso en los índices de consumo y por ende una preocupación constante entre la población respecto al mantenimiento de sus fuentes laborales.

Si bien la economía ha ido reactivándose muy lentamente en los últimos meses, y el Estado ha tomado medidas con el fin de  palear la caída de los salarios respecto de la inflación, también es necesario mantener la sustentabilidad del sistema previsional.

Respecto a esto, el economista del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortíz (CESO), Nicolás Pertierra, dice que “la base de todo es mejorar la economía y crear empleo. Los trabajadores en actividad son los que financian las jubilaciones. Y para crear empleo tenés que sostener la actividad económica, o sea es un círculo virtuoso. Para poder incrementar todavía más las jubilaciones se tiene que volver a crear fuertemente empleo privado registrado, que fue lo más afectado de los últimos años.” Y agrega: “Se podrían pagar mejores jubilaciones aumentando la cantidad de trabajadores y el salario promedio de los mismos, de esa forma aumentarían los recursos de la seguridad social”.

Entendiendo que el problema de fondo es muy complejo y son múltiples las circunstancias económicas que entran en juego, la duda surge al tratar de entender por qué no aumentan las jubilaciones. “La realidad es que han sido la variable constante de ajuste dado al gasto público que representan. El peso que tienen es tan importante, que han sido objeto de las políticas de ajuste sobre todo de 2017 a 2019. En ese periodo hubo una clara pérdida del poder adquisitivo de los jubilados, y todavía viene oscilando un poquito por debajo. En la medida en que los ingresos del sector privado y la recaudación se empiece a recuperar, las jubilaciones deberían subir. Pero falta una recuperación contundente”, detalla el economista.

Para el sistema integrado provisional argentino parece fundamental la evolución del salario mínimo vital y móvil. El mismo tuvo un incremento del 35% en los últimos cinco meses y a partir de este mes se percibirá el último aumento previsto para este año. De esta manera, el piso de las remuneraciones pasará a ser de $29.160 e impactará en octubre.

Por otra parte, el gobierno aprobó para los jubilados el pago junto a sus haberes de una serie de bonos (de $1500 en abril y mayo más un tercero de $5000 que se pagó en agosto de 2021,) con el fin de compensar la pérdida en la capacidad de consumo producida por la inflación. “El punto más bajo, en términos de poder adquisitivo de los jubilados, estuvo en mayo de este año. A partir de ahí empezó a recuperarse un poco, y eso sin considerar los distintos bonos que se fueron otorgando, los cuales van a compensar un poco más la base de la pirámide de las jubilaciones”, señala Pertierra.

Haciendo una comparativa de los haberes percibidos en los últimos diez años, el especialista explica que “las jubilaciones actualmente están en niveles similares a los de fines de 2019 y son comparables con algunos niveles del 2010 y 2011. El periodo de fuerte crecimiento de las jubilaciones mínimas fue del 30% y va del 2011 al 2015. Por el contrario, del 2015 al 2017 hubo un relativo estancamiento y una contundente caída del 20% entre 2017 y 2019. En la primera parte del 2020 hubo un incremento en las jubilaciones, que se deterioró mucho con la aceleración de la inflación de fines del mismo año”.

Según informo a principios del mes de agosto la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), y de acuerdo a lo estipulado por la Ley de Movilidad 27.609, las jubilaciones aumentarán a partir de este mes un 12,39%. De esta manera que el haber jubilatorio mínimo será de $25.922 y beneficiará a más de 7 millones de jubilados y pensionados. 

Otro revelador informe marca la afectación en la calidad e vida de los adultos mayores durante la pandemia.


Siete de cada diez adultos mayores vieron afectada su calidad de vida por la pandemia

Las cifras se desprenden de una investigación realizada por el Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina en base a una muestra de 1.787 casos, desplegados en 20 provincias del país, donde se agrega que existe un índice de bienestar general intermedio bajo.

Una encuesta realizada por el Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina señaló que siete de cada diez personas adultas mayores perciben que la pandemia representó un impacto negativo en sus vidas y además el trabajo evidenció que existe un índice de bienestar general intermedio bajo, con diferencias según nivel socioeconómico, edad o lugar de residencia.

La investigación comprende una muestra de 1.787 casos, desplegados en 20 provincias del país, y forma parte de un programa integral a través del cual el Observatorio Humanitario busca detectar cuáles fueron los efectos de la pandemia en diversos grupos sociales.

En meses previos, la Cruz Roja publicó informes enfocados en niñez y juventud y en esta ocasión, el trabajo se centra en personas mayores de 65 años, a lo largo del territorio argentino.

"El estudio no nos sorprendió, pero nos permitió detectar algunas posibles áreas de acción", señaló Rodrigo Cuba, subsecretario de Desarrollo Humano de Cruz Roja Argentina.

"Existe una correlación entre el estado general de salud y el nivel socioeconómico: el primero es evaluado de mejor manera entre los niveles medios y altos. A su vez, tener hijos y vivir fuera del Área Metropolitana condicionan positivamente la salud de las personas encuestadas", indicó.

A partir de las respuestas obtenidas, el Observatorio elaboró un Índice de Bienestar de Adultos Mayores (IBAM), en función del nivel de satisfacción individual en cinco áreas clave de la vida cotidiana: Alimentación; Afecto y Cariño; Salud; Economía; y Recreación.

Para el caso argentino, el índice IBAM promedio resulta de 5,2 en una escala del 1 al 10 (donde el 1 representa el nivel más bajo de bienestar y el 10, el más alto).

Este dato desciende a medida que aumenta la edad de los encuestados y es menor en regiones como el AMBA (4,9). En tanto, aumenta en la Patagonia (6,4) y mejora en el caso de las personas que tienen hijos (5,4) frente a las que no los tienen (4,6).

Una de las áreas que los adultos mayores vieron más alteradas es la recreación, un 56% declara que está poco o nada satisfecho con su situación en este sentido.

Esto coincide con otros descubrimientos específicos, mientras que un 72% de los encuestados solía encontrarse con amigos de manera presencial o virtual antes de la pandemia, este porcentaje bajó al 33% en la actualidad.

Por otro lado, un 44% realiza menos actividad física que antes y también cayó el porcentaje de los que hacen actividades artísticas (de un 30% a un 12% en la actualidad).

La irrupción de la pandemia generó además un mayor consumo de tranquilizantes, ansiolíticos y sedantes (la proporción subió de 28% a 37%).

Otro dato llamativo es el trato social que reciben los mayores: un 37% de los encuestados dijo haberse sentido maltratado durante los últimos años en al menos un lugar por ser adulto mayor, en especial en oficinas públicas (23%) y en consultorios, hospitales o clínicas (19%).

"Un índice IBAM de 5.2 representa una posición intermedia baja y el estudio muestra con claridad que muchos de nuestros adultos mayores necesitan encontrar el modo de recuperar sus lazos sociales y sus salidas cotidianas en la medida de lo posible.

"Se debe reforzar el apoyo en aquellos que pertenecen a estratos sociales más bajos, con insatisfacción de sus necesidades básicas. También es necesario revisar el trato que muchas veces tenemos hacia ellos como sociedad, con la idea de ayudarlos a superar las dificultades que pudieron haber atravesado en estos tiempos tan especiales", destacó Cuba. 

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