17/4/2021

Deportes

Argentina: 20 años sin representantes en la Formula 1

De ser un protagonista indiscutido a quedar fuera del gran circo. ¿Cuáles son las dificultades que hoy atraviesan los pilotos que no logran llegar hasta lo más alto del automovilismo mundial?

Autor de la nota: Franco D. Cruz

Franco D. Cruz

Publicado el 17 de Abril de 2021


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Este fin de semana, el circuito italiano de Imola estará albergando la segunda fecha del mundial de Fórmula 1. Este parece un dato menor, pero que la celebración del Gran Premio no incluya a ningún corredor nacional dentro de la parrilla de partida cierran 20 años de ausencia de nuestros pilotos para el campeonato más importante del automovilismo, y a su vez 23 años sin el Gran Premio de Argentina, que no pudo lucirse a lo largo del último siglo.
Desde entonces, la estadística nacional no hace más que ir perdiendo brillo y autoridad, recordando que hasta el nuevo siglo Juan Manuel Fangio había sido el único corredor del mundo que consiguió consagrarse en 5 oportunidades: 1951, 1954, 1955, 1956 y 1957 y siendo Argentina hasta la fecha el sexto país que más representantes logro colocar en la categoría (22), solo por detrás de Italia (69), Francia (50), Estados Unidos (31), Alemania (31) y Brasil (29).
En su retirada del deporte, el piloto santafesino Carlos Alberto Reutemann, quien había conquistado el sub campeonato del mundo en 1981, declaró: “La F1 se acabó para mí, que pase el que sigue”. Lamentablemente, tras su retirada en marzo de 1982, no habría nuevos pilotos ni proyectos que lograran sucederlo, siendo este el último piloto nacional que logro brindar un gran espectáculo, conquistando podios y carreras.
Si existieron nuevas apariciones, nacidas de proyectos privados que no contaban con un verdadero respaldo del gobierno nacional, como fue el caso de Oscar Rubén Larrauri (1988/1989), Norberto Fontana (1997), Esteban Tuero (1998) y el propio Mazzacane (2000/2001), que el 15 de abril de 2001 abandonó por fallas en el motor y dando inicio a este largo plazo de 20 años sin corredores.
Después de ellos, solo existieron dos grandes oportunidades que no lograrían concretarse. Uno es el caso de José María “Pechito” López, quien tras ser pretendido por los equipos de USF1, Campos y Toro Rosso, terminó firmando con la primera de dichas firmas, pero que que lamentablemente nunca llegó a terminar el armado del auto.
La otra gran oportunidad perdida, fue el caso de Esteban Guerrieri que en el año 2010 ya tenía listo su contrato con la escudería Manor, pero que lamentablemente no logro colectar la cifra pretendida por el argentino, que los llevo a optar por el piloto belga Jerome D’Ambrosio, quien acepto hacer la temporada por 5 millones de euros menos, pero que consiguió pésimos resultados.
¿Qué pasa con nuestros pilotos?
Un aspecto que no se puede dejar de tener en cuenta a la hora de analizar esta prolongada ausencia de pilotos en la categoría, viene de la mano de la devaluación del peso en relación al Euro.
Los últimos tres representantes nacionales Fontana Sauber, Tuero Minardi y Gastón Mazzacane, gozaron de una paridad cambiaría entre el peso y el dólar que les ayudo en gran medida a costearse sus propios cupos, cuando por aquel entonces una plaza dentro de una escudería pequeña rondaba entre los 4 y 5 millones de euros.
Hoy, con un dólar oficial por debajo de los 100 pesos, sumado a una importante crisis económica que viene aconteciendo desde hace ya varios años, resulta muy difícil que un piloto de bandera pueda contar con el capital necesario para acceder a un monoplaza.
Como referencia, en 2015 el español Carlos Sainz Jr. habría puesto 15 millones de euros para entrar en Toro Rosso -hoy Alpha Tauri-, pese a ya haber formado parte al programa de jóvenes promesas de Red Bull. Si bien este dinero en gran parte es aportado por marcas nacionales que respaldan a cada corredor, son pocas las empresas argentinas que hoy pueden contribuir con los pilotos a costear esos 1500 millones de pesos.

La mano del Estado
Por su parte, pilotos como Juan Manuel Fangio o Carlos Alberto Reutemann habrían conseguido sus plazas con ayuda del Estado nacional. Pero en medio de la actual crisis económica, tampoco parece ser una alternativa para los pilotos de bandera.
Tanto el cinco veces campeón como "el Lole” consiguieron llegar a las pistas europeas de la mano del Automóvil Club Argentino (ACA), que en mayor o menor medida les brindaron un apoyo económico que les fue de gran ayuda para afianzarse como pilotos de elite.
Una vez que lograron firmar sus contratos y ganarse el reconocimiento de las mejores escuderías del mundo, el Estado pudo poner punto final a la ayuda económica.
Finalmente, tras la crisis económica del 2001 no volvió a haber grandes aportes por parte del estado, solo unos tibios respaldos en 2010 que finalmente no lograron ser suficiente.
El ex piloto fe la F1, Poppy Larrauri, se refirió al respecto y explico que “Tener un piloto en F1 es una política de Estado. Pero hoy no podes sacarle al Estado 15/20 millones de euros cuando tenes un país con más del 40 por ciento de pobreza”, lamento.
Sin margen para proyectos a largo plazo
Tras la retirada de Carlos Reutemann, el ACA no volvió a embarcarse en un proyecto serio de largo plazo, con la excepción del 2009, cuando se involucró con Pechito López y consiguió reuniones con el Gobierno Nacional, que apoyó con parte del presupuesto. Pero desde entonces, la entidad madre del automovilismo argentino no volvió a armar un programa de desarrollo de pilotos o un plan que permita conseguir el apoyo de empresas privadas y estatales.
Lamentablemente, la escudería donde estaba por debutar el argentino, nunca llego a poner a punto su monoplaza y el proyecto se iría por la borda. Desde entonces, no hubo quien costeara la formación de nuevos pilotos en el circuito europeo, por lo que los pilotos de bandera no volvieron a estar bajo la lupa de ninguna escudería.
El ex piloto de la categoría, Miguel Ángel Guerra,  aseguro que en la actualidad “No hay un apoyo institucional ni político, que no se puede reunir el presupuesto y cada vez estamos más lejos. Los chicos nuestros tienen muy buenas condiciones, pero tienen que lograr que los contraten de Europa para poder correr allá. El argentino tendría que irse desde niño a Europa y hacer su carrera allá. Tenemos pilotos que están capacitados para correr en cualquier categoría del mundo”, asegura Guerra.
Por su parte, la idea de que el piloto se forme íntegramente en los circuitos nacionales, tampoco parece una opción. Según explica Mazzacane; “Gestar un buen proyecto y armar un piloto de chico para poder mandarlo a la F1 sera imposible. Se necesita mucho dinero y estamos lejos”.
23 años sin el Gran premio de Argentina
Otro aspecto de gran importancia, que tiene un gran peso a la hora de explicar la ausencia de los pilotos argentinos en la categoría, es el simple hecho de que se dejara de disputar el Gran Premio de Argentina.
Lamentablemente, no contar con pilotos de bandera es a su vez un motivo de gran peso a la hora de explicar por qué no tenemos un circuito dentro del calendario. La ausencia de ambas genera un círculo vicioso que pareciera no tener fin, haciendo que Argentina este cada vez más lejos de contar con pilotos o circuitos en la máxima categoría.
No obstante, hay países que lograron rápidamente romper esta inercia, como el caso de Países Bajos, o México, que ante el debut de Max Verstappen, o Checo Pérez respectivamente. Sus llegadas a la máxima categoría generó un creciente interés por el deporte, facilitando a ambos países conseguir sponsors y capitales para posicionarlos nuevamente dentro del calendario oficial de la FIA.
Por su parte, en Argentina también existió la intención de volver a albergar la competencia, tanto en el gobierno de Cristina Kirchner que dijo que “mataría” a su Secretario de Turismo si la Fórmula 1 no volvía a la Argentina, como el Mauricio Macri que aseguró que el regreso de la máxima categoría del automovilismo a nuestro país era una “prioridad” para la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, ninguno de los dos pudo cumplir con sus anuncios.

Una cuestión de capital
Se estima que para que Argentina pueda contar con un su cupo dentro del calendario debería invertir 50 millones de dólares anuales, por un plazo no menor a 4 años, además de poner a punto el Autódromo de Buenos Aires que implicaría una inversión de 30 millones de dólares adicionales sumando un total de 230 millones de dólares.
Al menos, esas fueron las estimaciones cuando en 2018 las negociaciones con Formula One Management casi concluyen satisfactoriamente, pero que finalmente no lograron concretarse tras una corrida cambiaría que hizo saltar el precio del dólar desde los $19 a los $38 pesos, según indica la página del Banco Nación.
También, pesa la cuestión de que la FIA actualmente está priorizando incluir nuevos circuitos dentro de países más populosos y con mercados emergentes, que sean capaces de darles un nuevo empujón a la máxima categoría.
Un ejemplo de ello, es la inclusión del gran premio de Malasia (1999), China (2004), Singapur (2008), Corea del Sur (2010), India (2011) y Vietnam, pese a que este último se suspendió por la pandemia, pero que dejan en claro las intenciones de la FIA de agregar nuevos países asiáticos, capaces de atraer publico de forma masiva.
El mercado asiático siempre fue el objetivo de Bernie Ecclestone, el ex dueño de la F1, que en sus últimos años a cargo soñó con ver un chino corriendo en la categoría sabiendo que de ocurrir eso sería una bomba para el negocio. Lamentablemente, China nunca pudo proponer un piloto que se encuentre a la altura de la competencia, aunque con la llegada de tantos nuevos circuitos regionales, ya comenzaron a surgir nuevas promesas de la region: como es el caso del japones Yuki Tsunoda, de 20 años, o el Tailandes Alex Albon, quien logro ocupar un asiento privilegiado dentro de la parrilla pero que finalmente fue corrido de su monoplaza.
Por otro lado, mientras que Asia se transforma en “la capital” de la categoría, agregando para este año el gran premio de Arabia Saudita, América comienza a mostrarse como un problema para la categoría, consecuencia de los elevados costos de transporte que implican trasladar todo el equipamiento hacia el “nuevo mundo”.
Mucho talento, pero con poco capital
Pese a llevar 20 años sin pilotos de Formula 1, Argentina sigue ofreciendo un importante semillero del que cuna de grandes promesas. Pero quienes finalmente tienen la posibilidad de llegar, son aquellos jóvenes que logran atraer la mirada de firmas extranjeras dispuestas a explotar su potencial desde tempranas edades. Tal es la situación que de los pilotos Franco Colapinto (17 años), vive en Europa y su campaña la maneja la empresa Bullet Sports Management, que se ocupa de conseguirle sponsors que hoy le permiten correr la European Le Mans Series y la Fórmula Regional Europea que este fin de semana será telonera de la F1.
Otros nombres que resuenan con la posibilidad de ser los próximos en integrarse a la máxima categoría son; Giorgio Carrara (20), que aún no cerró para competir en ninguna categoría, Nicolás Varrone (20), que competirá en la Le Mans Cup. Y Sacha Fenestraz (21), que nació en Francia, se crió en Córdoba y está en la Súper Fórmula de Japón (antesala a la F1), pero corre con bandera francesa para tener apoyo.
Causas positivas
Por otra parte, también existen variables que resultan positivas que juegan un papel importante a la hora de explicar la carencia de pilotos argentinos en la Formula 1, que es el importante nivel del automovilismo interno.
La gran oferta de categorías y la posibilidad de correr casi todos los fines de semana también hace que muchos chicos prefieran quedarse en el país. Por citar algún ejemplo, en 2010 Agustín Canapino con 20 años fue el campeón más joven del TC. Pero no tuvo intenciones de viajar a probar suerte en el extranjero y a la fecha continua disfrutando de las posibilidades que brinda las competiciones locales.
El automovilismo argentino es una industria que hoy tiene 13.800 corredores (entre pilotos y copilotos), más de 90 pistas y 200 categorías. Tiene un circuito que presenta una gran variedad de paisajes y climas, incluyendo el autódromo más austral del mundo, en Tolhuin, por lo que los pilotos pueden acceder a la alta competencia sin ir muy lejos.
Esta, que podría ser considerada una ventaja estratégica, al mismo tiempo aleja a los pilotos de la posibilidad de integrarse a las competiciones de Formula, ya que a diferencia de otras categorías, las carreras de formula no tienen suficiente variedad dentro del país. En la década de los `70 se podía correr en Fórmula 4, Fórmula 2 y Fórmula 1, dentro de los circuitos nacionales.
En la actualidad están la Fórmula 3 Metropolitana y la Fórmula Renault, pero son divisionales iniciales. Después de ellas la escalera de aprendizaje se corta y tampoco hay importantes certámenes regionales dentro del continente.
Un camino posible:
En este último año, se abrió una nueva posibilidad para que los pilotos nacionales puedan alcanzar su lugar en lo más alto del automovilismo mundial, se trata de la FIA F4 Argentina, que permite a los pilotos iniciarse en las competencias oficiales de Formula, otorgando al campeón 12 puntos de los 40 necesarios para transformarse en piloto de Fórmula 1, permitiendo a los pilotos evitar un costoso paso por el exterior.
Los monoplazas que correrán en la categoría son similares a la F4 Europea y su costo es de 600 mil pesos por evento con dos carreras que comenzará este fin de semana junto al Turismo Pista en Concordia.
Por lo pronto, los corredores solo serán de procedencia nacional, pero al momento de que se reabran las fronteras también se permitirá la presencia de pilotos extranjeros, quienes tendrán que afrontar un costo de 7.000 dólares por fecha.
Disfrutar del circuito interno
Si bien a la fecha no existe indicio de que en Argentina se pueda poner fin a este periodo de 20 años sin pilotos y 23 sin circuito dentro de la máxima categoría, la "pasión por los fierros” sigue tan latente como en las épocas de Fangio o Reutemann.
Afortunadamente, los circuitos nacionales siguen en condiciones de ofrecer un espectáculo de alto rendimiento, capaz de proponer imponentes pistas y paisajes, tanto para el deleite de público como de pilotos.
De esa forma, siempre podremos disfrutar de un automovilismo de calidad, a la espera de que un nuevo piloto nos permita regresar a la máxima categoría, y abra la posibilidad a que el Autódromo de Buenos Aires albergue una vez más ese evento tan importante y esperado.
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