17/9/2022

Opinión

Así la vemos: Consenso y nuevos espejitos de colores

"Nos reconsensuaron y volvieron históricos intercambios coloniales". Columna de opinión desde los adultos mayores, por Alberto Gómez.

Autor de la nota: Alberto Gómez

Alberto Gómez

Publicado el 17 de Septiembre de 2022


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Milagro Sala, 2436 días presa política, 1012 con un gobierno popular.

Comienzos del Consenso económico

Desde fines de la década del 90, América Latina sobrevive al influjo del “Consenso de Washington”, creado por el FMI, Banco Mundial y Tesoro de Estados Unidos. Nació en la ciudad base de las Finanzas globales, y con el objetivo de orientar, y ayudar a los países inmersos en crisis económicas.

Nuestra Historia nos enseña que sus intervenciones, siempre, fueron nefastas para el Pueblo. No solo no mejoraron las crisis, sino que las agravaron a niveles tales que superaron los reclamos, hasta llegar a puebladas que generaron muertes, siempre del lado de los explotados por sus medidas de ayuda.

Hoy, tras más de 30 años, con nuevos métodos, disfrazándose de política, dejaron los uniformes militares, y siguen aplicando idénticas recetas. Solo basta repasar los famosos 12 puntos de Martinez de Hoz, super Ministro de la dictadura, con las 10 medidas económicas base para la creación del referido Consenso.

• Como siempre, y sin importar consecuencias ni estados de situación, exige ajustes fiscales, necesarios para asegurarse el retorno de sus “ayudas”.   

• A través de inversiones, reafirma economías extractivistas. Se asegura la entrega de recursos naturales tradicionales, y los nuevos para el futuro tecnológico.

• Exigen mayores exportaciones, creando dependencia de sus divisas. Además, generan la desinversión de la industria nacional, con menor utilización de mano de obra local, la cual  importamos, para cumplir su círculo vicioso de dependencia.

 

Ahora, la coyuntura global y nuestra inserción.

Hoy, a su brazo armado, la plutocracia y sus adláteres, agrega otra crisis, la de una guerra que; más allá de maquinaria bélica, y escasa territorialidad en disputa; está orientada a sostener capacidad financiera de los bloques dominantes. Tratan de reducir daños propios, pero los acentúan en las demás economías.

Con la contienda global, nos obligan a crecientes exportaciones (hidrocarburos, alimentos), y garantizarse nuevas materias primas, que alimentarán el cambio tecnológico (litio, tierras raras, etc.). Por supuesto, solo para solventar finanzas, no para mejorar la vida, ni del planeta y por lógica de su gente.

 

En Argentina, consensuando con entregas

Ya dijimos, la apolítica triunfó en 2016, y la coalición gobernante abdica a la plutocracia, mayormente transnacional, quienes detentan el poder, hasta hoy.

Se ratifica la sumisión al Consenso, y nos enfocamos en cumplir las dos primeras reglas fiscalistas propuestas al momento de su creación.

Lo dijo Georgieva (FMI), tras gira massista, los "parámetros fiscales y las políticas subyacentes para asegurar los objetivos de déficit primario existentes del 2,5 por ciento del PIB en 2022 y del 1,9  por ciento del PIB en 2023, con énfasis en una mejor orientación de los subsidios a la energía, transporte y agua, junto con una mejor priorización del gasto y manejo estricto del presupuesto".

Ya nos habían obligado al pago de los buitres, a legalizar la “odiosa deuda”, y la impunidad de sus tomadores. Ahora, las recetas fiscalistas aseguran el manejo de la economía nacional. Quedó perfectamente aclarado en el beneplácito de Georgieva sobre los resultados de la gira.

Lo describió Rovelli en estas páginas, la semana pasada: “Una economía cada vez más dualizada, donde se integra al mundo, pero a costa de la desintegración interna, empujando a la marginalidad a amplios sectores de la población”.

 

¿Y la coyuntura?

Subsiste, y agravan, la inflación, histórica herramienta para pauperizar los bolsillos. Colaboran, con precios “dialogados”. Tras anteriores reuniones, con Molinos, Arcor, Mastellone –nacionales-, Quilmes, P&G y Unilever –extranjeras-, les pidieron “moderen las remarcaciones de manera urgente”.  ¡Y, “No hagan locuras”!

Mantienen el “descontrol” en la cadena de costos. Ya lo sufrimos día a día. El individualismo remarcatorio se ha generalizado, no solo los poderosos. Lo dicen los diarios, “está habiendo un desborde de aumentos de precios en los comercios de cercanía (chinos y almacenes), que son el 80% del consumo total” (Página12).

Nos quieren engañar (Massa) cuando aseguran “Cuando uno acumula reservas, cuando uno hace fuerte su moneda y achica la brecha, y, de alguna manera va generando instrumentos de devolución de confianza en la economía, está atacando las causas centrales de la inflación”. Solo les interesa el rey Mercado.

Lo más triste que lo dijo en la presentación del Programa de Incremento Exportador, que aplica un tipo de cambio de $200 por dólar para las exportaciones de soja. O sea, acepta chantajes y vende una irreal economía. Tras esto, se viene la avalancha de “secuestros” del resto de plutócratas para liberar divisas.

Volvamos a la triste realidad del bolsillo. A mitad de semana, declara la increíble estadística inflacionaria el INDEC.

Como se puede luchar contra esta inflación, y explicarla en un gobierno popular.

Evidentemente, y a pesar de la información atrasada, no se puede combatir con el ajustado ingreso de los Asalariados, conociendo su evolución:

Menos aún, con los haberes jubilatorios.

(*) Recordar, según Ley a setiembre corresponde otro 15,53%, pero se debería comparar con el acumulado inflacionario a setiembre22.

Más allá de otro incumplimiento electoral, la tendencia inflacionaria va camino a superar los tres dígitos, con una MicroEconomía (la gente) que se restringe cada vez más, y en contraposición, la plutocracia aumenta infinitamente sus ganancias.

 

CONCLUSIONES

Sentimos, y estamos seguros, que solo el Pueblo salvará al Pueblo.

Pero sabemos que será muy difícil conseguir los representantes adecuados, con una política vaciada de contenidos, militancia autocensurada, vetusta dirigencia (provenientes muchos del “que se vayan todos”), y el antecedente que provendrán de una sociedad individualista, insolidaria y ahora violenta.

Hoy, existen mínimas representaciones populares que han gestionado con éxito políticas para el Pueblo. Será por eso que se los quiere proscribir, y hasta intentan su eliminación.

Hay que pensar y militar mucho, en la calle, para que sientan que no están a salvo del escarmiento.