1/5/2021

Opinión

Así la vemos: Una vida con esperanzas muy debilitadas

Columna de opinión desde los adultos mayores de Alberto Gómez.

Autor de la nota: Alberto Gómez

Alberto Gómez

Publicado el 1 de Mayo de 2021


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Los adultos mayores, como toda la sociedad civil, estamos inmersos en una lucha de poderes. Son varios los contrincantes. Los hay desde dentro del propio Poder Ejecutivo, los concentrados hegemónicos (empresariado, prensa, parte de la Justicia, oposición covidiota) y los más peligrosos, los mercenarios que no tienen bandera, ideología ni moral.

Estamos en una guerra pandémica, y la insolidaridad e individualismo campea en todos.  

Para los adultos, hoy se inicia el segundo mes del segundo trimestre anual. ¿Por qué nos ocupamos del calendario? Transcurrido el primer trimestre de graduación del ajuste de haberes jubilatorios, convertido recientemente en Ley, a partir del próximo mes de junio se debe calcular el segundo ajuste jubilatorio.

Para los que nos gusta investigar, aprender e informarnos, podemos llegar a conocer quiénes nos ayudan y quiénes nos perjudican. 

Siempre buscando datos oficiales, observamos lo siguiente:

-La evolución, en el primer trimestre, de las dos variables a considerar para establecer el ratio del aumento previsional, indicarían que el RIPTE evolucionó 13,4 puntos y la RECAUDACIÓN 28,4 puntos. Resultó un índice de ajuste general del 8,1%, con el agregado de dos bonos (no remunerativos, atención a esto) para mejorar la situación de los más desposeídos. 

-Tal dictamen por Ley, exige que se tome en partes iguales, cada uno de esos marcadores (50% y 50%). La tendencia mostraría que al ajuste de haberes en Junio rondaría el 20,9%. 

No nos ilusionemos con la posibilidad de nuestro cálculo, ya que si bien no estamos atados a la inflación, la misma es quien impacta en nuestros bolsillos, y podríamos hacer un seguimiento en cómo el efecto inflacionario nos viene carcomiendo los bolsillos, y veríamos la realidad de ese número que nos parece importante.

Si consideramos solo los IPC (Alimentos, Salud, Servicios) brindados por el INDEC para los rubros que, casi exclusivamente, integran la canasta de pobres y jubilados, y los comparamos con el total de ingresos recibidos, y a recibir, observaríamos:

 

Durante 36 meses (2018 a 2020) nuestros haberes contra esa inflación perdieron, en promedio, 31 puntos.

Si analizamos el semestre que va transcurriendo, considerando el eventual ajuste de Junio, la variación entre haberes e inflación, daría una ventaja de 3 puntos para los sueldos.

Pero, siempre el pero y con debilitada esperanza, aún falta conocer el impacto de dicha inflación para los meses de Abril, Mayo y Junio del corriente año.

 

Participamos, como decíamos al principio, en una lucha de clases muy marcada por sus poderíos económicos. Si los más ricos de toda riqueza triplican sus ganancias en pandemia, generado similar aumento de la pobreza. Si el Sistema Financiero sostiene ganancias básicamente con Transferencias por Leliqs (subsidios), si el empresariado viven en una economía bimonetaria, y remarca los precios monopolizados según sus expectativas, si los grandes evasores siguen evadiendo, exportando y contrabandeando a través de nuestras vías navegables, si a la prensa hegemónica desinformante la seguimos subsidiando con nuestro bolsillo, a través de “pautas publicitarias”, y las mineras extractivistas no solo degradan nuestra tierra, sino que gozan de beneficios impositivos cuantiosos, con mínimas inversiones, generando, al final, devastaciones de todo tipo en los territorios explotados.

 

Si buscamos en la política, nos encontramos con una oposición (no los olvidemos, son los que nos endeudaron criminalmente, la evadieron y ejercieron una democradura brutal) que sigue especulando con solo su rédito político, llevando agua para su molino, y, que se ve patentizada cruelmente en la pandemia que sufrimos, al igual que en todo el mundo.

Nuestros gobernantes actúan, evidentemente, a nuestro favor, mirando para el lado del Pueblo, pero con la alerta puesta en que esas medidas no afecten su imagen en la prensa hegemónica, y en la macroeconomía –nuevo nombre de la dependencia económica a la que nos llevaron los cuatro años anteriores-, va a ser muy difícil que los de abajo puedan mejorar en algo su situación, tratando de equilibrar la desigualdad manifiesta.

En esta situación de pandemia, la sociedad sigue evolucionando con las siguientes estructuras: 

-60% de la población pobre, de toda pobreza, desempleados  e informales. 

-30% de una clase media “independiente” ideológicamente, pero muy dependiente de sus beneficios (no olvidar, 1,2millones de trabajadores se verán beneficiados por la suba de los mínimos imponibles de Ganancias. No sea cosa que esos reintegros y “futuras” bajas impositivas se trasladen a la timba cambiaria que acelera la rueda negativa del “ciclo económico”) .

-10% que tiene la sartén por el mango, y el mango también, además de acumular mucho odio a todo lo que les pueda reducir en algo lo muchísimo acumulado (no olvidemos, habría 200 ricos que judicializan, y se niegan a pagar, un Aporte Solidario, por única vez, para paliar los efectos pandémicos).

 

Seguimos apoyando, seguimos con la camiseta del gobierno nacional y popular, no queremos más el yugo de un mercado cruel y asesino, que ahora nos mata con hambre, desocupación, endeudamiento y agentes financieros extranjeros, con grandes amigos en nuestra sociedad.

Pero, hay muchas necesidades insatisfechas; hambre, carencia de vivienda, servicios básicos y escolaridad; entre los más pobres, y que, históricamente nos anticiparon que todo tiene un límite. Desgraciadamente, muchas veces la sangre del Pueblo regó esos reclamos de Justicia. Sabemos que el amor vence al odio, pero como decíamos semanas atrás, la panza con sus ruidos nos hacen oír los crecientes reclamos de muchos argentinos y argentinas, y la mayor de las crueldades, el 60% de niños hambrientos. 

 

Reiteramos, que el quiebre financiero provocado por los endeudadores, fugadores, evasores y subsidiados, no lo solventen solo los pobres. 

Que la solidaridad (y una real Justicia) vuelva a ser intrínseca a una sociedad que nació de los más sufridos, de aquellos que huyendo de una guerra tremenda llegaron a nuestra Patria en busca de una mejor vida.

Hoy hay otra terrible guerra sanitaria, recuperemos los actos solidarios que nos caracterizaron a todos los argentinos, buscando en conjunto una mejor y equitativa vida para todos. 

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