21/7/2020

Política

China, un aliado indispensable en tiempos de pandemia

China no sólo ha garantizado el abastecimiento a nuestro país de los insumos sanitarios indispensables para enfrentar el avance del coronavirus, también se ha transformado en el principal destino de las exportaciones argentinas en los peores meses de la cuarentena.

Publicado el 21 de Julio de 2020


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En un informe del Centro de Estudios para la Producción del Ministerio que conduce Matías Kulfas se revela que “China se asentó como el principal destino de las exportaciones argentinas en mayo, casi duplicando los envíos al Mercosur, tras ser el epicentro del COVID-19 en los primeros meses del año.”

Los indicadores demuestran que las exportaciones a China crecieron en un ritmo del 25% interanual, lo que representa el sentido y la profundidad del destino comercial para la Argentina aún en tiempos de pandemia.




Es necesario hacer notar que, las grandes empresas periodísticas que funcionan en el país han subordinado sus intereses a las necesidades geopolíticas de Estados Unidos, razón por la cual en las fechas recientes apenas pusieron la lupa sobre las importaciones de insumos sanitarios provenientes de China.

Sin embargo, no hicieron notar que, conforme señala el informe del Ministerio para el Desarrollo Productivo, “las exportaciones argentinas a este destino alcanzaron casi los US$ 1.000 millones, con un superávit comercial para nuestro país de más de US$ 300 millones, que llevó a una considerable reducción del déficit acumulado en lo que va del año”.

El comercio exterior con China, al igual que sucede con los Estados Unidos, han marcado una tendencia deficitaria para el país por el ritmo de importaciones que se materializan de los dos destinos que constituyen los epicentros del comercio global.




Sin embargo, el comportamiento político y los vínculos económicos con el país de ambas potencias, resulta sustancialmente distinto. Estados Unidos mantiene un ritmo estricto de subordinación de los intereses nacionales para asegurarse niveles crecientes de dependencia económica y política de los países de nuestra región.

China, por el contrario, ha demostrado en ésta pandemia que la relación estratégica que nos une, no implica un ritmo insostenible de déficit crónico para el país.

El informe oficial revela que “el comercio con Estados Unidos arrojó en mayo un déficit de US$ 123 millones, acentuando la brecha, debido a que las exportaciones (-55%, US$ 196 millones) cayeron en mayor medida que las importaciones (-49%, US$ 319 millones).”

Las asimetrías saltan a la vista, mientras con Estados Unidos se derrumbaron las exportaciones en mayor medida que las importaciones, con China, en tanto retrocedían las importaciones, las exportaciones registraron un repunte.

En una mirada desideologizada de las relaciones comerciales internacionales, resulta evidente que los vínculos durante la pandemia permiten sostener que hay un horizonte más ventajoso para el desarrollo productivo del país de la mano de la asociación estratégica con China, que subordinar los intereses nacionales a los Estados Unidos.

Durante la pandemia, también, hemos observado el derrumbe de las expectativas de las mitológicas “inversiones extranjeras” provenientes de las multinacionales con origen o reporte político en los Estados Unidos. También, quedó en evidencia que, mientras las crisis se acentúan, los intereses norteamericanos presionan por asfixiar las finanzas nacionales.

La negociación de la deuda externa, en una batalla desigual con el fondo de especulación financiera BlackRock, es apenas una pequeña muestra de los niveles de expoliación económica con los que Estados Unidos diseña la subordinación de los países de la región.




Por otro lado, cabe destacar que un número importante de las importaciones chinas compradas durante la pandemia pertenecen al rubro de los insumos médicos. Mientras las potencias occidentales intentan capturar para su exclusivo beneficio los insumos médicos, China ha marcado un ritmo sostenido de producción para garantizar abastecimiento global a precios competitivos para la región.

Las adquisiciones a compañías chinas han encabezado el ranking de erogaciones del Estado Nacional para equipar el sistema sanitario, y con ello, lograr hacer frente al avance del coronavirus.

Barbijos quirúrgicos adquiridos en mayor medida a Sinopharm, overoles de protección médica, antiparras y guantes de latex adquiridos a Shenzen Sed Industry, marcan el liderazgo en el abastecimiento de insumos críticos para el momento histórico global.

Las inversiones chinas en Argentina han crecido en un ritmo sostenido durante la última década, el desarrollo local de empresas estratégicas como Huawei constituyen también una oportunidad para construir sinergia en el desarrollo tecnológico nacional, ahí donde las compañías norteamericanas pretenden transformarse en hegemónicas aunque los nodos de conectividad encuentren un mapa marcado por la hegemonía de la compañía China.

El debate sobre la mudanza del servicio de conectividad a 5G y la oportunidad para la implementación de una estrategia de desarrollo de la industria 4.0 estarán en el horizonte del debate estratégico para un escenario de post pandemia.

Existen dos formas de encararlo, desde el punto de vista ideológico, como pretenden las grandes empresas periodísticas subordinadas a los intereses norteamericanos, o bien desde un punto de vista pragmático, en el que China aparece en el horizonte como un aliado estratégico, de mayor desarrollo económico y cultural que los Estados Unidos y sin una vocación de subordinación absoluta como la que pretende el país hoy gobernado por Donald Trump.

Un debate mucho más profundo que un indicador mensual nos espera a la vuelta de la esquina, será necesario, entonces, disipar el humo de una guerra comercial que incentiva Estados Unidos y que encuentra en nuestro país, sus potentes propaladores, para evitar que un auténtico modelo de desarrollo productivo y solidario, diseñe una estrategia de inserción global en clave soberana. 

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