9/10/2021

Cultura

Cimafunk, desde Cuba con mucho flow

Cimafunk, el estudiante de medicina cubano convertido en estrella del funk latino, estrenó “El Alimento”, su nuevo disco que te compartimos en InfoNativa.

Publicado el 9 de Octubre de 2021


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Cimafunk es orgullosamente cubano. En el tercer año de la carrera de medicina, colgó sus estudios y le metió con todo a la música. Ya había quedado en el pasado el momento en el que dejó el coro de la Iglesia y se volcó de lleno a la Trova.

“Fue improvisando con nuevos ritmos y llegó de casualidad al funk, que revolucionó y conquistó con su primer disco Terapia y su Me voy se coló como himno en cada casa. No importó la edad, aquello fue una fiebre de 40 grados” sostiene desde CubaDebate Jorge Suñol Robles.

Éste 8 de Octubre, Cimafunk estrenó nuevo disco: “El Alimento”.

“El Alimento que tu cuerpa necesita”, anuncia en su cuenta oficial de Instagram. “Lo que viene, para que tengan una idea, es para sacar del drama a cualquiera, para que dejes lo que estás haciendo y te pongas a bailar, para que descargues de principio a fin y hasta te pongas sentimental con Salvaje, que interpreta junto al mítico Chucho Valdés. “Yo vengo con to´”, canta Eric Alejandro. Y hay que creerle.” Señala Suñol Robles.

“Esta es la primera vez que hago algo producido por otra persona, porque siempre soy yo el que normalmente se ocupa de eso. Al principio se me parecía un poco raro y me sentía un poco extraño, pero al final terminó siendo como normal. Y este disco refleja ese cambio y ese atrevimiento”, señaló Cimafunk sobre el trabajo con Jack Splash, ganador de múltiples Grammy por sus trabajos con Kendrick Lamar, Alicia Keys y John Legend, entre otros.

Pero fue la participación de la leyenda del funk George Clinton la “experiencia más brutal” que ha tenido “hasta ahora” en su carrera: “Lo vengo escuchando desde hace mucho tiempo, incluso desde antes de saber que se trataba de Funkadelic. Simplemente sabía que era una banda súper loca pero no sabía quiénes eran. Hasta que finalmente di pie con bola, supe que se trataba de él y me hice fanático”.

“Antes de mi tiempo estaba prohibido escuchar algo así en Cuba, pero cuando yo era chama simplemente lo escuchaba y nadie venía a tocarme la puerta", añadió sobre aquellos discos que animaron a impulsarse hacia el funk y cruzarlo con los ritmos de su tierra, una fórmula que acabó por consagrarlo como uno de los artistas más populares en Cuba luego de la salida en 2017 de “Terapia”, disco debut, compuesto, grabado y producido en su departamento de La Habana.

Amante de los ritmos cubanos, el 'Dr. Funkenstein' conectó de inmediato con Cimafunk y le ofreció a la estrella latina a grabar la canción y el video "Funk Aspirin" en su estudio en Tallahassee, donde ambos terminaron compartiendo además horas de charla sobre el movimiento del funk, la influencia de la música cubana en Nueva York en las décadas del 50 y 60 y el futuro de un género que siempre se mantiene fresco y en constante reinvención con la llegada de nuevas generaciones.

Te dejamos la entrevista que le concedió a Télam para que sigas descubriendo a Cimafunk, y ahí sí, te pongas a bailar.

 

¿Es para vos una misión fomentar la música cubana en el mundo?

Cimafunk: Es una felicidad, no lo veo como una responsabilidad. Es más bien un disfrute y una bendición poder hacer la música que hago y con la música poder darle más visibilidad a mí país y al concepto musical que ha influenciado tanto a la música de todas partes. Porque la música cubana ha influenciado géneros en todos lados, en Estados Unidos y en cualquier otra parte. Es una cultura que entró para quedarse. Entonces, ser parte de ese movimiento y de la generación que está llevando esa música a otros lugares es un tremendo orgullo".

En algunas crónicas de tu país te destacan por haberle devuelto lo "popular" a la música cubana ¿Te parece una valoración correcta?

C: Sí, porque al final yo hago música popular también, aunque una diferente a la mayoría de la música actual. Es música popular a mi manera, pero sigue siendo popular porque la gente la siente como tal y la baila en los barrios y en las discotecas, la escucha en casa para fregar y limpiar, para comer y hacer el amor. Que sea parte de la vida cotidiana de la gente es lo que la hace popular.

¿Cómo fue llegar con tu propuesta a Estados Unidos donde surgió el funk?

C: Al principio eran un poquito de nervios y pensar cómo esta gente va a aceptar mi música que es de ellos. De pronto ir a Estados Unidos con mi funk... pero al final fue de aceptación. Todo el proceso de venir a tocar acá fue más que un reto: fue la reafirmación de que la música cubana está en todos lados y que la gente la tiene intrínseca, porque la tiene muy escuchada. Cuando tú le das un poco de eso mezclado con funk, conectan con toda esa película y lo sienten como algo familiar.

¿Cuánto han influido las aperturas del gobierno cubano de los últimos años para que pudieras establecerte como artista y apostar por tu carrera?

C: Todo lo que cree movimiento en el ámbito social, cultural y económico y está bien no solo para mí sino para todos. Yo tuve la suerte poder mover mi música por internet y que mi música llegue a muchos lugares, algo que no pudieron hacer bandas que estuvieron antes que yo como Los Van Van. Todo lo que es desarrollo, cambios y aperturas positivas son buenas para mí y para todos.

Alguna vez dijiste que en Cuba la música se lleva en la sangre pero que hay mucho que se aprende en la calle, ¿cómo funcionó para vos ese aprendizaje a la hora de encarar tu música de manera profesional?

C: Cuando estás en la calle no estás consciente de que estás aprendiendo. Simplemente estás observando, siendo parte y fluyendo. Pero no te das cuenta y aprendes. De pronto todas las experiencias que uno va teniendo y pasando todos los días: conocer gente, colarme en el concierto de fulanito, irme para un after party con gente que no conocía, pero estaba metido ahí. Cuando empecé a hacer coros con otras bandas y a grabar discos con otra gente me funcionaron muchas cosas que fui aprendiendo en la calle. Y es lo que digo a muchos músicos: la escuela y la academia te dan la facultad del control de la concentración, poder habituar tu cuerpo y tu mente a concentrarse por períodos muy largos de tiempo. Pero hay una cosa en la calle que no te da la escuela: el contacto con la gente, el calor, ese fuego. Esa retroalimentación, lo que le llega y lo que no al público, eso es la calle.

 

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