22/5/2021

Sociedad

Comienza una nueva fase de restricciones en la Argentina

A partir de hoy, la Argentina vuelve al aislamiento estricto en medio de una segunda ola de coronavirus cuyas cifras son cada día más crudas: en las últimas 24 horas, fueron 35.468 nuevos casos reportados y 695 las muertes confirmadas.

Publicado el 22 de Mayo de 2021


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“Este esfuerzo colectivo va a ayudarnos a atravesar estos meses de frio reduciendo todo lo posible los contagios y la mortalidad. Soy plenamente consciente de que estas restricciones generan dificultades, ante esta realidad no queda más remedio que escoger la preservación de la vida. Yo no voy a aceptar que se naturalicen esta cantidad de contagios o fallecimientos”. 

Así lo afirmó Alberto Fernández en un nuevo mensaje que se emitió por cadena nacional, durante las últimas horas del pasado jueves. 

Desde el inicio de la pandemia, Argentina lamenta 73.391 muertes por covid y 3.482.512 contagios, indican los datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación. 

El aislamiento estricto para las zonas de mayor riesgo epidemiológico, fue una medida que consiguió el respaldo y adhesión de todos los gobernadores provinciales, en medio de una gran preocupación por el riesgo al colapso sanitario. 

Según lo establece el DNU 334/21 firmado por el primer mandatario y los ministros, se prorrogan los plazos del decreto 287/21 y sus normas complementarias hasta el 11 de junio inclusive, quedando restringida la circulación en todas las zonas del país que, según los indicadores, presenten “situación de alarma epidemiológica y sanitaria”.

La normativa aclara que se considerarán en esta categoría a “grandes conglomerados urbanos, departamentos o partidos de más de 300.000 habitantes, cuando la incidencia definida como el número de casos confirmados acumulados de los últimos 14 días por 100.000 habitantes sea igual o superior a 500; o el porcentaje de ocupación de camas UTI sea mayor al 80%”.  

A partir de hoy y hasta el 30 de mayo inclusive, y los días 5 y 6 de junio, quedan suspendidas todas las actividades sociales, económicas, religiosas, educativas, turísticas y deportivas presenciales, para evitar la circulación y el agrupamiento de personas. En cuanto a los comercios, solo podrán permanecer abiertos aquellos que sean esenciales y que tengan modalidad de envío a domicilio o para retirar.

Solo se podrá circular en la cercanía del domicilio entre las 6 am y las 18 horas y, en el caso del transporte público, podrá ser utilizado solamente por personal esencial. 

Terminados estos nueve días de aislamiento, a partir del 31 de mayo y hasta el 11 de junio, entrarán nuevamente en vigencia las clasificaciones epidemiológicas que se implementaron hasta ayer, que se implementan de acuerdo a la situación sanitaria de cada distrito. 


El ambacentrismo

La agenda que marca el pulso de las noticias nacionales, explica hasta el cansancio y con detalles cada una de las medidas, los controles de circulación, accesos habilitados, entredichos y los pormenores de las reuniones entre funcionarios del Gobierno Nacional, de la provincia y la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, un poco más allá de los límites de la General Paz y el conurbano bonaerense, la situación de las provincias es similar y en algunos casos peor. 

Así lo afirma la docente e investigadora, Soledad Retamar, que integra el Grupo de Investigación en Bases de Datos (GIBD) de la Facultad Regional Concepción del Uruguay de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), quien remarcó que si se analizan los indicadores de incidencia y razón o crecimiento propuestos por el Ministerio de Salud, “todas las provincias presentan al menos uno de los indicadores en rojo y 15 tienen los dos con alto riesgo”.

Además, agrega que “en los casos diarios se observa un crecimiento del 40%” en los casos diarios promedio y un 15% en las muertes.

Un factor que se ratifica en los considerando de la medida. Lo mismo ocurre con el aumento del porcentaje promedio de ocupación de camas de terapia intensiva (UTI). En este punto, se identifica a las provincias de Mendoza, Santa Fe, Rio Negro, Neuquén, Tucumán, Formosa, Corrientes, Buenos Aires y la Ciudad Autónoma como las que mayor porcentaje ocupado tienen.

Por esta razón, se espera que las medidas tengan un impacto concreto que favorezca a la desaceleración de la curva de contagios y fallecimientos, ya que como se indica en la medida, en la actualidad “más del 50% de las personas que ingresan a UTI fallecen y de los mayores de 60 años que requieren asistencia respiratoria mecánica, aproximadamente un 80% fallece”.


Un horizonte de posibilidades

Las medidas anunciadas por el Gobierno Nacional buscan bajar inmediatamente los contagios y, de esta forma, quitarle presión al sistema sanitario en su conjunto. Se hace necesario apelar a la responsabilidad del conjunto del cuerpo social para atenuar las consecuencias de una segunda ola que no da señales de aflojar.

Las políticas de acompañamiento a los sectores más castigados por esta pandemia parecen nunca alcanzar: de lo anunciado ayer, solo se agregan algunas medidas a las ya comunicadas anteriormente. Todas fundamentales ante semejante panorama.

Sin embargo, la situación socioeconómica es tan acuciante que las expectativas están puestas en propuestas más contundentes que no solo ataquen las necesidades inmediatas, sino que puedan proyectar un horizonte más estable para las condiciones económicas de los sectores populares.

La pandemia de coronavirus no solo desnudó los escandalosos niveles de desigualdad sino que los aceleró y los profundizó.

En este contexto, la intervención del Estado es fundamental como dinamizador de la necesaria organización social que dé una respuesta contundente a los problemas sociales que hoy aquejan a las mayorías.

Pues el Estado no perdió aún su batalla contra el poder económico para mejorar la vida de las y los argentinos. En el horizonte de posibilidades, está la oportunidad de recuperar el dominio de la situación, apartar de las decisiones económicas los intereses de los sectores concentrados y vertebrar una agenda razonable que vehiculice un ciclo de justicia social en la Argentina. 

 

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