20/4/2020

Economía

¿Cómo se plantea enfrentar la deuda argentina?

La propuesta para los acreedores privados bajo legislación extranjera incluye un recorte de 62% en los intereses, tres años de gracia para empezar a pagar y el aumento escalonado de los cupones

Publicado el 20 de Abril de 2020


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Telam

En una amplia entrevista con Horacio Verbitsky de El Cohete a la Luna, el Ministro de Economía Martín Guzmán habla sobre la situación económica de la Argentina y de cómo el Estado deberá afrontar la deuda y paliar la crisis anterior y presente por el coronavirus. 


Con respecto a la deuda con el FMI, Guzmán considera que deberá reprogramarse y afirma que “durante décadas las reglas del juego no han sido escritas por los pueblos sino por el poder financiero internacional y son funcionales a ese poder y no a las necesidades de la sociedad, donde se acentuó la desigualdad”. También cree que debe modificarse la Ley de Entidades Financieras, sancionada por el dictador Jorge Videla y su ministro José Martínez de Hoz en 1977, para evitar especulación y renta financiera. Hace un planteo sobre la pesificación del endeudamiento, dado lo nocivo de la deuda en dólares y sostiene la necesidad de crear activos de inversión en pesos que sean más atractivos que las letras del Banco Central. 


“El coronavirus afecta a todo el mundo. Pero la Argentina ya enfrentaba una carga de deuda insostenible. Necesitaba un proceso profundo de reestructuración de su deuda ya antes del Coronavirus. Las urgencias se profundizan y se hace inevitable seguir el camino que estamos siguiendo. Hoy el mundo necesita todos los recursos para políticas públicas que respondan a los desafíos sin precedentes que plantea esta pandemia. Pagar deuda a los acreedores, para países que tienen fuertes restricciones de recursos no tiene sentido. Sería empeorar la situación e implicaría dejar condiciones muy nocivas para cuando termine el Coronavirus. Haría muy difícil la recuperación, no sólo por la vulnerabilidad de grandes sectores de la sociedad sino también porque empieza a haber destrucción de empresas. Y se necesita preservar el saber hacer de esas empresas. A eso deben destinarse los recursos, no a hacer pagos de deuda”, afirma. 


“Lo saludable es que los países tomen deuda en su propia moneda. Lo vemos con los países vecinos que también sufren el coronavirus, pero no están teniendo problemas de deuda externa. Los que tienen problema son los que se endeudaron en dólares, como Ecuador y nosotros, y ya nos pasaba antes del coronavirus. Esto es parte de un problema integral que queremos cambiar, que es la forma en que operan los bancos y el sistema financiero. Hay una situación anómala desde 2002”, agregó. 


La respuesta del FMI y de los bonistas


La Directora General del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, cree que la deuda argentina es  insostenible y que el país necesita un alivio de entre 55.000 y 85.000 millones de dólares en la próxima década y unos cuantos años de gracia. “Durante décadas, el FMI tomó el lado de los acreedores en los procesos de reestructuración de deuda, indicando que el país debe realizar más austeridad fiscal, más ajuste, y que puede pagar más. Nunca funciona. Esto se conoce en la literatura como el síndrome del demasiado poco y demasiado tarde. Los países realizan tarde la reestructuración, logran quitas insuficientes para dar el alivio que las economías necesitan para ponerse de pie, y termina mal. La evidencia es abrumadora. Se sabe que ajustar en una recesión sólo genera más recesión y sufrimiento”, dice Guzmán al respecto. 


El análisis de sostenibilidad de la deuda que hizo el FMI es muy parecido al que produjo la Argentina. Lo que dice el análisis es que no puede haber más austeridad en un contexto de recesión, que debe haber un camino sostenible hacia la consolidación fiscal y que no se puede pagar ahora. “La Argentina tiene una deuda con el Fondo a la que no podrá hacer frente hasta 2023. También va a ser necesario que se reprograme eso. Pensamos que en este momento el Fondo lo entiende, y el análisis de sostenibilidad de la deuda que publicaron lo refleja. En estos próximos años no se le puede pagar a nadie”, afirma. 


Por otro lado, los bonistas darán una respuesta en las próximas tres semanas tras publicar los términos de la oferta a los fondos de inversión que operan en New York, Londres y Tokio.


Un grupo de bonistas dio a conocer un comunicado en el que le pide al Gobierno un intercambio de información constructiva y dejando en claro cuáles son sus políticas de corto y mediano plazo para entender la capacidad de repago del país. Creen que, con esta propuesta que otorga tres años de gracia, el Gobierno no tiene incentivos para ahorrar y empezar a pagar efectivamente en 2023. y consideran que el promedio de los cupones (2,3%) es demasiado bajo. 


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