20/7/2020

Política

Construir la Patria Grande y vencer las desigualdades, en la voz del Vaticano

Así lo sostuvo El nuevo jefe de Oficina de la Pontificia Comisión para América Latina designado por el papa Francisco, el boliviano Julio César Caballero, en una entrevista concedida a la agencia pública de noticias Télam.

Publicado el 20 de Julio de 2020


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Julio César Caballero Moreno fue designado por el Papa Francisco el 3 de Julio pasado como Jefe de la Oficina Pontificia para América Latina, la representación para la región del Vaticano.

Caballero Moreno fue embajador de su país durante la presidencia del destituido Evo Morales Ayma, con quien el actual representante vaticano tiene una estrecha relación.

En una entrevista concedida a la agencia pública de noticias, Caballero Moreno se refirió a su nuevo mandato, otorgado en forma directa por el Papa Francisco.

"Hay que construir la Patria Grande latinoamericana, con sus fortalezas y sus debilidades, con ese mosaico tan enriquecido de colores, olores y sabores que tiene. Es más: en este momento debería ser la principal causa para unirnos", afirmó Caballero.

Según el funcionario, "la unidad no diluye las diferencias, eso sería una absoluta injusticia histórica entre nosotros. Pero sí creo que esa construcción es el gran desafío que vive esta generación" y agregó "ha habido ya mucha reflexión sobre este tema, pero esta es la hora de pasar a la acción".

Profundizó sobre la necesidad de la integración y los esfuerzos necesarios e inmediatos al destacar que "hay que rescatar el sentido de pertenencia a una Latinoamérica tan diversa que está desafiando a la sobrevivencia, marcada por las desigualdades que existen, pero también por una identidad cultural que se ve afectada por un fenómeno global y planetario como la pandemia".

"Esta situación debería ponernos a trabajar sobre los ejercicios democráticos que necesitamos para consolidar esa integración. Que los que están en las antípodas del pensamiento pongan en práctica lo que alguna vez ha dicho el papa Francisco y construyan puentes. Así como nos dimos cuentas que las células básicas de la sociedad necesitan puentes, en el gran entramado mucho más complejo y difícil también necesitamos eso", convocó.

"Todas los diagnósticos que se han hecho, muchos de ellos de parte de obispos, son muy interesantes, aunque yo creo que falta un poco más a la hora de describir la fragilidad social en la que vive nuestra Latinoamérica", propuso en esa dirección.

"A mi lo que me preocupa son las economías particulares de la gente que no puede salir a ejercer su derecho a vivir, por la falta de comida, de trabajo. Ya estaban invisibilizados antes y ahora, con la crueldad de la pandemia, se suman mayores cantidades de invisibles", lamentó.

Así, según Caballero, "la dureza de los efectos de ausencia de Estado se puede ver en los rostros de aquellos que ya están en las calles pidiendo en nuestras capitales latinoamericanas".

"En este marco es para destacar el compromiso de la Iglesia en muchas regiones de América Latina: he visto sacerdotes que se tomaron en serio el acompañamiento y terminaron muertos" a causa de la Covid-19.

"Nos enfrentamos a cifras que espantan por las víctimas de la pandemia en América Latina, pero también nos tiene que espantar que esa es la punta de un iceberg por la que mucha gente venía muriendo ya de hambre y marginalidad", planteó en forma tajante Cabalero.

"Y eso lo siente el Papa cuando nos habla de la misma barca, que no nos vamos a salvar solos, que es una convocatoria para aquellos que se sienten más privilegiados", profundizó, retomando los conceptos que expresó el Papa Francisco en sus oraciones habituales en la Santa Sede.

"Tienen que agarrar el remo y seguir adelante conscientes de que los rodean los necesitados, la gente pobre", exhortó Caballero.

"Latinoamérica venía viviendo con esas desigualdades durante muchos años antes de esta situación, que fue devastadora, y que termina mostrando nuestros harapos, y nos lleva a pensar dónde están los Estados. Estados que no solamente debieran estar presentes en políticas coherentes, sino que quienes manejan estos aparatos debieran ser ultrasensibles", reflexionó el ex embajador de Bolivia ante la Santa Sede.

"Sin un compromiso extraordinario de los que más tienen es muy difícil que la región se levante", propuso.

"Ellos deben entender que también les aplica lo que ha dicho el Santo Padre de que nadie se salva solo. El tema es planetario ahora. Nuestros países de América Latina han vivido la realidad de asimetrías y desigualdades desde que el mundo es mundo, y ahora ha habido una exacerbación de eso", avanzó.

De cara a la pospandemia, Caballero sostuvo que "el desafío es que la nueva normalidad sea muy distinta a la normalidad que veníamos teniendo".

"El ecosistema social que hemos vivido, tóxico, tiene que cambiar, con mayores oportunidades para nuestra gente. Hay un falso dilema cuando se contrapone vida y economía, o vida y democracia. Obviamente la vida está primero", sentenció.

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