27/3/2021

Economía

Crecimiento y desocupación: Los que ganan y los que pierden

La magia de las estadísticas comienza a comparar la evolución económica con los primeros meses de abordaje de la pandemia. La recuperación aparece lenta, con beneficio exclusivo para los sectores oligopólicos y sigue teniendo un marcado contraste con el crecimiento de la desocupación real.

Publicado el 27 de Marzo de 2021


Imagen de la nota 'Crecimiento y desocupación: Los que ganan y los que pierden'

“Para tranquilizar la economía, definimos que la política macroeconómica se debe basar en una serie de principios: El primero establece que el esquema de políticas macroeconómicas debe ser sostenible y apuntalar la recuperación económica que está transitando el país” sostuvo Martín Guzmán al anunciar por redes sociales un nuevo principio de entendimiento con el FMI.

Agregó que los principios que marcan la filosofía de la agenda económica “es que el crecimiento de las exportaciones con agregación de valor es condición necesaria para el crecimiento económico sostenido” frase que llevada a la realidad efectiva no logra superar las fotos de anuncios sobre exportaciones de materias primas.

Finalmente, Guzmán sostuvo como principio para vencer el bimonetarismo el de “recuperar el financiamiento local y desarrollar el mercado de capitales.”

El anuncio tuvo lugar el mismo día en que el Indec daba a conocer que la desocupación en el cuarto trimestre de 2020 alcanzó el 11%. Mas allá de los índices, informó que, en los aglomerados urbanos, de las casi 13 millones de personas que están en edad de trabajar, apenas 5,5 millones tienen descuentos jubilatorios. 2,7 millones de personas más aseguraron haber trabajado al menos una hora por semana.

El 7 de abril el Indec dará a conocer, además, la distribución del ingreso para los 31 aglomerados urbanos relevados en la Encuesta Permanente de Hogares. Para Septiembre de 2020 había informado que de las 28,5 millones de personas estimadas en aquél entonces, 12 millones no tenían ingresos y casi 10 millones recibían menos de 30 mil pesos por mes.

Desde el mes de Mayo de 2020, cuando se anunció que la economía Argentina había crecido al 8% y en Junio de ese mismo año al 9%, la retórica de la recuperación sostenida se mantuvo inalterable en la búsqueda de proyecciones económicas para el país. Sin embargo, la proyección de aquél crecimiento económico no tuvo repercusiones efectivas en la dinámica del trabajo.

“La hostilidad que la crisis impone al mercado laboral continúa presente y no parece revertirse sólo con crecimiento económico, y menos aún con un crecimiento lento, acotado en pocos sectores cada vez más oligopolizados como las ramas industriales de la automotriz, insumos básicos para la construcción y aquellas orientadas al mercado mundial como las actividades ligadas al complejo agroindustrial y las productoras de insumos de uso difundido” sostiene el director del Banco Nación, Claudio Lozano en un informe dado a conocer en el día de ayer por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas.

Y remarca que “Sin la recuperación del entramado productivo de las Pymes, cooperativas de trabajo y fundamentalmente del mercado interno, la mayor producción no se traduce en mayor empleo. El escenario laboral de hoy no es otra cosa que el resultado de las estrategias de subsistencia de la fuerza laboral.”

El estudio realizado indica, en este punto, que “el autoempleo de subsistencia volvió a aumentar en el último trimestre y en el año, superando incluso los niveles anteriores a la emergencia en casi 530 mil personas más develando el cuadro de crisis y expulsión de mano de obra del segmento formal de trabajo asalariado. Al finalizar el 2020 el conjunto de asalariados registrados fue inferior -324 mil en relación con lo verificado a comienzos de año.”

Así, analizan que “El transcurso del año 2020 devuelve un cuadro laboral con menor empleo (un millón de personas ocupadas menos) y un cambio de composición que refleja un mundo laboral con menores oportunidades de incorporación de la fuerza de trabajo en relaciones salariales estables y formales (que cayeron en -331 mil) y como contrapartida la proliferación del autoempleo, de la autogestión de la cesantía laboral y la invención por parte de los mismos trabajadores de un ingreso laboral que les permita la subsistencia.”

El informe evidencia con nitidez que los indicadores que marcan una tenue recuperación de la economía, apenas si beneficia a los sectores oligopólicos de la economía argentina.

Hace unas pocas semanas se puso énfasis en un anuncio de quita de retenciones para la exportación de automóviles. Al lado del presidente sonreía Cristiano Rattazzi, de Fiat. Hace algunos meses, el acto con el Consorcio Exportador de Carne ABC anunciaba récord de exportaciones de carne vacuna, mientras en el mercado local los precios alejaban de la vida cotidiana de la mayoría los precios de la carne.

Las medidas de fuerza en el complejo agroindustrial y en la Hidrovía marcan que el alza de los precios internacionales de los granos no motoriza una dinámica distributiva en nuestro país. Algo con pruebas sobradas en nuestra historia, e innecesario de ser remarcado en cada oportunidad.

En un reducido número de grandes empresas se puede explicar los beneficios del actual sendero de recuperación económica.

Los objetivos de “tranquilizar la economía” tienen como destinatario a los mercados de capitales extranjeros, a los organismos multilaterales que protegen los intereses de las corporaciones extranjeras que operan en el país.

Para el 70% de quienes habitan en el país, que viven con menos de treinta mil pesos por mes, la única tranquilidad sería el avance concreto y material en una distribución efectiva de la recuperación económica. Es eso, o esperar que la economía real se ponga “nerviosa” y pierda la anunciada “tranquilidad”. 

Publicidad - Fatica