19/11/2020

Política

Cuatro millones y medio de jubilados sobreviven con $18.129 en Argentina

El presidente Alberto Fernández, anunció ayer que aumentará las jubilaciones por decreto para el mes de diciembre. Los indicadores de inflación y el aumento de la canasta básica meten presión sobre los anuncios. Mas allá de las estadísticas, hay un gran drama social en los que viven con 18 mil pesos.

Publicado el 19 de Noviembre de 2020


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Cuatro millones y medio de jubilados sobreviven con una jubilación mínima que asciende apenas a 18.129 pesos. Un drama social que difícilmente puedan reflejar los indicadores económicos expresados en estadísticas.

Una jubilada o un jubilado, que atraviesa en soledad su vejez, carga con el desafío de sobrevivir con 604 pesos por día. Con esa plata debe resolver su habitación, su comida, su ropa y sus medicamentos. No hay disfrute en su vejez, no hay derecho al goce del tiempo vital en que las fuerzas se agotan para seguir remontando la economía con el sacrificio del trabajo.

Es cierto, como se machaca en los anuncios, que se aseguró el acceso a la provisión gratuita de un amplio catálogo de medicamentos. Sin embargo, pensar que es tan fácil decirlo como asegurarse de los medicamentos gratuitos, significa extrañarse de la realidad. Y lo peor que le puede suceder a la política es aferrarse a la planilla y desapegarse de la realidad.

Las redes de solidaridad de nuestro país, las que aseguran un bolsón de alimentos, un arreglo de ropa, una pilcha usada para asegurar la vestimenta básica. Los comedores y merenderos, el aguante con el alquiler, la ayuda para pagar lo que falta o la mano joven que colabora con un trámite de imposible resolución, son el sistema que permite que la mitad de nuestros jubilados sobrevivan.

Es esa realidad angustiante que atraviesan aquellos que pusieron en este país el sacrificio del trabajo, el que debiera empujar –en clave de justicia social- la discusión sobre las futuras jubilaciones. Es el peso de esa enorme presión social, silenciada, escondida atrás de fórmulas y planillas de excel, la que debe pesar sobre la espalda de la responsabilidad política.

Algo de eso expresó ayer Alberto Fernández al anunciar en televisión que "En diciembre va a haber una corrección de las jubilaciones, eso es seguro porque somos conscientes de que lo tenemos que hacer y además porque no queremos que las jubilaciones queden por debajo de la inflación. Ese es un compromiso que asumí y lo voy a cumplir".

En definitiva, el primer mandatario recuerda aquella campaña electoral en la que se ubicaba como agenda la reconstrucción del ingreso de nuestros adultos mayores. Aquella propuesta la tradujo el propio Presidente en julio de 2019 cuando señaló “El día que bajó el consumo mató a la economía. Hay que volver a encenderla poniendo en marcha el consumo. Y eso se resuelve poniendo plata en el bolsillo de los que trabajan y en el bolsillo de los jubilados".

En aquella entrevista, Alberto Fernández fue consultado respecto de dónde se sacaría la plata para llevar adelante la recuperación económica. “Vamos a dejar de pagar los intereses de las Leliq (letras de liquidez del Banco Central) que la Argentina está pagando todos los días", contestó firme en la decisión.

Hoy se argumenta que la irrupción de la pandemia puso obstáculos en materializar aquellas decisiones. Sin embargo, las Leliq se siguen pagando en mejor ritmo que en la etapa anterior. De hecho, si bien la tasa descendió a la mitad de lo que pagaba en tiempos de Mauricio Macri, lo cierto es que el stock se triplicó. Y todo eso sucedió antes de la pandemia.

Recordar las propuestas de campaña y contrastarlas con la realidad, no deben ser escrutadas como una factura negativa sobre las decisiones políticas asumidas. Al contrario, deben significar un punto de reflexión para construir las fortalezas necesarias para que la próxima recomposición de las jubilaciones que se anunció ayer y tendrá lugar sobre los haberes en diciembre, puedan comenzar a reflejar el espíritu de recuperación que hasta el momento no se verifica.

Vendrá luego el debate sobre una nueva fórmula para la movilidad jubilatoria. Llegará también la necesaria recuperación de las jubilaciones en la medida que, según se dice, se recupera la economía. O se profundizará la frustración frente a los amagues que no terminan jamás de concretarse.

Mientras tanto, cuatro millones y medio de jubilados sobre un total de casi siete millones, siguen intentando sobrevivir con 18.129 pesos. Una tragedia social que golpea cada mañana la puerta de nuestra vergüenza. 

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