1/10/2022

Opinión

De la organización de cooperación de Shanghái a la Edad de Piedra

Alguien está viviendo tiempos equivocados. Por primera vez desde que comenzó la pandemia de Covid-19, el presidente chino, Xi Jinping, salió de China para visitar Kazajstán y luego Uzbekistán para la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai. Los BRI también puede revitalizarse y ver nuevos compromisos, mientras en la Argentina…

Autor de la nota: Alejandro Marco del Pont

Alejandro Marco del Pont

Publicado el 1 de Octubre de 2022


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Para hacer cumplir las mentiras del presente es necesario borrar las verdades del pasado (G. Orwell)

 

 

Occidente tiene mucha práctica en librar guerras económicas contra los Estados débiles, generalmente en un intento inútil de derrocar a los líderes que no les gustan, castigando a poblaciones civiles sin el más mínimo miramiento. A Cuba en 60 años se le aplicaron 250 sanciones económicas, la Fuerza Aérea de Estados Unidos reveló que en los últimos 20 años sus efectivos habían lanzado 337.055 bombas sobre blancos de todo tipo de Afganistán, Irak, Siria, Yemen, Líbano, Palestina, Libia, Pakistán y Somalía, entre otros. Fueron 46 bombas arrojadas cada día en aras de la una supuesta libertad.

Con las sanciones Washington libra su propio terrorismo económico contra los pueblos sin reclamo mundial alguno. Por ejemplo, con el pueblo afgano, las sanciones para castigar a los gobernantes talibanes, según informaron las Naciones Unidas, habían contribuido al riesgo de que más de un millón de niños afganos murieran de hambre. Ahora, y con el beneplácito suicida de la UE, se han puesto siete sanciones a Rusia, sin una opción de salida, sin camino hacia las negociaciones de una guerra que se puede poner peor. Las sanciones no pretenden empujar a Putin a la mesa de negociaciones. Como dejó claro el presidente estadounidense Biden en marzo, Occidente está planeando una larga guerra y quiere que Putin sea destituido.

Desde la caída del muro de Berlín, Occidente ha estado buscando desesperadamente un enemigo, ¿les suena la hoy extinta guerra contra el terrorismo? Talibanes protegiendo a Al-Qaeda, hasta que supimos que los talibanes se habían ofrecido a entregar a Bin Laden incluso antes de los ataques del 11 de septiembre. Aterradora amenaza de los decapitadores del grupo Estado Islámico, hasta que nos enteramos de que eran aliados independientes de Occidente en Siria y que recibían armas de Libia después de que ‘el mundo libre’ derrocara a su dictador, Muamar Gadaffi, o las extraviadas armas químicas del invadido Iraq.

Ahora es Rusia. No importa que justifique continuar con la redistribución masiva de la riqueza de los ciudadanos comunes a una élite de los ya ultra ricos. Una supuesta amenaza a la seguridad de Europa justifica volcar dinero en las fauces de una máquina de guerra en expansión disfrazada de «industrias de defensa»: ejército, fabricantes de armas y el complejo cada vez mayor de las industrias de vigilancia, inteligencia y seguridad. ¿Quién gana con esta destrucción de la industria europea, con la suba de tipos de interés, con la inflación galopante? Como decía John Stuart Mill, los propietarios simplemente “se hacen ricos mientras duermen, sin trabajar, arriesgar ni economizar.”

Los recientes informes de ganancias de las petroleras del segundo trimestre ofrecieron cifras sorprendentes: BP registró ganancias en el segundo trimestre por $ 8.5 mil millones, su mayor ganancia inesperada en 14 años. ExxonMobil cuadriplicó las cifras del año pasado, con 17.850 millones de dólares; Shell superó su máximo del trimestral anterior con 11.500 millones de dólares. Chevron llegó a 11.620 millones de dólares en ganancias reportadas. Un nuevo análisis calculó $ 2.8 mil millones por día en ganancias puras para la industria del petróleo y el gas durante los últimos 50 años.

Y no se trata solo del petróleo y el gas: el carbón, que los activistas climáticos buscan desesperadamente eliminar, también está aumentando. Glencore, el transportista de carbón más grande del mundo, generó ganancias récord en la primera mitad de 2022 y planea pagar $ 4.5 mil millones adicionales en dividendos y recompras a los accionistas.

En los últimos 20 años, las empresas de defensa han gastado más de U$S 2.600 millones en lobistas y U$S 300 millones en contribuciones para apoyar e influir en sus campañas políticas. Obtener una parte del presupuesto del Pentágono, que probablemente supere los U$S 800 mil millones el próximo año, hace que valga la pena el esfuerzo. Las tres megacorporaciones gastaron millones de dólares en el sector de la defensa durante 2021, y ocuparon a más de 20 lobistas registrados que presionaron al Pentágono o a la Casa Blanca en nombre de Lockheed Martin, Raytheon o General Dynamics desde el comienzo de la guerra.

Incluso antes de la invasión rusa de Ucrania, las agencias de la ONU estimaron que alrededor de 828 millones de personas, una décima parte de la población mundial, estaban desnutridas en 2021. El nuevo informe de la ONU repasa los efectos de la invasión rusa de Ucrania en el mundo, desde el sector energético hasta el alimentario. Un total de 345 millones de personas sufrirán inseguridad alimentaria o estarán en alto riesgo de inseguridad alimentaria en más de 80 países para fin de año, lo que implica un aumento de 47 millones de personas con hambre aguda debido a la guerra.

Con los precios del gas natural, desproporcionadamente más alto que hace un año, las economías de Europa Occidental se dirigen a la Edad Media, solo Europa parece no ver el destino de su industria y su sociedad. Se están talando bosques para obtener leña, mientras Rusia toma represalias con sus propias sanciones de gas natural hacia Europa. Aquí comienza la letanía de la energía y solo se explica la estupidez europea por la voracidad empresaria.

La dependencia del desarrollo europeo del gas barato ruso es una historia muy contada: “Alemania tiene un modelo económico que se desarrolló en gran medida por el gas ruso barato” (Robert Habeck, ministro de economía alemán), pero ese modelo económico ha terminado”. La pregunta es ¿puede Europa, pero sobre todo Alemania, su locomotora de crecimiento, seguir siendo una de las mayores economías mundiales y una de las de mayor exportación sin ese gas? Las respuestas son ambivalentes, pero en los hechos podemos ver hacia donde se dirigen. Aunque se sabe, y es una pista, que la industria química, siderúrgica y automotriz, están dentro de la órbita del gas barato.

The Wall Street Jornal se pregunta si las dificultades europeas actuales son temporales o es el comienzo de una desindustrialización alarmante de esa región. Las opciones de sustitución de gas no han resultado ni simples, menos aún amigables en precio, las industrias no pueden comprar gas a ojos cerrados. Los altos costos laborales, las estrictas normas ambientales fueron compensados con bajos costos de energía rusa. Ahora la reestructuración será a la inversa, peores salarios, más contaminación, y una mayor concentración del ingreso, en pos de desbaratar al tirano ruso. Un relato de novela. Esta competencia de las empresas europeas era contra las americanas, los que azuzaron, promovieron la guerra, las sanciones y llevaron a pérdida de competitividad europea.

El gigante siderúrgico ArcelorMittal decidió cerrar dos de sus altos hornos en Europa, en Bremen, en Alemania, y en la región de Asturias, en España, en respuesta a la caída de la demanda y el aumento de los precios de la energía; despidieron 950 trabajadores. Slovalco, una de las mayores empresas metalúrgicas de Eslovaquia, que opera desde 1995, pertenece a la empresa noruega Hydro Aluminium y a Slovalco Invest,es el único productor de aluminio con 400 empleados, ya despidió a 350 y ha comenzado su acelerada agonía.

El aluminio se usa para fabricar latas de bebidas, ollas y sartenes, aviones, techos de viviendas, papel de dicho metal. En la industria automotriz tenía una utilidad inmejorable, sobre todo para volver más livianos a los vehículos. Para producir una tonelada de aluminio se necesitan 15 megawatt hora, cuyo costo es de 9.000 euros, la tonelada se puede vender a 2.500 euros. Claramente no es más rentable. Si no se fabrica en Europa, ¿cuánto costará comprarla y en cuánto variarán los precios de los bienes que lo utilizan como bien intermedio? Algo similar pasa con el amoníaco, base para los fertilizantes. El gigante noruego de los fertilizantes Yara redujo su producción en un 65%; la industria química está en problemas.

El sector más golpeado en Alemania sería el sector químico, que absorbe un 36.9% del consumo total de gas natural en la industria, y que no solo utiliza el gas para generar energía sino como materia prima para la fabricación de productos como los fertilizantes. La producción en el sector en junio cayó casi un 8% (desde diciembre del año pasado). Las exportaciones del país fuera de la UE, encabezadas por el sector automotriz y de mecánica industrial, cayeron un 7.6% en julio respecto al mes anterior.

Forbes cree que las economías de Europa Occidental se dirigen a la Edad Media. La nueva primera ministra del Reino Unido, Liz Truss, dejó de escuchar al cabildeo climático y dijo que el país pondría fin a la restricción de fracking. Por su parte Barclays prevé una recesión en la eurozona en el cuarto trimestre que se prolongará hasta el segundo trimestre de 2023, con una contracción del PIB real del 1,7%. Algunos países estarán peor que otros. Barclays revisó a la baja sus tasas de crecimiento en Alemania (2023: -2,3%), Italia (-2,1%), Francia (-1,2%) y España (-1,6%).

Eventualmente, la clase empresarial europea y la población en general presionarán a los líderes para que cambien de rumbo. Esa presión puede ir acompañada de más anuncios de despidos y cierres de fábricas. Imagine que BMW detenga sus líneas de ensamblaje de vehículos eléctricos porque cargar un automóvil es demasiado costoso, al igual que los materiales que consumen mucha energía para fabricarlo, como el acero.

Mientras los miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái lograron firmar la Declaración de Samarcanda, una serie de documentos y declaraciones no solo para los países de la región, sino también para la comunidad internacional, también ampliaron su membresía con la admisión de Bahréin, Maldivas, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Myanmar como nuevos socios de diálogo. Irán se una a la cumbre actual y Bielorrusia también ha presentado una solicitud para ser miembro de pleno derecho. Además, hay otros dos estados observadores, Afganistán y Mongolia, y seis «socios de diálogo»: Azerbaiyán, Armenia, Camboya, Nepal, Turquía y Sri Lanka. Se aceptó el estatus de socios de diálogo a Egipto, Arabia Saudita y Qatar.

La 22ª reunión del Consejo de Jefes de Estado también divulgó una serie de declaraciones y documentos relacionados con la salvaguarda de la seguridad alimentaria mundial, la seguridad energética internacional, la gestión del cambio climático y el mantenimiento de una cadena de suministro segura, estable y diversificada.

Destacan que los principios de respeto mutuo a la soberanía, la independencia, la integridad territorial, la igualdad y el beneficio mutuo, la no injerencia en los asuntos internos y el no uso de la fuerza o la amenaza de la misma forman la base para el desarrollo sostenible de los lazos internacionales. Por eso, reafirman que las diferencias y disputas entre los países deben resolverse de forma pacífica a través del diálogo y la consulta.

Alguien está viviendo tiempos equivocados. Por primera vez desde que comenzó la pandemia de Covid-19, el presidente chino, Xi Jinping, salió de China para visitar Kazajstán y luego Uzbekistán para la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai. Los BRI también puede revitalizarse y ver nuevos compromisos, mientras en la Argentina… 

 


Alejandro Marco del Pont es economista, autor de El Tábano Economista