22/9/2020

Sociedad

Desacuerdo entre CABA y Nación por la propuesta del nuevo protocolo educativo

El gobierno porteño volvió a insistir con la vuelta a clases presenciales, esta vez con los chicos al cuidado de ONGs en la calle, y los Ministerios de Salud y Educación de Nación rechazaron nuevamente el protocolo por la gran cantidad de casos de Covid-19 en la Ciudad.

Publicado el 22 de Septiembre de 2020


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Desde que el 14 de agosto, Horacio Rodriguez Larreta utilizó el anuncio presidencial de la extensión de la cuarentena para afirmar que las clases volverían a ser presenciales para las niñas, niños y adolescentes de bajos recursos; la discusión en torno a la presencialidad a toda costa que pretende imponer el gobierno porteño, no ha cesado. Las últimas tensiones se dieron ayer por la tarde luego de que el Ministro de Educación Nacional, Nicolás Trotta, se reuniera con miembros del Ejecutivo porteño para escuchar la nueva iniciativa que propone la Ciudad, que busca llevar a cabo una especie de apoyo escolar para niños y niñas de bajos recursos en las veredas, mientras el resto de las y los estudiantes continúan las clases virtuales con sus docentes. Si bien la nueva propuesta fue rechazada, los debates pedagógicos y epidemiológicos siguen y las niñas, niños y adolescentes más vulnerables son cada día aun más marginados por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 

Primer propuesta: Escuelas Cibers
Aquel primer anuncio del Jefe de gobierno porteño, en la primer quincena de agosto, generó en pocos minutos una gran ola de críticas y señalamientos, ya que proponía reabrir las escuelas como espacios que brindan conectividad para las y los estudiantes que no estuvieran conectándose con las escuelas por falta de medios, conexión o por vulnerabilidades estructurales como la falta de vivienda, de servicio de luz, entre muchas otras realidades cada vez más masivas en la ciudad más rica del país. Esta suerte de escuelas cibers, primero no dejó claro si contaría con la presencia de docentes, luego de las críticas de los gremios por exponer así a las y los trabajadores, las y los estudiantes y por consiguiente a sus familias en medio del pico de contagios; funcionarios del Ejecutivo porteño manifestaron que las y los docentes no estarían incluidos en el protocolo ya que seguirían con las clases virtuales, mientras las y los niños de bajos recursos podrían conectarse una hora a internet bajo la supervisión de un directivo escolar. Aun así, el protocolo seguía exponiendo al contagio masivo a las y los alumnos y a las y los directivos. 

Además, no contemplaba que las escuelas necesitarían estar limpias para su uso normal pero con el agregado de la pandemia, deberían estar totalmente y constantemente desinfectadas, pero el protocolo no resolvía esa situación y de proponer que las y los auxiliares de las escuelas lo hicieran, también estaría exponiéndolos al contagio. Tampoco tenía en cuenta que las escuelas de la CABA sufren un desfinanciamiento por parte del mismo Gobierno que pretende abrirlas, desde hace años, y que la gran mayoría contaban con problemas edilicios como falta de calefacción, falta de agua, plagas de ratas, mosquitos y cucarachas, vidrios rotos, conexiones eléctricas muy precarias que ponen en riesgo las vidas de las y los que concurren diariamente, techos con humedad o problemas estructurales que han dejado variados casos de estudiantes y docentes hospitalizados por su desprendimiento; entre otras diversas y fatídicas situaciones cotidianas en las escuelas porteñas; que con seis meses sin mantenimiento de ningún tipo, se profundizaron. Incluso, la gran falta de conectividad y equipos técnicos actualizados y en condiciones de funcionar en las escuelas, lo cual era una problemática previa a la pandemia por la que el movimiento estudiantil y docente reclamaba solución, no dejaría que la propuesta funcionara.

En términos pedagógicos, la iniciativa hacía agua en muchos aspectos ya que no contemplaba clases de ningún tipo para las niñas y niños que concurrieran a las escuelas cibers, debido a que las y los docentes de estos estarían dictando clases virtuales, muchas veces en horarios distintos al que las y los alumnos pudieran utilizar su turno de una hora de conexión; tampoco se proponía un acompañamiento de ningún tipo en el uso de las computadoras de las escuelas y dejaba a directivos en el rol de cuidado pero no de enseñanza, ni de contención, además de que muchos no cuentan con la capacitación necesaria en computación para guiar a niñas y niños en sus búsquedas. Esta falta de clases, apoyo, tareas, contenidos, enseñanzas, contención y diálogo, dejaba a estudiantes librados al azar de que pudieran aprender o no por su cuenta en una hora de conexión algo de lo que correspondería que supieran en el ciclo lectivo 2020.

Por todo esto, pero principalmente por la exposición masiva al contagio de alrededor de 6500 alumnos, directivos y familias; en un momento donde además los contagios en CABA se contaban de a miles y los fallecimientos de a decenas, a pesar del registro que lleva la Ciudad sobre los casos, muy distinto al del resto del país, que da números muy por debajo de la cantidad de personas infectadas; es que el protocolo fue desestimado por el Ministerio de Educación Nacional.

En vez de las escuelas cibers, el Gobierno Nacional se ofreció a proveer a las y los 6500 estudiantes que el gobierno porteño dice haber registrado sin conexión con la escuela, de netbooks, internet gratuito y una red de promotores del Ministerio de Desarrollo Social, la UBA, el ENACOM y el portal Educar.Se, para realizar un abordaje socioeducativo en sus hogares. Sin embargo, hasta el día de ayer, a pesar de haber pasado semanas desde la propuesta y de ya estar lista para su entrega las netbooks, el gobierno porteño no había enviado el listado de estudiantes que precisaban las distintas asistencias técnicas y pedagógicas que el Gobierno Nacional se ofrecía a brindar a las y los estudiantes de CABA aunque le correspondería a la ministra de educación porteña, Soledad Acuña y Horacio Rodriguez Larreta, resolverlas.

Segunda Propuesta: Todos a la calle
Luego de una foto supuestamente filtrada y declaraciones mediáticas de las y los funcionarios del gobierno de la Ciudad en el marco del Día del Estudiante, se hizo desde el Ministerio de Educación porteño, otra propuesta formal de protocolo para la educación presencial, en una reunión con la cartera nacional.

La nueva iniciativa contemplaba apoyo escolar y talleres de lectura en una plaza por barrio entre las 9 y 12 horas, con una capacidad de dos grupos de 10 estudiantes que podrán permanecer una hora y 15 minutos en el lugar a cargo de personal de la red de apoyo del ministerio de Educación y ONGs. La propuesta estaría destinada a las y los 6500 alumnos que el gobierno porteño dice haber identificado como que han perdido contacto con la escuela, aunque los gremios docentes sostienen que son aun más. Sin embargo, no pasa el listado a Nación para que puedan recibir netbooks, conexión y contención en sus casas.

La propuesta no se quedó con los 6500 niños y niñas, sus familias, los integrantes de ONGs no especificadas y las y los miembros de la red de apoyo escolar, sino que suma a la exposición a 30.502 alumnos de quinto año de escuelas públicas y privadas. Para ellas y ellos se contemplaba, según el protocolo, clases dos veces por semana entre las 10 y las 12 horas utilizando el mobiliario escolar pero al aire libre. Las pocas escuelas con campo de deporte podrían utilizar esas instalaciones, pero la abrumadora mayoría debería cortar la calle de la escuela para colocar bancos y mesas; no obstante no se cortarían accesos de alta circulación, y una de cada tres escuelas se encuentra ubicada en una avenida. También se sumaba a 1.782 estudiantes universitarios que estuvieran a punto de terminar sus carreras de turismo, gastronomía o medios de comunicación.

Esta propuesta,  además de seguir siendo muy endeble en términos pedagógicos ya que habría clases sino un apoyo escolar, lo cual en términos de enseñanza es muy distinto; lo recibirían de personal no siempre docente ni capacitado para la enseñanza y menos aún de niños y niñas; la seguridad en la vía pública, las medidas de higiene y cuidado; el transporte hasta las plazas y calles seleccionadas; y cuestiones tan simples como un baño, un botiquín de primeros auxilios y una canilla con agua para lavarse las manos, no estarían garantizadas. Los docentes argumentaron su repudio a la propuesta no únicamente porque en cuanto a contenidos y proceso de enseñanza es muy precaria, sino porque las condiciones de trabajo de las personas que deberían realizar los talleres en ese contexto serían totalmente flexibilizadas. Las familias de la comunidad educativa, agregaron al reclamo que las ONGs no son personas identificables, no son docentes, y sobre todo son completos extraños para la comunidad educativa y no dejarían al cuidado de personas desconocidas en medio de la calle a sus hijas e hijos menores de edad.

¿Y ahora?
Ayer por la tarde los ministros nacionales de Educación y Salud, Nicolás Trotta y Ginés González García, y sus pares de la Ciudad, Soledad Acuña y Fernán Quirós; se reunieron para trabajar y discutir en torno a la segunda propuesta de vuelta a clases de la Ciudad. Esta también fue rechazada. Trotta, según informó Telam, manifestó que la diferencia "no es ni partidaria ni ideológica sino epidemiológica", y detalló que "en la Ciudad hay un amesetamiento de los casos (de coronavirus), pero muy alto".

En este sentido, el Ministro explicó que "No se llegó a analizar siquiera si plazas o patio" porque la discusión fue en torno a cuándo debería darse el primer paso hacia la presencialidad en CABA, que claramente, por la cantidad de fallecimientos y alta tasa de contagios diarios, la situación epidemiológica no se condice con el contexto en el que otros países y mismo las provincias argentinas han intentado volver a las clases físicamente. Ademas, aun con muchos menos casos diarios, la gran mayoría de los países han tenido que dar marcha atrás en las escuelas por la masividad de los contagios que provocó el aglomeramiento inevitable en los espacios educativos.

Según remarcó Trotta en repetidas ocasiones y medios, las propuestas hasta ahora presentadas por Horacio Rodriguez Larreta no cumplen con las expectativas en ninguno de los dos aspectos.

Acuña, por su parte, mencionó que "Respecto del protocolo presentado al Ministerio de Salud de la Nación, la cartera sanitaria nacional realizó una serie de observaciones que serán analizadas por el GCBA” e indicó que hoy se comenzaría con las reuniones entre  los equipos epidemiológicos de los ministerios de Salud de la Nación y la Ciudad para "seguir avanzando en base a observaciones e índices".

Se espera que en los próximos días el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires entregue finalmente el listado de estudiantes que necesitan las computadoras, la conectividad y la contención socioeducativa que el Ministerio de Educación Nacional ya tiene lista para brindar. No obstante, según se informó en la reunión del día de ayer, de los 6500 niñas, niños y adolescentes que el Ejecutivo porteño estima que precisan la asistencia, solo se han geolocalizado 1500; por lo que, a pesar de haber dicho en reiteradas ocasiones que los relevamientos casa por casa estaban hechos, aún faltan los datos de al menos 5000 estudiantes para poder hacerles llegar las herramientas. Por lo que primero se deberá terminar de identificar a las y los estudiantes que precisan soluciones técnicas y socioeducativas, que las y los gremios docentes manifiestan que son muchos más de 6500.

Por el momento, quienes han tenido los recursos técnicos y edilicios y la contención necesaria o al menos suficiente para poder conectarse regularmente a las clases virtuales hasta el día de hoy, seguirán haciéndolo; las miles de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que no han contado con apoyo de ningún tipo seguirán siendo marginados y con sus derechos vulnerados en la Ciudad con más recursos del país que históricamente destina migajas del presupuesto a la educación pública.

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