6/3/2021

Política

“El litio debe ser un bien estratégico en la Argentina”

Así lo afirmó Marcelo Koenig, diputado nacional por el Frente de Todos, quien en una entrevista exclusiva con InfoNativa habló sobre la iniciativa que impulsa actualmente: a partir de un bien estratégico como el litio, trabajar sobre un proyecto también estratégico de industrialización.

Publicado el 6 de Marzo de 2021


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El litio es un metal muy liviano que no es un elemento puro en la naturaleza, sino que está dentro de minerales como rocas, o en solución de salmueras geotermales; salares o agua de mar.

Se trata de un elemento que sirve para fabricar las baterías de celulares, tabletas y dispositivos electrónicos portátiles pero que además, en los últimos tiempos, comenzó a utilizarse para la producción de baterías de vehículos eléctricos y, más incipientemente, para el almacenamiento de energías renovables. 

Si bien el litio hace mucho tiempo tiene diversos usos menos conocidos, como agregado en vidrios, cerámicas para hacerlos más resistentes al cambio de temperatura; en aleaciones junto al cobre y aluminio; en la elaboración de polímeros, filtros de aire; uso medicinal y también en grasas y aceites; lo cierto es que se ha convertido en un material clave en este tiempo de transición energética, en el que los países centrales están destinando millones de dólares para impulsar la movilidad eléctrica. 

El último dato pero para nada desechable es que la Argentina, -en una región que integra junto a Bolivia y Chile, denominada “el triángulo del litio”- se encuentra situada una gran reserva natural de este recurso. El 80% de los salares más rentables en salmuera están allí. 

Se trata de los salares de Uyuni, en Bolivia; de Atacama, en el norte de Chile que es el principal exportador mundial; el salar de Olaroz y de Hombre Muerto, en Argentina.

El litio contenido en las salmueras subterráneas de estos salares, es extraído de esos depósitos mediante bombeo hacia la superficie, luego es concentrado por evaporación solar en una serie de piletas. Esta solución enriquecida es luego procesada para formar, principalmente, carbonato de litio o hidróxido de litio.

La presencia de litio en los salares fue advertida por Luciano Catalano allá por 1920. Un doctor en química, especializado en geología, mineralogía y física muy poco conocido en los ámbitos intelectuales, académicos y políticos, pero que marcó un compromiso fundamental a la hora de trabajar para que las riquezas del país estén al servicio del pueblo argentino y para el desarrollo estratégico de una industria nacional fuerte.   

Se trata de los salares de Uyuni, en Bolivia; de Atacama, en el norte de Chile que es el principal exportador mundial; el salar de Olaroz y de Hombre Muerto, en Argentina.

El litio contenido en las salmueras subterráneas de estos salares, es extraído de esos depósitos mediante bombeo hacia la superficie, luego es concentrado por evaporación solar en una serie de piletas. Esta solución enriquecida es luego procesada para formar, principalmente, carbonato de litio o hidróxido de litio.

La presencia de litio en los salares fue advertida por Luciano Catalano allá por 1920. Un doctor en química, especializado en geología, mineralogía y física muy poco conocido en los ámbitos intelectuales, académicos y políticos, pero que marcó un compromiso fundamental a la hora de trabajar para que las riquezas del país estén al servicio del pueblo argentino y para el desarrollo estratégico de una industria nacional fuerte.

El boom

En el marco de la creciente demanda de litio debido al aumento de producción de vehículos y otros dispositivos, lo que conlleva una incesante puja de las empresas trasnacionales por extraer este recurso y llevárselo como una simple materia prima de nuestro país, comenzaron a barajarse diversas propuestas para desarrollar políticas en torno al tema.

“Claramente es una oportunidad histórica para la Argentina aprovechar esa ventaja comparativa que tiene con el resto del mundo de ser uno de los lugares que no solamente tiene una enorme reserva de litio, sino que además tiene un litio fácil de extraer que está bajo los salares”, explica el diputado nacional Marcelo Koenig, quien en estos momentos se encuentra trabajando en una iniciativa legislativa para la declaración de litio como un bien estratégico de nuestro país, a partir del cual comenzar a gestar políticas que impulsen el desarrollo industrial con esta materia prima.

Pues el eje de la discusión está puesto en dejar de reproducir el esquema ya conocido: una gran multinacional que se lleva el litio crudo, sin ningún tipo de proceso, a un precio que pacta con las otras empresas, bajo declaraciones juradas que carecen de todo tipo de control.

“El valor agregado es un proceso de industrialización que tiene varias etapas. El primer nivel del proceso es que no se lo lleven crudo, que lo pongan en grado batería. El segundo grado, es mucho más importante, es un salto cualitativo, es fabricar la batería. El sistema científico técnico de la Argentina tiene un enorme desarrollo en investigación específica sobre el tema del litio, bueno eso lo tenemos que aprovechar, lo tenemos que poner en valor, tenemos que hacer que la Argentina sea un productor de baterías. Y el tercer punto de la cadena sería que nosotros podamos producir camiones, autos eléctricos. El mundo va hacia eso”, dice Koenig, desde el piso 11 del Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación, donde nos recibió para realizar la entrevista.

He aquí otro punto clave para el desarrollo tecnológico argentino: la importancia de contar con baterías producidas en nuestro país primero, por la transición energética que atraviesa el mundo. Y, en segundo término, por la articulación que este proceso supondría entre la industria argentina, la ciencia y el Estado, en relación a un modelo de desarrollo creativo que no implique la exportación de nuestros recursos naturales. Algo que no ocurre, por ejemplo, en Chile cuyo único interés es exportar y controlar el mercado.

“Nuestro país tiene una enorme experiencia previa, un estudio del sistema científico tecnológico y que se lo lleven el litio así en crudo no es negocio. Está claro que es negocio para las empresas trasnacionales, no para nosotros”.           

- ¿Qué posibilidades hay de generar empleo a partir de este proceso de industrialización que plantea?

Realmente, la dimensión de la cantidad de trabajo que podemos agregar está en nuestra capacidad, primero del ejercicio de la soberanía y después de la capacidad política para poder desplegar todo eso. Porque la capacidad económica, aunque parezca mentira, no es lo determinante de esto. No estamos hablando de una inversión que tendría que endeudar en 100 años -para hacer referencia a cómo nos endeudó Macri- nada más que para la fuga y para el capital financiero. Con una pequeña cuotita de todos esos miles de millones de dólares que nos endeudamos para pagar al capital financiero se puede pagar perfectamente la construcción de ese proyecto que instale a la Argentina como uno de los actores importantes de cara a la nueva forma de movilidad del Siglo XXI. 

“El mundo avanza hacia vehículos eléctricos con baterías de litio o el uso del hidrógeno verde. Argentina debe ingresar paulatinamente en este sendero. Implementaremos incentivos tanto en la incorporación de movilidad sustentable como de la producción en el país de ese tipo de vehículos y su cadena de valor, que comienza en el litio”, afirmó el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, el pasado 1 de marzo en la apertura de sesiones ordinarias.

Tras su mensaje, las últimas informaciones que trascendieron es que se prepara un proyecto de electromovilidad para exigir a las compañías que las baterías se fabriquen en el país. El objetivo sería “incorporar los productores de autopartes y fomentar la investigación”.

La clave, además de tener el recurso es decidir qué hacer con él. No caben dudas de la necesidad que existe en la actualidad de una política de Estado que ejerza soberanía sobre los recursos; que trace una política estratégica para evitar que las empresas multinacionales lleguen a la Argentina con un proyecto cerrado en el que el único rol que tenga el país sea, por ejemplo, el ensamblaje de partes. Y que además, de manera creativa, pueda desarrollar un programa de industrialización con generación de trabajo en las provincias donde se asientan estas grandes reservas: Catamarca, Salta y Jujuy.

 “Me parece que tenemos un enorme desafío que empieza cuando determinamos que el litio no es un mineral más sino que gran parte del destino de la Argentina se juega en relación a la cuestión del litio, que no es menor. Hoy, el litio es de los sistemas de acumulación de energía, el más efectivo que se conoce y nosotros lo tenemos”, finalizó Koenig.

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