3/7/2021

Política

El litio, el trabajo, los ricos de siempre y una idea que puede cambiarlo todo

Autor de la nota: Belén Acuña

Belén Acuña

Publicado el 3 de Julio de 2021


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En una Argentina inundada de incertidumbre, producto de cuatro años de políticas neoliberales que endeudaron al país al menos por 100 años y que dejaron a la mitad de la población en la pobreza por las políticas de ajuste en el ámbito de la producción y el trabajo; sumado a una pandemia que amaina con las vacunas pero sigue siendo una gran piedra que cargar para la ya abultada mochila de problemas de lxs argentinxs; pareciera que nada es suficientemente milagroso para devolverle la sonrisa y la dignidad de vivir bien a las grandes mayorías; sin embargo una idea ronda las discusiones, los debates, las tapas de diarios y revistas, se impone nuevamente en la sobremesa familiar y resurge de entre los libros de historia para hacerse lugar en la cotidianidad de nuestro Pueblo a los codazos: la Soberanía, la verdadera grieta política y la idea que podría cambiarlo todo.

 

Breve explicación sobre qué es el litio y que tiene que ver con todxs nosotrxs

Cuando se habla de Soberanía, pareciera que todo queda reducido a la incansable lucha por recuperar las Islas Malvinas, y si bien son un punto clave en la geopolítica, la economía, la independencia política y la cronología de nuestro país, no son la única causa por la que la palabra Soberanía está siendo urgentemente reincorporada a la charla diaria de lxs argentinxs.

La Soberanía es el poder del Pueblo sobre lo que le pertenece y si se ejerce, puede aplicarse a prácticamente todo en la vida pública, las decisiones políticas, el territorio, y los recursos naturales que hay en él. Uno de estos recursos, es el litio.

El litio, apodado por el Mercado como “el oro blanco”, es un metal blando que se encuentra libre en la naturaleza. En la última década tomó un valor altísimo porque es el elemento principal que se necesita para hacer baterías eléctricas como las de los celulares y los autos, y se encamina a reemplazar por completo a los combustibles fósiles en un futuro no muy lejano. A pesar de ser un elemento muy usado en todo el mundo, este metal no crece como yuyo silvestre en cualquier lado, más del 60% del litio de todo el planeta se encuentra en el llamado “Triángulo del Litio” del que forman parte Bolivia, Chile y Argentina. En nuestro país las provincias que tienen este recurso en sus suelos son Jujuy, Salta y Catamarca.

Actualmente la extracción de litio en nuestro país se hace en un marco totalmente desregulado, por capitales privados transnacionales que se llevan el mineral en bruto sin ningún tipo de producción dentro del territorio nacional.

Lxs trabajadorxs que extraen literalmente con sus manos el litio de nuestro suelo no tienen un solo derecho realmente garantizado, sus cuerpos puestos a disposición de la explotación de un recurso argentino que rápidamente se va al extranjero para allí ser transformado en baterías, que vuelven al país en forma de productos miles de veces más caros; se despellejan dejando en carne viva la falta de leyes y políticas públicas que normen y regulen realmente que el uso de los recursos naturales no sea un abuso contra el ambiente y sobre todo contra las personas que hacen posible su extracción y las que no participan de la explotación del recurso pero viven en la zona y son directamente afectadas por los negocios y sobre todo los pactos clandestinos locales e internacionales que surgen a partir de la llegada de empresas al lugar. 

El litio no es simplemente uno más entre los cientos de recursos naturales que explotamos en nuestro país y exportamos como materia prima, el litio es el futuro asegurado, es la puerta de entrada al desarrollo de energías más limpias y a la industria nacional, lo cual, se traduce en miles de puestos de trabajo directos e indirectos dispuestos en función del uso de este elemento tan necesario, usado a nivel mundial y nulamente capitalizado para el beneficio de nuestra Patria.

La telaraña de intereses tras la energía del futuro cercano

Actualmente el litio se encuentra en el limbo constitucional del artículo 124 que establece que los Gobiernos provinciales tienen el dominio originario de los recursos naturales que se encuentran dentro de su territorio; y que además tienen la potestad de crear regiones para el desarrollo económico y social; establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines y realizar convenios internacionales en tanto no sean incompatibles con la política exterior de la Nación.

No obstante, el diputado nacional del Frente de Todos, Marcelo Koenig, impulsa desde hace meses un proyecto de Ley que propone que el litio sea declarado recurso estratégico y para decidir qué, cómo, cuándo y quienes podrán explotarlo, se cree una comisión donde estén representados los gobiernos provinciales y el nacional y también el sistema científico técnico argentino.

La iniciativa de Koenig generó un sinfín de repercusiones, sobre todo a partir de la discusión por la mal llamada “Hidrovía”, es decir, la vía navegable troncal argentina de la cuenca del Paraná, la cual refloto la discusión por la Soberanía ya que este año termina el contrato que mantiene hace décadas, en manos de una empresa extranjera el dragado de la ruta por la que pasan el 80% de las exportaciones del país, el comercio exterior de los países vecinos y, por supuesto, el contrabando de granos, el narcotráfico y variedad de negocios ilegales que hacen facturar a la empresa mucho más de lo que declara, lo cual ya es exorbitante y podría ser no solo regulado para evitar crímenes de todo tipo sino una ganancia para el Estado Nacional que tiene la tecnología necesaria para hacer el trabajo.

Las aguas, la tierra, los minerales, son recursos que abundan en nuestro país, pero paradójicamente no engrandecen la economía nacional, sino todo lo contrario, ya que lxs trabajadorxs argentinxs contratadxs por multinacionales que saquean nuestro territorio, son precarizadxs, flexibilizadxs, perseguidxs y despedidxs, mientras nuestros recursos van camino a agotarse y las ganancias quedan en los mismos bolsillos ricos de siempre.

El proyecto de Koenig que propone recuperar uno de esos tantos recursos saqueados, no es menor ya que es de los más trascendentales para las generaciones presentes y futuras que deberán pensar en desarrollo sostenible si desean que el ambiente no termine de desmoronarse.

En una entrevista con Radio Gráfica, el diputado señaló que con la cantidad de litio que concentramos en la región somos como “Arabia Saudita, Venezuela e Irán juntos” si se comparara el litio en relación al petróleo, pero subrayó que “Todo este caudal puede ser una condena o una gloria” ya que las potencias no esperarán sentadas a que Argentina decida producir por ejemplo celulares y autos eléctricos para el mundo, sino que de forma no tan amable seguirán infiltrándose en el territorio para explotar el recurso o utilizarán la fuerza, tal como acostumbra por ejemplo Estados Unidos con su política intervencionista en nombre de la “democracia” sobre países con recursos naturales estratégicos.

La iniciativa cierra por todos lados cuando se piensa que no solo generaría trabajo digno, energía más limpia, una producción amigable con el ambiente y respetuosa de los pueblos originarios y demás pobladores que se encuentran en los territorios donde yace el mineral; sino que también traería aparejado una enorme cantidad de divisas ingresando al país ya que Argentina podría posicionarse como proveedor regional de productos derivados del litio.

No obstante, los gobiernos provinciales de Jujuy, Catamarca y Salta, espacio geográfico donde se encuentra concentrado el litio en nuestro país, se han posicionado en contra de la iniciativa. Lo que a priori parece carente de sentido ya que daría un fuerte impulso a las economías locales porque lxs trabajadorxs implicadxs pertenecerían a esas provincias y en un contexto donde según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) más del 40% de la población es pobre y son miles lxs desocupadxs de la región, es una gran oportunidad para comenzar a solucionar parte de la profunda crisis económica producida por las políticas neoliberales del gobierno de Cambiemos; se explica por los negocios privados que las provincias ya tienen y pretenden generar con lo que podría ser una esperanza nacional.

Empresas multinacionales como Galaxy Resources, Rincon Mining, Neo Lithium, Millennial Lithium Corp. y Alpha Lithium son las responsables de la extracción de litio en el país actualmente. Gabriel Pindar, Director y Jefe de Operaciones de Neo Lithium declaró a principios de este año cuando la empresa realizó una prueba piloto en Catamarca que “La gerencia espera que el estudio de prefactibilidad propuesto brinde apoyo para que la planta pueda producir litio de grado de batería con uno de los costos de efectivo más competitivos del mercado”. Cuando Pindal habla de costos competitivos, en realidad hace referencia a la miseria que le pagan a lxs trabajadorxs por extraer el “oro blanco” que se factura a millones en el exterior y crecerá como mínimo 40 veces su demanda mundial en las próximas dos décadas, mientras ellxs se deshacen la piel de las manos por sacarlo de nuestros suelos y hasta ahora el Estado Argentino mira pasar las ganancias sin intervenir ni en la injusticia laboral ni en el saqueo empresarial a los recursos naturales de nuestra Patria.

Un dato no menor es que para la forma en que se extrae el litio se precisan grandes cantidades de agua y al ser una actividad especialmente no regulada, el derroche que se hace de este otro recurso esencial para la subsistencia, es impresionante; sobre todo porque ocurre en locaciones de estrés hídrico donde las poblaciones cercanas sufren la escasez de agua por el despilfarro de las empresas internacionales privadas.

Todas estas situaciones lamentablemente cotidianas y naturalizadas por gran parte del país, ocurren con el aval activo de los gobiernos provinciales que, a sabiendas de las terribles vulneraciones de derechos de lxs trabajadorxs y pobladores cercanxs, no solo permite sino que fomenta la llegada de capitales extranjeros con la excusa de que las inversiones externas levantarán las economías regionales. Este argumento parece casi una excusa ensayada, ya que desde el interbloque de diputados de Juntos por el Cambio (JxC) no tardaron mucho en remarcar su “profunda preocupación por las intenciones del oficialismo de avanzar en el control estatal de la industria de extracción y procesamiento del litio, con el pretexto de declararlo ‘recurso estratégico nacional’” defendiendo la llegada de lo que pareciera más que una lluvia, un granizo de inversiones extranjeras que pretenden aprovecharse de la crisis económica, que no casualmente Juntos por el Cambio generó, pagando con espejitos de colores el nuevo oro de Potosí que se encuentra en nuestra región. 

Sin embargo, para quienes no somos CEOS, gobernadorxs o diputadxs de JxC resulta casi inevitable preguntarnos ¿Qué tienen de bueno cientos de millones de dólares invertidos dentro de la jurisdicción provincial si las ganancias miles de veces mayores no quedan siquiera en el país, sino que se van derecho a los bolsillos de empresarixs cómodamente sentadxs en la otra punta del planeta? ¿Por qué fomentar una actividad de extracción que se sabe altamente fructífera sin pensar en industrializar el litio en Argentina en vez de que salga crudo y vuelva en forma de celulares, autos computadoras y demás de productos electrónicos de todos los rubros? ¿A quién beneficia este sistema, si lxs desocupadxs siguen sin trabajo, lxs trabajadorxs precarizadxs, lxs pobladores arrasados y los suelos de nuestra Patria desangrados?

 

La verdadera grieta, la disputa por la Soberanía o la maldición del Hombre Muerto

Uno de los lugares donde más se extrae litio en nuestro país se llama “Salar del Hombre Muerto”, y su nombre pareciera ser una señal casi metafórica. Mientras las empresas extranjeras compran cientos de hectáreas para agrandar su negocio, 6 de cada 10 niñxs argentinxs son pobres, la tasa de desocupación según el INDEC llegó al 8,5% entre los varones y al 12,3% para las mujeres, en edad de trabajar. Los recursos naturales que hoy son explotados por corporaciones extranjeras son las futuras generaciones de argentinxs sin soberanía política, independencia económica o algún tipo cercano de justicia social. Dejar pasar otra vez la oportunidad de engrandecer el país, y sucumbir ante los intentos de la oposición de hacer negocios dejando al Estado Nacional y lxs 45 millones de compatriotas fuera una vez más, es condenar a qué siempre nuestro país sea el del hombre muerto, y no el de las generaciones enteras gozando de Soberanía.

La semana pasada el Ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas en diálogo con Radio Nacional adelantó: "Hemos creado una mesa del litio para promover las inversiones y en este sentido YPF está trabajando en el proyecto en la creación de YPF Litio que significa la participación de una empresa nacional en este sector para complementarse con inversores privados y extranjeros y ASI para poder trabajar en el desarrollo de la cadena". Sea por el camino más largo de utilizar una rama de YPF para abordar la cuestión lentamente o sea directamente con el proyecto de Ley que declara el Litio como recurso estratégico y apunta a su industrialización nacional, el tema actualmente ronda en las esferas del Estado. Teniendo en cuenta todas las ventajas que traería la regulación del recurso, lo único que queda es juntar las voluntades políticas, que en tiempos de pandemia y en año electoral pareciera ser mucho más difícil que plantear una meta de producción sustentable del litio.

La verdadera grieta argentina jamás fue peronismo-macrismo, la grieta que define realmente los destinos de la Patria es si se busca defender la Soberanía Nacional o no, ya que eso define el plan económico, las relaciones internacionales, el eje productivo y el peso o no del trabajo para todxs como engranaje necesario para el desarrollo del país… y eso aún es una decisión que está por verse.

Lo cierto es que el litio es un recurso de todxs, e ignorar el debate sobre cómo, cuándo, por qué y quién puede extraer y explotar los recursos naturales de nuestra Patria, es dejar que otrxs decidan sobre el trabajo, el entorno ambiental y las condiciones socioeconómicas en las que unx y sus seres queridos viven actualmente y vivirán en las próximas décadas. Entender que la política no se encuentra únicamente en un debate por twitter, es volver a comprometernos como Pueblo con todo aquello que nos pertenece, sobre todo, nuestro futuro y también el litio.

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