26/2/2022

Deportes

El Minella : Del Mundial 78 y las noches de superclásicos de verano al abandono

El escenario mayor del fútbol de Mar del Plata sufre un deterioro estructural preocupante, décadas de desinversión y olvido, su platea principal clausurada y la pérdida de albergar eventos deportivos importantes para la ciudad. De tener que cerrar el estadio los equipos marplatenses no cuentan con una cancha alternativa acorde.

Autor de la nota: Matías Cardone

Matías Cardone

Publicado el 26 de Febrero de 2022


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Desidia y abandono, con esas palabras se podría definir el trato que los diferentes gobiernos municipales le dieron al Estadio Mundialista de Mar del Plata en por lo menos las últimas tres décadas. El resultado de tamaña cantidad de tiempo sin inversión en infraestructura derivó en la clausura por parte de los bomberos de su tribuna principal debido a la posibilidad cierta de derrumbe del techo que cubre la platea.

El problema quedó de manifiesto ante los ojos del país el pasado 16 de febrero cuando Aldosivi de Mar del Plata jugó como local por la actual Copa de la Liga Profesional ante Boca Juniors y decidió vender entradas para los mal llamados hinchas neutrales. “Con el estadio en condiciones podríamos haber recaudado 100 mil dólares” manifestó José Moscuzza hijo, vicepresidente de  Aldosivi en dialogó con el canal TyC Sports  para luego agregar que: “El estadio es una vergüenza se cae a pedazos y nadie dice nada¸ el municipio no hace nada para que esto cambie”.

Pero achacarle la desinversión solo a la gestión del Intendente de Juntos por el Cambio Guillermo Montenegro es dar una visión sesgada de cómo se llegó a este estado de cosas. El deterioro viene de hace décadas y a las diferentes administraciones municipales parece importarle poco.

 El José María Minella es uno de los tres estadios que la última dictadura cívico- militar  construyó para albergar el Mundial 1978, los otros dos son el de Córdoba en el Paraje Chateu Carreras y el de Mendoza en el Parque San Martín, ambos han sido remodelados en varias ocasiones y el Kempes reconstruido  a nuevo para la Copa América 2011.El único que no recibió más que una lavada de cara para los Juegos Panamericanos de 1995 y algún cambio de butacas eventual  fue el Mundialista de Mar del Plata.

Ante este panorama desde el Municipio de General Pueyrredón  pidió a la facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Mar del Plata un presupuesto para hacer un diagnostico del estado de la estructura del techo de la platea cubierta, dicho estudio costaría alrededor de 13 millones de pesos que no fueron consignados en el presupuesto del Ente Municipal de Deporte y Recreación para el año 2022.

Quien recogió el guante del tema fue el periodista y concejal del Frente de Todos Vito Amalfitano quien en agosto de 2021 presentó un proyecto para crear una Unidad de Gestión tri- partita entre el municipio y el estado nacional y la provincia  para trabajar en la puesta en valor y refuncionalización del Estadio José María Minella. Consultado por INFONATIVA Amalfitano expresó: “La gestión con ambos ministros de deportes está iniciada y hay predisposición de su parte para sumarse pero el municipio debe llevarle el informe del estado general del estadio no solo de la platea techada, el estadio en general tiene las estructuras derruidas y exigimos que sea un especialista en patologías de estructuras marinas quien lo realice”.

De tener que hacer un estudio de estas características sobre las estructuras del estadio en su conjunto el costo saltaría a los 22 millones de pesos aproximadamente, por eso con el fin de economizar el municipio circunscribió el estudio solo a la platea cubierta.

Cuenta la leyenda, a esta altura casi incomprobable, que los caños con los que se construyo el Mundialista de Mar del Plata en 1978 son en realidad los que les correspondían al “Islas Malvinas” de Mendoza ubicado en una zona árida y seca que no sufre la corrosión marítima como si pasa en Mar del Plata.

En la última reunión de la comisión de deportes el oficialismo local expresó al idea que sean Aldosivi y Alvarado los que se hagan cargo del mantenimiento y refacción del estadio, algo absolutamente inviable para la economía de ambos clubes que suelen disputar sus temporadas en primera división y primera nacional a perdida.

“El municipio tiene 2100 millones de pesos en un Fondo Común de Inversión y no puede destinar 13 a estudiar la estructura del estadio”, explicó Amalfitano quien a su vez había presentado un proyecto previo a la pandemia para institucionalizar el Fútbol de Verano ya que más allá del atractivo turístico les dejaba el 7% de la recaudación a los clubes marplatenses por ley, algo que no perciben desde 2019 y que hace mella en las arcas de pequeños clubes de barrio que cumplen un rol social fundamental en la ciudad.

Para colmo de males al día de hoy la ciudad no cuenta con un estadio alternativo para albergar los partidos que tanto Aldosivi en Primera División como  Alvarado en la B Nacional tengan que disputar en caso de tener que cerrar por completo el MInella.

Es que el viejo estadio General San Martin que fue el escenario principal del fútbol marplantense hasta 1978 fue vendido por la Liga Marplatense de Fútbol con la excusa de sanear la economía de los clubes afiliados y demolido en enero de 1996 para construir un hipermercado.

De seguir en esta tónica el futuro de la cancha donde alguna vez el seleccionado francés tuvo que usar la camiseta de Kimberley de Mar del Plata para disputar un partido del Mundial 78, esa misma cancha del insólito gol fallado por el español Cardeñosa ante Brasil en esa misma cita mundialista, la que vio la inolvidable chilena de Enzo Francescoli contra Polonia, la del último título oficial de Diego Maradona con la camiseta de la selección Argentina aquella noche de febrero de 1993 ante Dinamarca por la Copa Artemio Franchi es cada vez más incierto y preocupante.

Mar del Plata ya se perdió ser sede de la Copa América 2011 y de la frustrada Copa América 2021 luego disputada en territorio brasileño y no recibe a los clásicos torneos de verano desde 2019. Lujos que una ciudad con fuerte impronta turística no se puede dar.

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