14/1/2021

Sociedad

“El patio trasero del genocidio”: La Justicia investiga los vuelos de la muerte

Cinco militares son juzgados desde fin del 2020 por su responsabilidad en múltiples crímenes de lesa humanidad que organizaron y concretaron en el marco del sistema de exterminio y desaparición de personas ejecutado por la última dictadura cívico-militar argentina.

Publicado el 14 de Enero de 2021


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A tan solo dos meses de cumplirse 45 años de la última dictadura cívico-militar argentina, el grito de “Nunca Más” vuelve a hacer eco en los juzgados. Desde principios de octubre pasado, el Tribunal Oral Federal número 2 de San Martín dio comienzo, al primer juicio que repasa las responsabilidades de cinco militares que hicieron funcionar los llamados “vuelos de la muerte”. Se espera que a pesar de ser un juicio a distancia por la pandemia de Covid-19, la reconstrucción de ese trozo de la historia que hasta el momento no había sido abordado por la Justicia, este cerca y toda la ciudadanía, víctimas sobrevivientes y familiares, puedan saber la Verdad.

El Juicio oral y público tiene como objetivo investigar los vuelos que durante la última dictadura partieron por orden militar, desde Campo de Mayo (conurbano bonaerense) hasta el Río de la Plata, el Paraná o el mar, para arrojar allí los cuerpos de las y los asesinados y las y los detenidos desaparecidos que en ocasiones se encontraban vivos al momento de ser tirados al río.

Los acusados por los múltiples crímenes de lesa humanidad, son Santiago Riveros, quien fue jefe de Institutos Militares y es una figura clave en todas las causas que investigan delitos de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo; y cuatro ex aviadores que integraban diferentes áreas del batallón de Aviación 601, con sede en el Cuerpo IV del Ejército, y que funcionaba en la guarnición militar: Luis del Valle Arce, Delsis Malacalza, Eduardo Lance y Alberto Conditi. 

A los cinco militares ya retirados se los juzga por haberse desempeñado en la organización y concreción del sistema de exterminio y desaparición de personas ejecutado por la dictadura en el marco del llamado “Plan Cóndor”; y son imputados además por el secuestro, las torturas y el homicidio de los estudiantes secundarios Adrián Rosace y Adrián Accrescimbeni; Rosa Novillo Corvalán y Roberto Arancibia; todos ellos secuestrados entre 1976 y 1977 y cuyos restos fueron hallados posteriormente en las costas de Magdalena, Punta Indio y Las Toninas.

Días antes de iniciar el Juicio, el abogado querellante en la causa, Pablo Llonto manifestó sobre la investigación: “Esperamos que abra puertas para poder seguir reconstruyendo no sólo esta forma de exterminio que se practicó en Campo de Mayo y en otros centros clandestinos, sino que aporte más piezas al rompecabezas de ese gran espacio que sirvió para el horror y del que tan poco sabemos todavía”. Por su parte la fiscal a cargo, Josefina Minatta, en la misma línea de defensa de los derechos humanos aseveró que el Juicio “Es fundamental para el proceso de memoria, verdad y justicia agotar todas las instancias de la investigación”.

Al igual que todos los Juicios por la Verdad contra militares y civiles implicados en el terrorismo de Estado durante el periodo de 1976 a 1983, el de los Vuelos de la Muerte llevó un largo camino hasta sentarse en el juzgado. Los lugares en el que la dictadura ocultaba los cuerpos de las y los desaparecidos son cientos y están distribuidos por todo el país; un velo de miedo y silencio que aún perduran cuatro décadas y media después, mantiene a muchos testigos dudando en declarar, pero sus testimonios son aportes claves para la reconstrucción de la historia censurada por el horror, el juzgamiento de los culpables y en muchos casos también la restitución de la identidad de niños y niñas, hoy adultos, apropiados por civiles y militares en el marco de la dictadura.

Esto último es bien sabido por el periodista entrerriano Fabián Magnotta quien se dedicó a relevar y documentar testimonios de vecinos y vecinas de la zona de Villa Paranacito, con los que además de hacer un libro para difundir un eslabón perdido de la historia, denunció formalmente la situación ante la Justicia.

Los relatos recogidos por el periodista coinciden en el modus operandi y el origen de los cuerpos encontrados en el río o en sus orillas; todos los vecinos y vecinas que finalmente se animaron a contar la verdad cotidiana de Villa Paranacito durante la dictadura confirmaron la presencia de aviones hércules y helicópteros que arrojaban “bultos” desde el aire hacia el río y barcos de Prefectura que hacían lo mismo con barriles cerrados que los pobladores fueron descubriendo que no contenían otra cosa que cuerpos. “Los relatos confirman la existencia de vuelos de la muerte en Paranacito y alrededores. Esta zona fue el patio trasero del genocidio” aseveró Magnotta.

La causa comenzó entonces en 2016 con la denuncia del periodista sobre aviones, helicópteros y barcos que, durante la última dictadura cívico militar, descartaron cuerpos sin vida en las aguas del delta entrerriano. La causa estuvo prácticamente inactiva durante el periodo macrista, sobre todo por la adversidad de intentar avanzar en un juicio contra los responsables de crímenes de lesa humanidad, que el gobierno de la alianza Cambiemos intentaba liberar y minimizar los terribles hechos ocurridos durante la dictadura. Josefina Minotta quien en 2018 se hizo cargo de la fiscalía federal de Concepción del Uruguay, donde había sido radicada la denuncia, comenzó a movilizar la causa con resultados recién para principios de 2020, pero que ya comienzan a desarrollarse plenamente en este 2021.

Los hechos ocurridos en Paranacito se conectan con el origen de los vuelos, Campo de Mayo, donde desde hace años también se investiga intentando reconstruir los cientos de crímenes de lesa humanidad cometidos. Un punto clave en el Juicio son los testimonios de alrededor de 400 ex soldados conscriptos que cumplieron el Servicio Militar en Campo de Mayo durante el periodo de la última dictadura cívico militar. Todos ellos, que ya han declarado al menos una vez en los años que lleva la investigación declararon haber visto u oído los aviones y helicópteros que por las noches salían cargados de militantes de distintos gremios y organizaciones políticas y sociales, adherentes, familiares de estos o cualquiera que estuviera en una “lista negra” considerado como subversivo por la dictadura; que hubieran sido secuestrados, torturados, algunos de ellos asesinados o estaban a punto de serlo, ya que en pleno vuelo los tiraban atados al río.

Pedro Trejo, ex conscripto y testigo de la partida de uno de los vuelos detalló la forma en la que se enteró que dentro del avión iban militantes firmes a sus ideales de una Patria justa y solidaria, victimas del terrorismo de Estado a punto de desaparecer “Vino un cabo primero, que no me acuerdo cómo se llamaba y se acercó y me dijo 'Trejo, ¿sabe lo que lleva en ese camión? Subversivos, fiambres, muertos de la subversión'".

A fines del año pasado, jueces, fiscales, abogados querellantes y familiares de víctimas pudieron corroborar los testimonios provistos por los ex conscriptos realizando una inspección ocular en el predio militar, la pista de aviación y los hangares.

Se espera que en el corto plazo los militares Santiago Riveros, Luis del Valle Arce, Delsis Malacalza, Eduardo Lance y Alberto Conditi sean condenados por los múltiples crímenes de lesa humanidad de los cuales son responsables y organizadores; y que en el mediano plazo, el pedazo de historia que los militares ocultaron en Campo de Mayo y el delta entrerriano, pueda ser completamente reconstruido para así el Pueblo argentino pueda saber la Verdad y seguir sosteniendo con Memoria la bandera del “Nunca Más” para construir un futuro mejor.
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