11/6/2022

Cultura

El Pensador Teatral recomienda: La Madonnita

El Pensador Teatral arrima otra recomendación para el circuito del teatro porteño. En este caso, La Madonnita. Dramaturgia de Mauricio Kartún. Dirección de Malena Miramontes Boim. Los domingos 19.30 hs en Itaca Complejo Teatral (Humahuaca 4027), ciudad de Buenos Aires.

Autor de la nota: Pensador Teatral

Pensador Teatral

Publicado el 11 de Junio de 2022


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A casi veinte años de su estreno, llega a la sala principal de Itaca Complejo Teatral, La Madonnita, pieza escrita por Mauricio Kartún, uno de los más dramaturgos más reconocidos de la escena nacional, siendo significativa esta obra, porque fue la primera que lo tuvo como director también. La pieza retorna a la cartelera porteña, en una renovada y delicada versión dirigida por Malena Miramontes Boim.

El texto de Kartún, nos habla de amor y del deseo, de una manera muy particular, ofreciendo una mirada muy interesante sobre el rol que tenía la mujer a comienzos del Siglo XX, donde muchos la consideraban como una mercancía de cambio, que tenia que aceptar lo que hicieran con ella casi sin chistar. Recordemos que por aquellos años, la mujer tenía muy pocos derechos, siendo notable el contraste con el empoderamiento actual, por eso como primer punto a resaltar de la propuesta, es tener una perspectiva de género, del rol que tenía la mujer en la sociedad, un siglo antes de este presente tan diferente, pero que a la vez, tiene tanto recorrido por hacer.

 

La dramaturgia nos propone un viaje en el tiempo, hacia la Buenos Aires de 1920, tiempo en que los inmigrantes llegaban en barcos de vapor al puerto, con su valijas cargadas de ilusiones, buscando hacerse la América y forjar un porvenir provechoso en estas tierras tan prometedoras. Hacemos un paréntesis aquí y se nos pianta un lagrimón, contrastando ese pasado esperanzador, con la triste actualidad de Argentina hoy, con pobreza creciente, muy lejos de los países desarrollados y con muchos jóvenes creyendo que la única salida de la crisis es Ezeiza.

Dejando de lado esta retórica y volviendo a la obra que nos convoca, contemos que el rico relato que la dramaturgia nos propone, se desarrolla en una casa cercana al Parque Lezama, donde Hertz ( Rubén Parisi ), fotógrafo de origen polaco, además de vivir allí, tiene un atelier fotográfico. Se gana la vida como fotógrafo social, trabajando en bautismos, comuniones, casamientos y funerales. Pero también tiene un lado turbio y oculto,  ya que comercializa fotos pornográficas, en las que participa nada menos que su mujer Filomena ( Natalia Pascale ), dueña de una belleza exótica.

Y aquí, será donde aparece Basilio ( Darío Serantes ), criollo y compadrito, que entre otros rebusques se dedica a comercializar esas fotos prohibidas, con inmigrantes a los que contacta en fondas, tugurios y demás lugares de dudosa reputación, aptos para este tipo de comercio. La relación entre Hertz y Basilio es netamente comercial, pero sufrirá un vuelco fundamental, cuando el fotógrafo le propone participar de una sesión de fotos con Filomena, La Madonnita y luego de ella, nada será igual y hasta se convertirán en una especie de socios.

No vamos a adelantar más para conservar el suspenso, solo diremos que algo en esa sesión activó el morbo y el deseo de Basilio, que sentirá una atracción irresistible por Filomena, que como dijimos tiene un encanto particular. Los problemas aparecerán pronto, porque la esposa del fotógrafo, está enamorada de un mulato uruguayo y planea huir con él hacia Montevideo. Quedarse sin ella resultaría insoportable y entonces Hertz y Basilio sellarán un pacto, que solo se podrá cumplir con el regreso de La Madonnita al atelier. Y hasta allí vamos a contar, el resto lo descubrirán cuando vean la obra.

La pluma de Kartún, tiene una carga poética muy grande y es riquísima en imágenes, ya que a través del relato de los protagonistas, visualizaremos imaginación mediante, las piezas de los conventillos, sus patios, la zona del puerto, los olores / sabores del barrio y las multitudes que concurrían a los carnavales de aquellos años, con el candombe resonando de fondo. Les aseguramos que cerrando los ojos y volando con la imaginación, estaremos caminando por esa Buenos Aires en blanco y negro que proyectamos.

Es momento de hablar de las actuaciones que tiene la obra y hay que hacer mención de la gran dupla que conforman Rubén Parisi y Darío Serantes, dos actores experimentados y con mucho oficio, que se sienten muy cómodos con este texto de Kartún. Parisi dá vida a un artista sensible, que es un verdadero encantador de serpientes, amante de la fotografía y con mucha labia. Herido por el amor clandestino, de su Filomena, estará dispuesto a todo para no perderla, incluso compartirla con un tercero.

Y que decir de Darío Serantes, gigante en escena, acorde con su gran contextura física, componiendo a un criollo algo tosco, con mucha calle, un verdadero buscavidas. Su forma recia y algo violenta, parece quedar de lado, cuando descubre los encantos de La Madonnita. Nos encantó su composición, en especial en el monólogo donde relata sus peripecias cuando se mezcló con la multitud que festejó el Carnaval. Excelentes los trabajos de Rubén y Darío, ambos con momentos individuales muy destacados y muy buena química entre ellos.

Pero este triángulo virtuoso, no está completo aún, falta el personaje clave de esta historia, nos referimos a Filomena, La Madonnita, esa chica que llegó muy joven desde Rosario seducida por Hertz, interpretada por Natalia Pascale. Es el personaje que menos está en escena, pero su presencia, marca los momentos claves de la historia. Un personaje muy complejo para representar, porque Filomena es renga y mudita, pero Natalia, una actriz muy talentosa, a la que siempre elogiamos, sale más que airosa, con un muy buen trabajo y una vez más logra destacarse. Es una costumbre elogiarla, cada vez que tenemos la suerte de verla en escena.

 La puesta de Malena Miramontes Boim, tiene muchos puntos para destacar, en primera instancia, el mérito de lograr potenciar el texto de Kartún, conservando y exponiendo toda su poesía y la riqueza de sus imágenes. Hay un logrado diseño escenográfico de Micaela Sleigh reproduciendo el bello atelier de Parque Lezama, donde la luz es invitada de honor. Otro ítem que nos gustó mucho, es el vestuario de Cecilia Gómez García. Son varios los elementos que suman belleza a la puesta y dan el marco adecuado para que la historia fluya.

No queda mucho más para agregar, la obra pese a ser escrita hace casi dos décadas, tiene una enorme actualidad, ya que presenta el tema de la mujer y su rol en la sociedad, quedando claro cuanto se avanzó en los últimos años, pero sin perder de vista, que aún queda mucho por recorrer. Por ello, este tipo de propuestas, tienen un valor especial, porque pone en primer plano el tema y nos invita a reflexionar sobre los abusos que se cometían hace un siglo y los que siguen cometiéndose en la actualidad, en nombre de un supuesto amor, se pueden cometer los actos más abominables.

Disfrutamos de una distinguida noche de teatro independiente, siempre es un placer cruzarse con la dramaturgia de Kartún, en este caso con una versión moderna, que sabe conservar el espíritu y la riqueza sensorial del texto, potenciada por las magnificas actuaciones del elenco reunido, que se siente muy a gusto en escena. Además de todo lo mencionado, conocimos la bella sala principal de Itaca, no pudiendo elegir mejor obra para el debut. El prolongado aplauso que premia a los protagonistas al final de la función, es el broche de oro para una distinguida velada teatral.

 


Pensador Teatral.

 

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