11/9/2021

Economía

El precio de la carne y un Plan Ganadero que incluya a cooperativas y pequeños productores

El Gobierno extendió la restricción de exportaciones de carne y sostuvo que la medida está siendo efectiva. Cooperativas y frigoríficos recuperados denuncian que el Plan Ganadero se acuerda con el "establishment de la carne". Exigen políticas de largo plazo con control de la cadena productiva, federalización de la faena y financiamiento para cría.

Autor de la nota: Mariángeles Guerrero

Mariángeles Guerrero

Publicado el 11 de Septiembre de 2021


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Foto: Subcoop

Mientras busca consensos para su «Plan Ganadero», el gobierno nacional renovó la restricción parcial de exportación de carne (iniciada por decreto en junio pasado) bajo el argumento principal de bajar el precio en el mercado interno. Desde los sectores cooperativos de la carne advierten que esa política es insuficiente, afirman que es preciso avanzar en el control de la cadena productiva y remarcan que el Gobierno solo dialoga con las grandes empresas, con el “establishment de la carne”. Entre 2017 y 2021, el precio de la carne vacuna se incrementó el 389,6 por ciento.

El objetivo a mediano plazo —según el gobierno nacional— es aumentar la producción de carne vacuna, y pasar de las 3,2 millones de toneladas actuales a las cinco millones de toneladas por año. «De ese modo se podrían destinar tres millones de toneladas para el mercado interno, que podría llevar el consumo local a más de 70 kilos por año por habitante, y dos millones para exportación, que duplicaría las exportaciones del último año», propone el plan del Ejecutivo. 

El decreto publicado en junio habilitó a vender al exterior hasta el 50 por ciento del volumen mensual promedio exportado en 2020. Ese volumen podría ampliarse en función de la evolución de los precios, la producción y el abastecimiento del mercado interno. En paralelo, se prohibió la venta al exterior de media res, cuartos con huesos, y los cortes de asado, falda, matambre, tapa de asado, cuadrada, paleta y vacío. El primer vencimiento de la medida fue el 31 de agosto, cuando el Gobierno decidió hacer una primera extensión, hasta el 31 de octubre. El documento original faculta al Ejecutivo a extender las medidas hasta el 31 de diciembre. 

«Esta medida apunta a garantizar que mientras se reordena el mercado los cortes más demandados en el mercado interno puedan quedar en su totalidad para el consumo de las y los argentinos», sostiene el Gobierno.

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Una medida con sabor a poco

Ante el cierre de las exportaciones, los sectores concentrados de la producción ganadera expresaron su rechazo. «Las medidas tomadas por el gobierno nacional hicieron que todos perdamos: menos precio a los productores, menos actividad para la industria y el Gobierno, y carne más cara para los consumidores», afirmó el titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, cuando se cumplió el primer mes de las medidas, pero el precio de la carne llevaba tiempo subiendo a máximos históricos. 

La crítica al Plan Ganadero se extiende más allá de la Comisión de Enlace: pequeños y medianos productores afirman que hacen falta medidas profundas de control del circuito productivo para evitar la cartelización, la especulación y la intermediación. Ese, entienden, es el camino para mejorar el precio de la carne en las góndolas argentinas. 

Frigocarne es una cooperativa recuperada que nació en Cañuelas en 2004, después de la tercera quiebra del Frigorífico Máximo Paz S.A. Hoy es sostenida por 155 trabajadores sin patrón. Miguel Saavedra, su presidente, cuenta que la empresa es una de las cooperativas más consolidadas en el rubro: el año pasado comercializaron 155 mil animales. También comenta que integran la Mesa Federal de Frigoríficos Recuperados, espacio que no fue convocado por el Gobierno en la etapa de evaluación de los lineamientos del Plan Ganadero. En cambio, el pasado 25 de agosto el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, le entregó su propuesta a la Mesa de Carnes del Consejo Agroindustrial Argentino para que sea analizada.

Saavedra remarca que en esa mesa «están las cámaras agroindustriales de la producción de ganado, no todos los actores». «Son siempre los mismos, la Mesa de Enlace y algunos más, pero no está la posición de los pequeños y medianos productores y de los frigoríficos recuperados», valora. 

Además de la falta de consulta sobre la política implementada, Saavedra sostiene que las medidas tienen que proyectarse a largo plazo. «Esto tiene que ser un plan ganadero a 30 o 40 años y es el Estado el que tiene que regular», afirma. Para el productor el problema es creer que el mercado se puede regular solo. «El mercado busca rentabilidad, y la puede tener acá o afuera. Si acá el salario de nuestro pueblo no es acorde, deja de consumir carne y los grandes productores dicen: ‘Bueno, pongo la carne en Europa o en China porque hay mucha demanda’. Ellos ganan fortunas a cambio de que el plato de comida de nuestro pueblo no esté», sostiene. 

La discusión sobre para quién es lo producido tiene un telón de fondo: el limitado stock, que hoy está entre 50 y 52 millones de cabezas de ganado. La lógica de los sectores concentrados es, entonces, elevar los precios de los cortes para que la demanda interna no se pueda concretar y queden remanentes para la exportación. 

Hace un mes, desde Frigocarne le acercaron una propuesta al ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra. Saavedra la sintetiza: “Hoy, sacando a los intermediarios, bajás entre 200 y 300 pesos el kilo de carne, no de los siete cortes que aseguró el Gobierno, sino de todos los cortes”. En ese sentido, cuenta que en la cadena industrial de la carne, entre la producción y el consumo, hay intermediarios como el consignatario y el matarife que no generan valor agregado pero se quedan con parte de la rentabilidad. 

«En eso no hay políticas: hay medidas sancionatorias, como que no exporten. Vos le podés cerrar la exportación, pero nunca va a bajar el precio de la carne si no intervenís directamente en el mercado», valora. Para Saavedra, «hay muchos intereses y el ministerio de Kulfas negocia con los grandes productores de carne».

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"El Plan Ganadero debería incluir a más sectores”

Por su parte, el presidente de la Federación de Cooperativas Autogestionadas de la Carne y Afines (Fecacya), Oscar Ruiz de Huidobro, señaló que «la intencionalidad del Plan Ganadero, de aumentar el consumo de carne y pasar de tres millones y medio a cinco millones de toneladas es perfecta». Pero señala que requiere infraestructura, estructura y acuerdos con distintos sectores, sobre todo con los productores grandes, medianos y pequeños. «Eso no se puede dar porque los sectores de la agroindustria dominante tienen una postura totalmente contraria a esto. Ellos dicen que el Plan Ganadero no va a funcionar por los límites a la exportación. Pero toda la exportación se está haciendo bien, excepto el segmento de vacas viejas destinadas a China.

https://agenciatierraviva.com.ar/cierre-de-exportaciones-para-que-pais-queremos-carne/

No es cierto lo que están planteando», matiza Huidobro, en diálogo con Tierra Viva. 

Efectivamente, a través del Decreto 513/2021, del 14 de agosto, el gobierno flexibilizó las limitaciones. Habilitó las exportaciones de carne kosher a Israel con un cupo de 3500 toneladas mensuales que serán «distribuidas de manera equitativa entre los establecimientos y plantas que exportan». 

«El Plan Ganadero debería incluir a más sectores para que pueda tener más funcionalidad: no están los pequeños productores, no están los pequeños ganaderos, no están las cooperativas ni los pueblos originarios, no están las cooperativas de trabajo, que significan el siete por ciento de la producción», dice el presidente de Fecacya. «Pero siempre negocia el sector más poderoso de la agroindustria dominante. La medida que anuncian ahora, el lockout patronal, es una medida electoral. Así no se puede encarar para que que salga bien», valora. 

Sobre cuáles son los puntos a atacar para bajar el precio de la carne en el mercado interno, Huidobro menciona los gastos de flete, las comisiones en los remates, las comisiones en la formación de precios del Mercado de Liniers y la cartelización de subproductos (cueros y menudencias). «Todo eso incrementa el precio en la cadena hasta que llega al carnicero. Es muy difícil controlar la cadena de comercialización de la carne si no se tienen en cuenta estos segmentos. No es una sola cosa, es un conjunto de cosas a resolver», enfatiza.

“No es lineal el cierre de las exportaciones y su impacto en los precios”

Por su parte, Ricardo Garzia, secretario de la Cooperativa Agropecuaria Federada Gobernador Mansilla Ltda., radicada en Entre Ríos y asociada a la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe) manifestó su desacuerdo con el cierre de las exportaciones. «No es lineal el cierre de las exportaciones y su impacto en los precios. Eso es porque no hay un mercado transparente, hay una atomización muy grande en la oferta de carne y una concentración muy fuerte en la demanda. Aquel que tiene posibilidades de stockear puede aprovechar estas medidas, como ocurrió en su momento con el trigo — ejemplifica Garzi —. Se cerraron las exportaciones y la gente que tenía espalda se compró todo el trigo a bajo precio porque las exportaciones estaban cerradas y aguantó hasta que el Gobierno levantó la medida y vendió caro. Los productores se quedaron sin un precio justo por el trigo y los consumidores sin una reducción del precio del pan». 

Para el productor ganadero, lo primero es entender la heterogeneidad del sector. «No podemos salir con un plan transversal como si todos los productores tuvieran las mismas características», considera, en referencia a la política instrumentada por el gobierno nacional. 

«Hay cosas más de fondo para atacar, que son históricas en Argentina y que es la concentración en la faena y en la compra de ganado. Se tiene que federalizar la faena, hay costos abusivos en las intermediaciones y en esas intermediaciones pierden los productores y los consumidores», propone el entrevistado. 

La cooperativa Gobernador Mansilla, por ejemplo, trabaja a 200 kilómetros del frigorífico donde faena y debe afrontar los costos del flete. «Podríamos faenar más cerca, porque en Entre Ríos hay más de doce frigoríficos con capacidad para hacerlo que tienen tráfico provincial y federal, pero no pueden competir con los grandes compradores», lamenta Garzia. «Esa concentración hace que cualquier restricción que ponga el Gobierno no tenga impacto en la góndola. Son problemas estructurales que no se abordan nunca», puntualiza. 

Además, el cooperativista sostiene que, para aumentar la oferta en Argentina, también habría que resolver los bajísimos índices de reproducción: por cada cien vacas tenemos cincuenta terneros y los países que compiten con nosotros de cada cien vacas tienen 80 terneros. «Eso necesita una política de largo aliento y de financiamiento. Falta más inversión, infraestructura para manejar hacienda. Hay muchos productores de menos de cien vacas que tienen poca capacidad financiera y no tienen políticas de Estado que los defiendan», señala. 

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“El anuncio del cierre de las exportaciones es marketinero”

Los tres entrevistados coinciden en que el cierre de exportaciones no tuvo el impacto esperado. «Si el precio bajó, bajó un uno por ciento y el consumo de la carne no ha podido darse con la intensidad que el Gobierno quería», dice Huidobro. 

El presidente Alberto Fernández señaló el lunes 6 de septiembre que el precio de carne bajó en agosto 1,4 por ciento (y el 1 por ciento en julio). «Cuidar la mesa de los argentinos. Ese es nuestro compromiso», agregó el mandatario. El dato positivo tiene gusto a poco en el contexto: entre 2017 y 2021 el precio de la carne vacuna se incrementó un 389,6 por ciento. 

«No he visto una reducción de precios, al contrario. Hay que tener más oferta, más producción y hay que pelearse con el poder que define los precios en Argentina», define Garzia. 

Saavedra lo sintetiza de esta manera: “Es algo marketinero. Si yo no puedo comprar un kilo de asado y el Gobierno me dice ‘cierro las exportaciones y va a bajar el precio’, es para la salida ahora, momentánea y electoral, que puede servir, pero no tiene profundidad ni un plan a largo plazo. Nosotros fuimos con propuestas y murió ahí”. 

«A nosotros también nos sirve exportar, pero es una contradicción muy grande exportar si acá los compañeros no pueden comprar un kilo de carne. Hay que enfrentar al establishment de la carne y hoy no se quiere avanzar más allá de esto. Después se levantará el cepo y seguirán ellos manejando la producción. Y nosotros seguiremos marginalizados», reflexiona el presidente de Frigocarne.

 

¿Qué dice el Gobierno?

Desde el Gobierno anticipan que el límite a las exportaciones terminará cuando el mercado esté «plenamente estabilizado». 

Por su parte, la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, dijo que la medida que limita las exportaciones al 50 por ciento de lo despachado el año pasado logró «contener el precio de la carne efectivamente en el mes de julio y se mantiene esta misma tendencia”. 

Además, la funcionaria destacó una recuperación en el consumo interno, ya que se «está viendo una recuperación en los kilos por cápita de carne que ya están superando los 52 kilos en este último mes”. Según Español, la medida “está rindiendo sus frutos” y, por ese motivo, se necesita que “se extienda un tiempo más” para, de esa forma, “seguir cuidando la mesa de los argentinos”. 

“Necesitábamos poder trabajar junto al sector para poder cumplir con el objetivo de garantizar a las y los argentinos el acceso a la carne bovina, que forma parte no sólo de la dieta proteica sino del acervo cultural de nuestro país. Decidimos hacer un análisis consensuado considerando los intereses de todos los sectores y de nuestra población y actuar en consecuencia. Las situaciones del territorio merecen ser atendidas para lograr incrementar la eficiencia de los sistemas que hoy no lo son», analizó el ministro Basterra.



Fuente: Agencia Tierra Viva 
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