1/1/2022

Opinión

El problema del cuentapropismo de la Gestapo

Esta semana, el sacerdote del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres, Eduardo de la Serna, reflexiona acerca de la “Gestapo macrista”.

Autor de la nota: Eduardo de la Serna

Eduardo de la Serna

Publicado el 1 de Enero de 2022


Imagen de la nota 'El problema del cuentapropismo de la Gestapo'

Por un momento voy a omitir la referencia a la Gestapo. Es maravilloso cómo prendió en el macrismo el tema de los emprendedores, los free lance, los cuentapropistas. Entonces, la mano derecha del tipo más poderoso del país puede quedar encuadernado y don Paolo decir que él no estaba enterado y, ¡zaz!, acá no ha pasado nada. La mano derecha de Mauri puede quedar expuesto en espionaje ilegal, ilícito y mafioso y ¡zaz!, tampoco ha pasado nada… Y los ejemplos podrían multiplicarse. En el macrismo los emprendedores (como Mauri) son meritócratas de excelencia. Se me dirá que no estoy hablando del macrismo sino del poder judicial. Precisamente… estoy hablando de macrismo.

Ahora bien, me es complicado imaginar cuentapropismo en la Gestapo. Una policía secreta suele ser secreta, pero no free lance. Sicarios o mercenarios pueden serlo, y serán funcionales al mejor pagador (que ya sabemos quiénes son, porque pagar bien a sus empleados, ¡no!, pero a estos tan funcionales ¡sí!) pero si hay algo que no son es emprendedores. O, quizás, aprovechen para serlo, pero siempre “con los pies en el plato”, subordinados. Sobre esto ha escrito abundantemente, por ejemplo, Patán.

Y, “para más INRI”, no es que los y las amigxs cambiemudos no sueñan con cualquier policía secreta, sino directamente la Gestapo. ¡Maravilloso! Nada peor podían imaginar o decir. Es cierto que, nuevo ¡zaz! mediante, nada pasará; Macri puede decir que “se cae” en la educación pública o hablar del “peor planero”, o en contra de las universidades del conurbano o que muera el que tenga que morir, o que el FMI ahora es bueno, y ¡nada pasa! Sus amigos, los productores de sentido, que manejan los medios, se ocuparán de mostrar cómo aumentan los casos de COVID en la provincia de Buenos Aires (si hablan de Gestapo podríamos recordarles a Joseph Goebbels, pero banalizar la Shoah es demasiado grave como para permitírnoslo; y sería de desear que el grupo minúsculo que se adjudica falsamente la representación de la comunidad judía levante su voz de repudio más que “pour la gallerie”; pero nadie muerde la mano que le da de comer).

Ahora, escuchar que ante esto el presidente les pide “honestidad intelectual” me suena como pedir a los leones que aumenten el consumo de verduras. Es verdad que, repito, la producción del sentido la tienen casi monopólicamente estos perversos, pero, al menos, mal haríamos los otros en hacernos los distraídos o en no militar casi obsesivamente para que la memoria, la verdad y la justicia sean en todo banderas que debemos levantar.

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