9/1/2021

Economía

El problema del maíz

"Si quieren exportar más que produzcan más y para eso necesitan invertir y no subir el precio en el mercado local encareciendo la alimentación de todos los asalariados, jubilados y pensionados cuyos ingresos no se acrecientan en dólares como las ventas al exterior", analiza el economista Horacio Rovelli.

Autor de la nota: Horacio Rovelli

Horacio Rovelli

Publicado el 9 de Enero de 2021


Imagen de la nota 'El problema del maíz '

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación desde el 2 de enero procedió a suspender temporariamente la registración de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) para el producto maíz, cuya fecha de inicio de embarque sea anterior al 1 de marzo de 2021 (solo 60 días), porque en marzo arranca formalmente la nueva campaña 2020/21 del cereal.


Las DJVE son las declaraciones de venta que deben hacer los exportadores de granos y subproductos comprendidos en la Ley 21.453 en el momento en que cierran cada negocio, que suele ser varios meses antes del embarque. Por eso el cierre dispuesto implica que no se pueden realizar nuevas operaciones por el maíz “viejo”, correspondiente a la cosecha 2019/20, a la espera de que la nueva cosecha que comienza en marzo de este año. El maíz nuevo, de la campaña 2020/21, si debería poder anotarse, puesto que no comienza a llegar al mercado recién en marzo y se exporta después de la fecha límite dispuesta por Agricultura.


Sin embargo la Mesa de Enlaces que es en realidad la Mesa de Cambiemos, con la firma de tres de sus agrupaciones, dado que CONINAGRO no firmó y si lo hicieron la SRA (Sociedad Rural Argentina), la CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) y la FAA (Federación Agraria Argentina), propuso un paro patronal (lock out) desde el lunes 11 hasta el miércoles 13 de enero inclusive.


Y es allí donde aparece el poder real del “campo” como les gusta llamarse, que es el CAA (Consejo Agroindustrial Argentino) que representa a los grandes acopiadores y exportadores, encabezados por Aceitera General Deheza y Molinos Agro, más Louis Dreyfus, ADM, Cargill, COFCO y Glencore, que el gobierno recibió el jueves 7 de enero representados por el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, José Martins, el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idigoras (25 años trabajando en Monsanto), el presidente de Maizar, Alberto Moreli y el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, Roberto Domenech, que propusieron compatibilizar los intereses privados con la necesidad del Estado en garantizar la provisión de maíz para el mercado interno.


El Ministro Luis Basterra al terminar la reunión afirmó: “Es un importante avance que los sectores involucrados se comprometan a generar mecanismos que, en acuerdo entre privados, ayuden a desacoplar los precios internos del dinamismo de los precios internacionales”, junto al Ministro participaron de la reunión el secretario de Agricultura, Julián Etchezarreta (que antes de asumir el 10 de diciembre de 2019 era el Vicepresidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, los muchachos están en los dos lados del mostrador), y el Subsecretario de Coordinación Política, el Sociólogo Ariel Martínez y se comprometió a plantear el tema en el Gabinete para ver si suspendían la medida.


En primer lugar, en septiembre el CAA se había comprometido a aumentar las exportaciones y no lo hicieron, tal es así que en el año 2020 teniendo precios record en los mercados de la soja, del maíz, de sus harinas y aceites, ingresaron 3.445 millones de dólares menos que en el año 2019 (un 17% menos) como reconoce CIARA (Cámara de la Industria Aceitera de la República argentina) y CEC (Centro de Exportadores de Cereales). Y en segundo término, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación informó que la producción de maíz correspondiente a la campaña 2019/20, ascendió a 58.395.811 toneladas, mientras que la Bolsa de Cereales de Rosario la estimó en 50 millones de toneladas (aquí ya tenemos la primera diferencia). Y estiman el consumo interno de maíz en 16,4 millones de toneladas, mientras que para el Ministerio el consumo del año 2019 fue de 19.079.000 toneladas (obviamente la mayor parte para forraje).


Finalmente se debe sumar el acopio de arrastre del año 2019. Entonces las preguntas son básicamente dos: a) El consumo interno excede los 19 millones de toneladas o b) No hubo acopio o fue poco significativo en el año 2019


El Problema


El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación planteó que se llevaba exportado 34,23 millones de toneladas de maíz de la campaña 2019/20 y pretendían exportar 4,27 millones de toneladas más a costa del consumo interno al calor de la suba sideral del precio internacional del maíz, como de todos los granos, los precios no pararon de subir en el año pasado y parece que tampoco este año, así como la soja empezó enero 2021 con un precio de más de 500 dólares la tonelada y para el maíz es de 160 dólares la tonelada, precio que no obtenían desde hace seis años.


En realidad temen que le pase lo mismo con los otros cultivos y sobre todo con la carne vacuna. Actualmente y después de la gripe aviar y porcina, la República Popular China acrecentó la demanda de carne vacuna y nosotros somos uno de los grandes productores y exportadores. Pero el stock de cabeza de ganado es de 55 millones (igual que en 1974 cuando éramos 25 millones de habitantes y ahora superamos ampliamente los 45 millones), como resultado la Argentina del año 2020, el consumo per cápita fue el más bajo de los últimos 100 años: 49,7kg anuales.


Si quieren exportar más que produzcan más y para eso necesitan invertir y no subir el precio en el mercado local encareciendo la alimentación de todos los asalariados, jubilados y pensionados cuyos ingresos no se acrecientan en dólares como las ventas al exterior.


Siempre según la Bolsa de Cereales de Rosario, de mantenerse este escenario, la harina y los pellets de soja crecerían un 35% en dólares en relación a la campaña anterior, al pasar de los 9.771 millones de dólares del año 2020 a 13.174 millones de dólares, mientras el poroto de soja pasaría de 2.358 millones a 3750 millones de dólares (un 59% más). En cereales, el maíz registraría un incremento de 8.071 millones de dólares a 8.704 millones de esa divisa (33%) y el trigo aumentaría de 2.335 millones de dólares a 3.255 millones de dólares (39%).

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