2/6/2020

Opinión

El que come y no convida tiene a Glencore en la barriga

En medio de una crisis sanitaria de la que los noticieros hacen el fin del mundo, una empresa se presenta en un país lejano con la idea de hacerse de una de las mayores fábricas de alimento del planeta. Su nombre resuena en las entrañas de la tierra como un fantasma.

Autor de la nota: Belen Acuña

Belen Acuña

Publicado el 2 de Junio de 2020


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Segunda parte de la Investigación: ¿Quién es Glencore? el gigante que quiere la soja de Argentina


Tras el eslogan del cuidado del medio ambiente y del respeto a los derechos humanos, con los gobiernos de todo el mundo intentando contener un virus mortal, la empresa extrae los recursos naturales de países en desarrollo con negocios semi clandestinos y con perfil bajo va quedándose con el comercio de minerales y alimentos de todo el mundo. Es dirigida por una persona buscada pero siempre inalcanzable para la ley, con extraños vínculos en el mundo criminal y el del poder, que a veces son el mismo. 

Este podría ser un gran argumento para una serie de esas que se ven en maratón, pero lamentablemente si quisieran subir a Netflix esta historia debería ser en un dramático documental, porque la empresa efectivamente existe, se llama Glencore y actualmente busca comprar Renova, una de las moliendas más grandes del mundo, que se ubica en nuestro país con la mitad de sus acciones en manos de Vicentin, una empresa nacional extrañamente endeudada.


Vicentin y el misterio de la deuda gigante


Vicentin es una empresa nacional que se dedica al mercado de cereales y oleaginosas entre otras cuantas actividades. Además es una de las firmas con mayor peso en las exportaciones argentinas. Junto a Cargill, ADM y Bunge controlan el 48% de las exportaciones del país en el rubro agropecuario.

Sin embargo, aunque su dueño pasea en velero en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio, actualmente Vicentin se encuentra endeudada en USD 1.350 millones. Entró en cesación de pagos a fines del año pasado y desde entonces dejó de producir en sus plantas.

En febrero de este año, tomando como base el informe del Banco Nación, cuyo directorio integra hoy Claudio Lozano, el fiscal Gerardo Pollicita imputó a Javier González Fraga, ex titular del Banco Nación y a Alberto Padoan y Gustavo Nardelli, responsables de Vicentin, porque el préstamo de 18.500 millones de pesos que le otorgó el Banco Nación a la empresa durante la presidencia de Mauricio Macri, se considera irregular ya que el Banco Nación -según lo informado a partir de la denuncia- se habría excedido sobre las normas mínimas crediticias otorgando a una sola empresa (Vicentin) el 20 por ciento de su cartera de créditos e incumpliendo con la normativa vigente del Banco Central de la República Argentina. Esta maniobra según lo que señala el dictamen, perjudica directamente al Estado Nacional.

Si bien Vicentin se aboca esencialmente al rubro de los cereales y oleaginosas, según se explica en el dictamen de Pollicita, la empresa “tiene inversiones en distintas actividades como la producción de biodiesel, algodón, ganadería, hilandería, etc., ubicándose entre las primeras empresas del país como consecuencia de un notable crecimiento que habría verificado entre 2015 y 2018".

Cabe destacar que Vicentin no solo obtuvo un préstamo millonario de parte del Banco Nación, el cual nunca pagó y por su anuncio de cesación de pagos y posterior convocatoria de acreedores pareciera que jamás lo hará; además fue una de las empresas que más creció y facturó durante el gobierno de Mauricio Macri y para coronar el historial: fue la principal aportante privada a la campaña de Juntos por el Cambio el año pasado.

Según lo que Lozano y Pollicita señalan “ninguno de los números disponibles justifica la repentina crisis financiera de Vicentin. El principal aportante de Juntos por el Cambio en la última elección comenzó a incumplir con los pagos al Banco Nación casi en simultáneo con la elección de las PASO y la derrota de Mauricio Macri.”


Renova, Glencore, Vicentin: una historia con final abierto


Renova es una de las moliendas más grandes del mundo y está ubicada en nuestro país, más precisamente en San Lorenzo, Santa Fe. La empresa es una de las exportadoras más importantes del país, actualmente pertenece en partes iguales a Vicentin y a Glencore, una multinacional denunciada hasta el cansancio que ha quedado primera en el mercado de materias primas a nivel global.

Ante el extraño y repentino endeudamiento de Vicentin, Glencore ofreció, como anticipamos en la nota anterior "Quien es Glencore el gigante que quiere la soja Argentina", comprarle la parte que le pertenece de las acciones de Renova a Vicentin, con la idea de quedarse con la totalidad de la firma y seguir acaparando productoras exportadoras de materias primas en busca quizá de monopolizar el comercio de estas a nivel mundial.

Las intenciones de Glencore en nuestro país no están claras, cada vez avanza más profundo en los recursos de nuestra tierra y cada vez sabemos menos hacia donde va lo que extrae y lo que gana.

Lo que sí está claro es que Renova es un punto importante en la economia del pais ya que si el Estado decidiera cobrarse la deuda de Vicentin tomando la parte que le pertenece de Renova o intentara quedarse con la totalidad de la molienda, posiblemente el panorama de crisis económica de la Argentina no seria tan malo. Claramente no se resolvería todo sino estaríamos hablando de magia y no de soja, pero seguramente si esto sucediera estaríamos un poquito más cerca de -quizás- poder pensar en un país con soberanía alimentaria, que se valga a sí mismo y a sus recursos para que en su territorio no haya hambre y quizá, quien dice, exportar, generar divisas y motorizar un poquito el consumo interno y el avance hacia un futuro en el que la deuda externa contraída por los mismos que Vicentin financió en su campaña, pueda pagarse o no sea un problema.




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