12/10/2020

Economía

El saqueo a los bolsillos del país federal: precios 115% más caros en las provincias

Un reporte mensual de precios elaborado por la Fundación Colsecor, logró establecer que en las provincias los productos se pagan un 115% más caro que en Buenos Aires. En septiembre se verificaron variaciones mensuales que llegan al 153%.

Publicado el 12 de Octubre de 2020


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Un relevamiento llevado adelante por la Fundación COLSECOR logró establecer con precisión la distorsión de precios que existe en 15 productos esenciales para la canasta básica de cualquier familia, en relación con lo que establece el programa Precios Cuidados, aún teniendo en cuenta el promedio de hipermercados en la Ciudad de Buenos Aires, lo que pagan las familias de 51 localidades de ocho provincias de la Argentina.

El estudio es demoledor. Allí se establece que, en el promedio de productos,  en las provincias se paga un 115% más que en la Ciudad de Buenos Aires. Si se coteja con el programa Precios Cuidados, la distancia se hace inocultable.

La leche, sin ir mas lejos, no se verificó en ninguna de las 51 localidades relevadas en idéntico precio al establecido en el programa Precios Cuidados. Lo mismo sucede con la manzana y el azúcar.

El informe corresponde a los precios registrados en septiembre e incluye los valores tomados en localidades de ocho provincias de la leche, aceite, harina, yerba mate, azúcar, lentejas, huevos, pan, lechuga, manzana, papa, vacío, nalga y pollo. También se indica el valor del litro de nafta.

De los elementos estudiados, la mayor diferencia se registró en los valores de la manzana que extendió su diferencia a más del doble (115%), la lechuga (66%) y la leche (43%). Sólo se ubicaron por debajo de los precios de referencia la papa (-17%) y el pan (-18%). La lenteja mostró un precio similar y la nafta registró un valor 6% superior.

En el reporte mensual de precios, también se observó gran disparidad según el lugar donde se efectuaron los registros.

Así puede advertirse que la lechuga, cuyo kilo cuesta $200 en General Acha (La Pampa), está a $37 en Luque (Córdoba). Lo mismo sucede con la Manzana, que en Pampayasta Sud (Córdoba) se encuentra a $180 mientras que en Dina Huapi (Río Negro) puede conseguirse a $59. Otros casos similares son el kilo de pollo que se encuentra a $210 en Las Isletillas (Córdoba) y a $75 en Tornquist (BsAs) y el pan, que en esta última ciudad se encuentra a $122, mientras que en Quehué (La Pampa) se ubica en los $60. 

Por otro lado se observó una importante brecha en la variación intermensual del valor de los productos, con incrementos del 153% en el caso de la manzana en la localidad de Villa de Soto (Córdoba) o del 150% en la lechuga en La Quiaca (Jujuy) que también mostró un aumento del 120% en Las Varillas (Córdoba). La papa registró un incremento del 101% en La Para y las lentejas del 71% en Carrilobo (ambas de Córdoba), por nombrar algunos casos donde las diferencias fueron más notorias.

En el otro extremo, se observaron descensos del 53% en el precio de la yerba en Del Viso (BsAs) y del 50% en el caso de la lechuga en Funes (Santa Fe). La papa bajó un 33% en Las Higueras, el pan se encontró un 26% menos en Ucacha y la lechuga un 25% menos en Carrilobo (Las tres localidades de la provincia de Córdoba).

En el reporte se detallan también las marcas que pueden encontrarse en las góndolas de los diferentes puntos estudiados en el país. En este sentido, se identifican varias marcas nacionales que abastecen todo el territorio, con precios variados y en general se observan pocas marcas locales. La yerba mate es uno de los productos con mayor variedad de marcas ofertadas (40), seguida del aceite y el azúcar con 36 y 33 marcas respectivamente.


La retórica del federalismo

Cada vez, con mayor frecuencia se argumenta sobre la Argentina que necesita mirar las provincias para pensar su desarrollo. Los anuncios que proclaman el federalismo, suelen acabar rendidos frente a la realidad con la que se edifica en forma material y efectiva, por parte de los grupos económicos, la planificación centralista del país.

Argentina es un país desigual. Sin embargo, no todos los problemas se resuelven en el enfrentamiento porteños y provincias. La clave del incremento de los precios, la desarticulación territorial de un proyecto productivo y solidario que ordene la vida cotidiana de nuestra gente, es producto de un fuerte nivel de concentración y extranjerización del desarrollo económico del país.

En la rentabilidad de un puñado de grupos económicos, mayormente extranjeros, se explican las razones de la distorsión de precios que existe y el saqueo efectuado sobre el bolsillo de nuestro país federal.


Concentración y extranjerización

Concentración y extranjerización siguen siendo dos elementos basales del modelo que se basa en el crecimiento económico de la industria automotriz, el sector agropecuario (en especial a la soja), la minería, la construcción de viviendas para sectores con importante poder adquisitivo y la actividad bancaria y financiera. 

Las grandes empresas, mayoritariamente extranjeras, son quienes concentran la actividad económica y la riqueza y los únicos a los que beneficia la inflación. Pensar que de allí deberían provenir los recursos para inclinar la balanza hacia los trabajadores, los jubilados y los sectores de menores recursos -y no del permanente endeudamiento con organismos como Anses-  sería una alternativa más que lógica y necesaria.


La retórica de la avivada

Alberto Fernández, incluso antes de asumir, señaló que en la Argentina se terminaba el “tiempo de los vivos”. Sin embargo, a casi un año de la victoria política en las PASO, los índices de precios en el país marcan que “los vivos” gozan de una salud robusta.

El 25 de marzo, sin ir más lejos, el Presidente señaló “vamos a perseguir a los que no respeten precios máximos y cerraremos negocios si es necesario”. Sin embargo, productos como la manzana, la lechuga o el azúcar registran una distorsión de más del 200% en relación a los productos establecidos en los programas acordados entre el gobierno y los empresarios.

En un país que encabeza el top 3 del ranking inflacionario mundial, que ha devaluado su moneda por encima del 30% y que no logra recomponer salarios al ritmo, siquiera de la inflación estadística, las amenazas retóricas no alcanzan para frenar el avance de los especuladores.

Los niveles inflacionarios de la Argentina siguen siendo los más altos en términos globales y la pandemia, desnuda de manera clara y notoria que la razón de ser de dicho problema son los niveles altísimos de concentración económica, especulación financiera y cartelización empresaria en los formadores de precios.

A pesar de que se destruyen puestos de trabajo, se ha suspendido masivamente trabajadores durante la pandemia, se ha deteriorado los niveles de ingreso popular de manera inédita, el consumo se contrajo y se concentró en alimentos, la inflación sigue subiendo. La estadística del Indec en sus mediciones, y la realidad, aún mucho más.

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