10/4/2021

Sociedad

El trabajo en tiempos digitales

Autor de la nota: Franco D. Cruz

Franco D. Cruz

Publicado el 10 de Abril de 2021


Imagen de la nota 'El trabajo en tiempos digitales'

Hace ya varias décadas que el avance de la tecnología y los sofisticados sistemas de telecomunicaciones vienen experimentando una expansión que parece tener el potencial de modificar el mundo tal cual lo conocemos.

No hablamos solamente de algunas innovaciones que a cada año nos permiten contar con televisores con una resolución superadora, o nuevos celulares inteligentes más veloces y completos. Nos referimos a que hoy la tecnología esta alterando por completo nuestra forma de comunicarnos, trabajar, estudiar y hasta de consolidar nuevos lazos sociales.

Se trata de un verdadero punto de inflexión en la historia, donde la humanidad deberá moldear y dar nueva forma a los tiempos venideros, solo comparable –y hasta un cierto punto– con la revolución industrial inglesa, del siglo XVIII.

En aquellos tiempos, la implementación de la máquina de vapor en los procesos productivos, lograron alterar casi la totalidad del entramado social hasta entonces existente, trayendo consigo grandes cambios en cuanto a lo político, con el fin de las monarquías absolutas, generar movimientos migratorios masivos, desde los campos hacia las grandes urbes, y modificar las relaciones laborales existentes, con la creación de clases sociales.

Lamentablemente, en el campo de lo laboral, los trabajadores que vivieron en carne propia esta transformación industrial, no se vieron beneficiados de las nuevas bonanzas que podía ofrecer el sistema, ya que la burguesía logro imponer sus intereses por sobre los del retos de la sociedad para acaparar casi la totalidad de los beneficios generados, mientras que los obreros industriales debían someterse a largas jornadas de trabajo y a sueldos miserables que solo alcanzaban para afrontar los costos de vida. Una situación que hoy corre el riesgo de repetirse.
La revolución digital y la nueva apropiación productiva

Como ocurrió entonces, que unos pocos burgueses consiguieron apropiarse de las herramientas necesarias para producir y las utilizaron para exprimir todo el valor agregado que diera lugar en sus fábricas, mientras que los pequeños artesanos se fueron empobreciendo, incapaces de competir contra la pesada industria, hoy las plataformas intermediarias se presentan como los nuevos burgueses, con la diferencia de que ya no existe frontera nacional que pueda plantarle freno a su avance sobre la nueva economía digital, que poco conoce de fronteras.

Para comprender mejor esta situación, el equipo de Infonativa, se puso en contacto con un trabajador de la plataforma Workana, donde a diario -como millones de trabajadores de todo el mundo- accede para conseguir un trabajo FreeLancer o changa, poco remunerada, y sin ningún derecho laboral.

Si bien el entrevistado prefirió que no se diera a conocer su identidad, su testimonio permite ahondar con mayor profundidad en como se constituye la nueva explotación digital.
¿Qué clases de trabajos se pueden realizar dentro de la plataforma?
La plataforma ofrece todo tipo de trabajos que se puedan realizar de forma online, teniendo en cuenta la naturaleza del vínculo laboral. Entre ellos se destacan los trabajos de traducción, subtitulado de series y películas, edición de fotos, edición de videos y animación, que viene siendo una temática muy recurrente dentro de la app. Pero también se buscan trabajos más complejos y que demandan de una formación importante; como asesoría legal, arquitectura, ingeniería. De todo.

¿Qué trabajos estás realizando actualmente?
Yo desde que empecé me dedico principalmente a la edición de videos y pistas de sonido, pero una vez que empecé a conseguir buenos proyectos en la parte de musicalización deje de lado la edición de videos y me dedique de lleno a eso. Actualmente estoy musicalizando cortometrajes, publicidades, podcasts, todo lo vinculado con la edición de sonido, lo que honestamente también me viene perfecto como experiencia laboral, ya que soy recibido de la Tecnicatura Superior en Sonido de la Metro (Escuela de Diseño y Comunicación Audiovisual).

¿Sabes para quién son los trabajos que haces?
Si, claro. Teniendo en cuenta que en todo momento me mandan el material a editar, resulta fácil identificar qué empresas te están contratando, pero desde Workana solamente se genera el vínculo entre persona y persona. Por ejemplo puedes trabajar para un programa muy conocido de España, pero el vínculo nunca es con la firma, sino con un tercero del que solo conoces su nombre y nacionalidad, y el vínculo es con el.

¿Qué pasa si realizas un trabajo y luego no quieren pagarte?
En ese sentido la aplicación resulta ser muy buena, ya que siempre obliga a la parte contratante a realizar el pago por adelantado, ese dinero es confiscado por la plataforma hasta el momento en que se realiza la entrega y ahí se solicita la liberación de fondos.
También, a la hora de solicitar un proyecto te obligan a ser muy claro con los objetivos. En caso de que si existan conflictos entre las partes, la aplicación tiene acceso a los chats y entregas para saber cuál de las partes es la que no está cumpliendo.

¿Cómo recibís el dinero?
Sin dudas esa es la parte más complicada de todas, ya que actualmente una transacción directa a una cuenta en el país implica que se pague un valor muy por debajo del que paga el mercado. Por eso es que se prefiere cobrar en dólares en una cuenta PayPal.
Una vez los dólares ya están en la cuenta PayPal se los cambia por criptomonedas, en mi caso utilizando la aplicación Airtm, las cuales posteriormente se venden en pesos. 

¿Esos intermediarios se quedan con alguna comisión?
Si, todos (entre risas). Para empezar Workana se queda con el 20% de cada uno de los trabajos, la que sin dudas es la aplicación que más rasca del total, después PayPal también pide una comisión del 2% para ingresar los fondos y después otra comisión de casi un 6% para sacarlos, pero de esa se hace cargo el vendedor de las criptomonedas.
Finalmente, quienes te venden las criptomonedas te piden un promedio de U$S 1,20, por cada U$S Air, por lo que ahí también se pierde otro tanto. Una vez con las criptomonedas, es cuestión de venderlas en pesos, lo que por lo general se realiza por medio de una transferencia bancaría.

¿Se sigue ganando incluso después de todos esos gastos y comisiones?
La verdad que si, hay que tener en cuenta que a un trabajo hoy se le puede estar sacando 50 dólares fácilmente, que si le llegas a sacar 100 pesos a cada dólar, estamos hablando de $5000. Solo es cuestión de buscar y buscar, por lo menos hasta que puedas hacerte de un buen perfil. Después todo se hace un poco más fácil.

¿Se puede vivir de esto?
Ahora mismo puedo, pero llevo varios años haciendo esto y mejorando de a poco. Al principio te pagan muy poco y cuesta mucho encontrar quien te de un proyecto.
Pero a medida que vas completando trabajos tu puntaje te empieza a dar una mano, si vas aumentando de niveles cada vez podes postularte en más proyectos y la gente confía más en vos
Workana: el intermediario del 20%
Con la información aportada por la entrevista, y posteriormente verificada por Infonativa, la plataforma se dedica a conectar a trabajadores y empleadores de todo el mundo, cobrando comisiones por encima del 20% de cada vinculo que se haga efectivo. Incluso cobrando sumas adicionales tanto a empresarios como trabajadores que tienen una necesidad más urgente de formalizar dicha relación de trabajo.

Es decir, que sin importar que el trabajador hoy deba costear su propia capacitación, computadora e internet, que en su conjunto podrían considerarse las nuevos medios de producción, aun así siguen siendo despojados de los beneficios de su trabajo para sostener a la elite capitalista, hoy apropiados de los medios de colectividad.

El resultado de esta nuevo tipo de apropiación, no es otro más que un trabajador más explotado que nunca, forzado a costear sus propios medios de producción, y que en todo momento corre el riesgo de ser excluido del sistema, por obtener “malas calificaciones”, similar a la situación que le toco atravesar a Lacie Pound, en el capítulo Nosedive, de la serie de Netflix Black Mirror.
Un nuevo sistema de explotación
Lamentablemente, Workana es solo un pequeño ejemplo de este nuevo sistema, ya que en los últimos años la realidad supero a la ficción, y fuimos testigos de como la explotación digital se extendió violentamente sobre todo el país. Entre los casos más visibilizados, destacan los servicios de delivery o transporte popularizados en los últimos años como el caso de Rappi, Pedidos ya, Wabi, Uber Eat, Globo, Uber y Cabify, entre otros. Todos ellos con una funcionalidad similar: conectar a los potenciales clientes con trabajadores “independientes” a cambio de un porcentaje que en muchos casos suele escalar hasta el 35%.

De esa forma, ya no existe nadie que se responsabilice de los aportes jubilatorios, de las coberturas médicas, o que responda ante un eventual accidente laboral. Es más, el capitalista ya no necesita ni siquiera ser dueño de los medios de producción, ni de los gastos que implicaban el funcionamiento de las fábricas industriales, ya que hoy es el trabajador quien debe afrontar los costos productivos, mientras que la mayor parte de las ganancias se las lleva una empresa extranjera.
Desregulación, monedas virtuales y fuga de capitales
Otro aspecto a destacar de la entrevista, es cómo el mercado nuevamente logra ignorar los controles de cambio por medio de las llamadas “criptomendas”, que no solo son empleadas por los pequeños productores de servicios que intentan conseguir mejor rentabilidad para sus ganancias, sino que también facilitan las operaciones de compra de dólares informales, para aquellos que apuntan a fugar capitales sin ninguna intención de pagar los impuestos que aplican sobre la divisa (Dólar ahorro 35% + Impuesto PAIS 30%).
En palabras fáciles, cada trabajador que quiere ingresar sus dólares al sistema, hace un trueque con alguien que quiere fugarlos, de esa forma ambos obtienen más rentabilidad por la operación, y la gran beneficiada es una aplicación intermediaria que se queda con más del 20%.
Es decir, el mercado nuevamente está desarrollando nuevas estrategias para avasallar las regulaciones de los gobiernos nacionales que no están consiguiendo imponer nuevas regulaciones eficientes, para evitarlo.
La necesidad de recuperar las riendas
Dos siglos después de la revolución industrial, ya no hay dudas sobre quienes fueron los más beneficiados del proceso; los países industrializados, a la fecha, continúan obteniendo privilegios extraordinarios gracias a haber incorporado antes que nadie las nuevas herramientas y procesos productivos.

Mientras que los países que se incorporaron al proceso como exportadores de materias primas, e importadores de productos manufacturados son los que más sufrieron de carencias, pobreza, y desigualdad.

Hoy, una vez más está situación se esta repitiendo. Nuestra forma de trabajar, de estudiar y de producir, se está desmoronando ante nuestros pies, al tiempo que algo nuevo se nos presenta. Estamos ya dentro de un nuevo mundo digital, y una vez más ingresamos al sistema en una posición desfavorable.

Tal cual explica Ana Esther Ceceña en “Los entramados bajo la pandemia” donde asegura que “la pirámide de riqueza ya se hizo mucho más pronunciada y modificó su perfil a favor de las actividades de alta tecnología y comunicación, y también de las extractivas que les dan soporte a ellas”.

Según da cuenta en su libro, la investigadora resolvió que la empresa de Jeff Bezos, Amazon, tan solo desde el inicio de la pandemia aumento su planta de trabajadores en 400 mil empleados, superando todos los récord registrados en Estados Unidos, al tiempo de que su fundador se posicionaba como la fortuna más grande del mundo.

Un horizonte posible
La digitalización y la tecnología no son un fenómeno pasajero, llegaron para quedarse y cada vez serán más influyentes en nuestras vidas.
Lamentablemente, con las reglas propuestas hoy en día, van camino a ser la puerta a un nuevo sistema de explotación laboral y una nueva herramienta para que el mercado pueda recuperar terreno sobre los derechos laborales.
Pero esta no es la única forma posible, el internet tiene todo el potencial necesario para transformarse en la más grande herramienta democratizadora, capaz de darles voz a quienes no las tienen, y de generar más inclusión que nunca. Solo es una cuestión de cómo nos vamos a relacionar con estas nuevas tecnologías.
Pero es importante comenzar a pensar un modelo inclusivo, en el que podamos todos formar parte y tomar una posición activa .
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