7/10/2020

Política

En absoluto desacuerdo con la política de relaciones exteriores, renunció Alicia Castro

Tras el voto argentino contra Venezuela, que también emitieron Jair Bolsonaro, de Brasil, Sebastián Piñera, de Chile y Donald Trump, de los Estados Unidos; la embajadora ante Rusia, Alicia Castro, renunció materializando su repudio a la política internacional que actualmente lleva la Argentina.

Publicado el 7 de Octubre de 2020


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La jornada de ayer fue controversial en el plano internacional para nuestro país luego de que el Canciller argentino, Felipe Solá, decidiera votar, codo a codo con el Grupo Lima, diferenciándose de la posición de México, hasta el momento país elegido como aliado del gobierno de Alberto Fernández y sobre todo condenando a Venezuela, país que históricamente fue defendido por los sectores que integran el Frente de Todos. A partir de esta decisión Alicia Castro, embajadora argentina designada en Rusia, renunció a su cargo en repudio al accionar de la cancillería de nuestro país “No podría seguir instrucciones de Cancillería que no comparto y que considero reñidas con el interés de la Nación”, indicó en su carta de renuncia en la que explica su postura.

Alicia Castro, ex Secretaria General del sindicato de Aeronavegantes, diputada nacional entre 1997 y 2005, embajadora ante el Reino Unido y ahora Rusia; fue embajadora argentina en la República Bolivariana de Venezuela entre el 3 de julio de 2006 y el 21 de diciembre de 2011 a apenas meses de concretarse la oposición del Gobierno de Néstor Kirchner, Lula da Silva y Hugo Chávez al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impuesta por Estados Unidos, liderado entonces por George Bush. Castro fue clave para establecer la gran alianza que por años Argentina y Venezuela construyeron en pos de políticas de justicia social, derechos humanos y unidad de la región. Al conocer de cerca el país, el chavismo y sus políticas y las claras intenciones de Estados Unidos de controlar el país que posee las mayores reservas de petróleo crudo liviano en todo el hemisferio occidental y que se configura como el vigésimo primer país productor de petróleo de todo el mundo.



En los últimos años aprovechando y promoviendo el avance de sectores neoliberales en los gobiernos de Latinoamérica, Estados Unidos recrudeció el bloqueo económico a Venezuela, intentó intervenir el país en varias ocasiones, proveyó de recursos a terroristas y opositores al presidente Maduro para intentar asesinarlo o al menos destituirlo y señaló ante la comunidad internacional que Nicolás Maduro es un presidente antidemocrático cuando fue votado por el 67,8% de las y los venezolanos, y Donald Trump, quien es encargado desde hace cuatro años de bloquear e intentar imponer sus políticas en Venezuela, ganó utilizando bots, fake news y dirigiendo su campaña mentirosa con los algoritmos de las redes sociales. 

Venezuela, el país bloqueado económicamente que desde hace dos décadas intenta construir la soberanía nacional, es acusado de violar los derechos humanos por Estados Unidos, el país más endeudado del mundo, que invadió de forma declarada 9 países, que interviene clandestinamente en casi la totalidad de las guerras en medio oriente, que es sede de las empresas con mas denuncias de violación de los derechos humanos en todo el mundo, que robó insumos médicos durante la pandemia de Covid-19, que mantiene al equivalente de la población argentina completa en la pobreza y a otros 40 millones en la cárcel, la gran mayoría de ellos por delitos menores o sin condenas firmes que fueron encerrados con argumentos discriminatorios ya que se trata en su mayoría de descendientes afroamericanos, de inmigrantes, o de personas de bajos recursos; entre otras muchas violaciones a los derechos humanos que van desde coordinar el Plan Cóndor que impulso dictaduras en toda Latinoamérica, capacitando a los militares para que torturaran, mataran, persiguieran y censuraran en sus países; hasta la prohibición del Comunismo aun vigente en el gigante norteamericano y el asesinato de George Floyd que actualmente moviliza a miles de personas indignadas a la Casa Blanca

El día de ayer la cancillería que representa al Gobierno argentino votó a favor de la resolución que condena supuestas violaciones a los Derechos Humanos en Venezuela y que extiende el mandato de la misión de expertos de la ONU que investiga si hay algún tipo de crimen de lesa humanidad por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Pero no simplemente dejó de lado la postura del frente electoral que llevó al gobierno a Alberto Fernández, sino que se alineó con la postura de Brasil, Chile y Perú hoy gobernados por la derecha, denunciados nacional e internacionalmente por asesinar, torturar, perseguir, abandonar, censurar, violar, reprimir y sumergir en la miseria de forma deliberada a sus poblaciones; y con Estados Unidos, aliado de las dictaduras y gobiernos neoliberales de nuestro país que reprodujeron las violaciones a los derechos humanos sistemáticamente en nuestro territorio.

 “El canciller Felipe Solá votó la Resolución del Grupo de Lima, condenando a Venezuela, con Bolsonaro, Duque, Piñera, Viscarra, en cuyos países se violan flagrantemente los Derechos Humanos. México votó con Venezuela. Un lamentable giro en nuestra política exterior”, tuiteó Castro al respecto.

Estos hechos no solo indignaron a Venezuela, sino también al arco político propio de Alberto Fernández, pensadores y especialistas como el sociólogo y politólogo, Atilio Borón, que en un video difundido desde sus redes sociales dejó claro que la decisión era repudiable y que ante esta línea política de la Cancillería Argentina “no se si va a haber oportunidad de rectificación del rumbo”. Además de dejar clara su postura diametralmente opuesta a la de Felipe Solá, en su cuenta de Twitter, Alicia Castro renunció a la embajada argentina en Rusia, donde la habían designado recientemente, para materializar su rechazo a la resolución votada por el país en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Alicia Castro en su carta de renuncia de cuatro hojas manifiesta que la decisión “Constituye un dramático giro en nuestra política exterior y no difiere en absoluto de lo que hubiera votado el gobierno de Macri. De hecho, el Grupo de Lima fue creado durante la restauración neoliberal por un grupo de gobiernos de extrema derecha, alentados y financiados por los Estados Unidos con dos objetivos explícitos: promover un ‘Cambio de Régimen’ en Venezuela -con idéntica matriz de los operados por EE. UU. en Oriente Medio- y desarticular el bloque regional”

La ex embajadora destacó que “No podría seguir instrucciones de Cancillería que no comparto y que considero reñidas con el interés de la Nación.” sin embargo explicó que no concordar con la política exterior no la auto expulsaría del Frente de Todos ya que su “posición y mi ideal de construcción de la Patria Grande es hoy, como fue durante los dos gobiernos Kirchner, y seguirá siendo, firme e inclaudicable. Siempre.”

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