4/6/2020

Internacionales

FMI: Georgieva adjudicó el estallido social en EE.UU. a "la creciente desigualdad".

La directora Gerente del FMI se refirió también a la deuda externa de nuestro país y la necesidad de construir un mundo más justo después de la pandemia. El FMI es el organismo internacional responsable directo de una gran parte de la desigualdad en el planeta y la extorsión sobre los gobiernos nacionales.

Publicado el 4 de Junio de 2020


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En una entrevista concedida a David Ignatius, columnista del Washington Post, la Directora Gerenta del FMI realizó extensas declaraciones sobre distintos ejes. Aportó sus apreciaciones sobre las causas del estallido social que vive Estados Unidos, habló de las recientes definiciones del G7 acerca de la suspensión de los servicios de la deuda externa, y tuvo palabras especiales para el proceso de reestructuración de la deuda externa que lleva adelante el Gobierno de Alberto Fernández.

En todo momento, Kristalina Georgieva tomó posiciones firmes sobre el devenir de la realidad en el escenario de la pandemia. Para algún incauto, no parecía estar tomando la palabra la responsable del FMI, organismo pomotor de las injusticias a lo largo y ancho del planeta.

Consultada sobre las protestas que atraviesa Estados Unidos, Georgieva señaló “es muy triste ver que la desigualdad y la exclusión todavía están presentes en los Estados Unidos y en todas partes, en realidad, en el mundo. Nosotros, si recuerdan el año pasado, 2019, fue un año de protestas en muchos lugares. Y cuando nos fijamos en las causas profundas de estas protestas, son más o menos las mismas: es una sensación de creciente desigualdad, de falta de oportunidades; de maltrato a ciertos grupos de la sociedad.”

En ese sentido, destacó que el organismo ha visto crecer la desigualdad en el mundo en los últimos años y acentuado aún más después de la crisis financiera global. Sin adjudicarle culpa alguna al FMI, señaló “nuestra investigación muestra que la desigualdad daña a las sociedades. En realidad daña sus perspectivas para el futuro. Y lo que es más preocupante es que tenemos estas protestas en medio de una pandemia.”

Es habitual en la política moderna que los discursos políticos estén vaciados de contenido, o bien, que sean absolutamente incontrastables con la realidad, sin capacidad de vergüenza alguna, pero en el caso de la entrevista, Georgieva ha ido un poco más allá. Incluso señaló que estas protestas son un gran llamado de atención para que todos pensemos en el mundo después de esta pandemia: "Tiene que ser un mundo más justo".

Luego de destacar que la crisis generada por el abordaje de la pandemia es aún más grande que la Gran Depresión que sufrió Estados Unidos y como consecuencia el mundo, Georgieva señaló que frente a la crisis “la respuesta es que podemos aliviar la deuda. Si la economía se detiene, el servicio de la deuda también debería detenerse para los países pobres la reestructuración. Cuando la carga de la deuda es tan alta que en el futuro los países no pueden sacar sus cabezas del agua, es necesario reestructurarla”.

En ese momento de la entrevista, la Directora Gerente del FMI tuvo especiales palabras para el proceso de reestructuración de la deuda que vive el país, allí señaló: “en este momento, hay una negociación en curso entre Argentina y sus acreedores. Agradezco mucho el compromiso de los dos lados. Y el objetivo es reestructurar la deuda de manera que pueda pagarse. Nadie se beneficia si un país cae del precipicio de la deuda, porque quedaría excluido del acceso a los mercados. El crecimiento sufriría, la gente sufriría, pero también los acreedores no van a recuperar su dinero. Y esta reestructuración reflexiva, algo que ocasionalmente debe hacerse para que los países puedan volver al crecimiento y poder pagar a sus acreedores.”

Cabe recordar que el FMI es el principal acreedor de la deuda externa Argentina. De modo absolutamente irresponsable, el organismo que hoy preside, le facilitó un préstamo histórico por lo abultado al Gobierno de Mauricio Macri.

El préstamo tuvo lugar cuando la Argentina se acercaba a un precipicio económico al que lo condujo Mauricio Macri y sus socios económicos a partir de un severo ciclo de endeudamiento externo y fuga de capitales que hoy son materia de investigación en el Congreso y la Justicia.

Sin tomar recaudo alguno, y en franca violación de los estatutos del organismo, el FMI le otorgó a la Argentina un préstamo que terminó financiando la escandalosa fuga de capitales en apenas cuatros años.

Si los dichos de Georgieva no fueran una simple impostura política, lo cierto es que el FMI debiera sentarse en una mesa y acordar una quita en el préstamo concedido o condonar los servicios de una deuda que no sólo es impagable, es absolutamente ilegal e ilegítima.

Pero Georgieva, está atorada en un discurso vacío, cargado de consignas irreprochables.

De ningúna manera el FMI dejará de hacer sus revisiones periódicas y, mucho menos aún, dejará de cobrar los cupones de la deuda externa que tiene el país. De hecho, en plena pandemia, y en el medio de la reestructuración con los acreedores externos, el país solo hizo efectivo solamente un pago. Justamente, el del crédito del FMI.

Lo cierto es que la deuda externa contraída por el Gobierno de Mauricio Macri con diversos acreedores externos es absolutamente repudiable. El informe del Banco Central que demuestra que el dinero que ingresó a la Argentina es proporcional con la fuga de capitales, la convierte en ilegal. La ilegitimidad de la misma la construyó la derrota del anterior gobierno en las urnas.

El apoyo a la reestructuración de deuda de la Argentina se explica en la necesidad de frenar el avance en la investigación del destino que tuvo el endeudamiento externo. Saben los fondos de especulación, tanto como el FMI, que una vez renegociada la deuda, los nuevos títulos resultan incuestionables. Y en esa óptica nacen los cuestionamientos al apresuramiento en el ingreso a un canje absolutametne desventajoso para la economía nacional.

En la debilidad estructural de las corporaciones financieras, se puede explicar el apoyo del FMI al ciclo de canje de deuda. El resto es apenas hipocresía.

En un pasaje de la entrevista, la propia Georgieva se construyó un interrogante, y se preguntó: “¿Cómo podemos evitar que el mundo se vuelva más desigual y menos justo?” La respuesta es bastante sencilla: la disolución del FMI. Pero Georgieva esquiva alcanzar ese nivel de definiciones.  

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