7/5/2022

Política

Hasta la victoria siempre, viejo querido

El jueves pasado nos dejó Victorio Paulon, un dirigente gremial imprescindible, un luchador incansable. Fue dirigente de la seccional Villa Constitución de la UOM. Participó de la formación de la CTA. En ésta despedida, dos de sus compañeros entrañables lo despiden. Marcelo Duhalde y Hugo Yasky.

Publicado el 7 de Mayo de 2022


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Victorio Paulón: forjador de un sindicalismo para la transformación social

Por Hugo Yasky

 

La huella de Victorio Paulón en el movimiento obrero es una de las más profundas y ricas de nuestra historia. Es una huella repleta de semillas de presente y de futuro. Desde que protagonizó el Villazo, la huelga metalúrgica que paralizó la ciudad industrial de Villa Constitución entre marzo y mayo de 1975, hasta su desempeño en nuestra CTA como secretario de Derechos Humanos, toda su vida de militante y dirigente sindical fue la continuidad de una gran clase de un maestro hacia todos los compañeros y todas las compañeras que aprendimos caminando a su lado. No sólo a través de sus reflexiones, de esas palabras y análisis que lo convirtieron en referente de distintas juventudes sino también de sus acciones, de la integridad de las decisiones que fueron jalonando momentos nodales del sindicalismo argentino.

Su presencia en gestas históricas del sindicalismo combativo en la década del ’70 lo convirtieron, ya en el comienzo del revanchismo represivo de las clases dominantes, en preso político en el mismo año 75. De aquella generación revolucionaria que luchó por una sociedad sin oprimidos ni excluidos a la resistencia en la solidaridad de las cárceles y el exilio, Victorio siempre ubicó en la construcción de la conciencia política de la clase trabajadora organizada todos sus esfuerzos y su capacidad intelectual. Y en esa convicción nunca bajó los brazos. Su militancia en el movimiento de derechos humanos lo mostró como una pieza clave en la investigación, juicio y condena no sólo de los militares asesinos sino fundamentalmente de la complicidad empresarial con la dictadura genocida.

Tras la resistencia a la dictadura cívico militar fue clave su acción en la resistencia al neoliberalismo de los años 90. En ese marco, fue uno de los fundadores de nuestra central y fue precisamente él quien, en el Séptimo Congreso Nacional de Delegados en la Ciudad de Mar del Plata, mocionó el cambio de nombre de “Congreso” a “Central”. Ya sea como secretario general de la Comisión Interna de la UOM Villa Constitución entre 2000 y 2008, ya sea en las diferentes responsabilidades que asumió en la conducción nacional de la CTA, nunca dudó en que los sindicatos, más allá de las justas reivindicaciones en el plano gremial, no podían permanecer neutrales en la batalla política por transformar esta sociedad.

Y así vivió cada minuto de su militancia.

Victorio, además de un compañero y amigo entrañable en sus charlas, en sus abrazos inmensos, en su discusión sincera, seguirá siendo un inspirador de un modelo sindical que persigue la tarea de devolver al movimiento obrero la condición de protagonista en la disputa con el poder real de las clases dominantes. Esa bandera la levantan hoy nuevas generaciones de militantes gremiales que continuarán sembrado su legado. 

Marcelo Duhalde: 


Después de pelearla mucho, el secretario de Derechos Humanos de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Victorio Paulón, falleció este jueves a la madrugada a los 74 años.

Paulón nació en Hersilia el 25 de octubre de 1947. Era el sexto de ocho hermanos de una familia humilde en el campo del norte santafesino y a fines de los 60 se mudó a Rosario. Comenzó su militancia a principios de la década del setenta en las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), mientras estudiaba Comunicación Social en la Universidad Católica de Rosario. Luego, militó en Montoneros, hasta que a fines de 1972 se fue cuando surgió la Columna Sabino Navarro.

Trabajó en la fábrica Villber de Villa Constitución en donde inició su militancia sindical en la seccional Villa Constitución de la Unión de Trabajadores Metalúrgicos (UOM), donde disputaron la conducción al formar primero la Agrupación 7 de septiembre y luego la Lista Marrón, que ganó la seccional en septiembre de 1974. Fue uno de los integrantes del Comité de Lucha que condujo la huelga metalúrgica de Villa Constitución entre marzo y mayo de 1975. Fue detenido el 1 de mayo de ese año y llevado a la jefatura de policía de Rosario, en donde permaneció doce días. Allí fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) y fue trasladado a la cárcel de Coronda, donde permaneció hasta octubre de ese año, cuando fue llevado al penal de Devoto. Ya en la cárcel, comenzó a militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). En esos años estuvo en las cárceles de Resistencia y Rawson, además de un retorno a Coronda y un paso por la cárcel de Caseros, hasta que fue liberado el 21 de agosto de 1981 bajo el régimen de libertad vigilada, que se mantuvo vigente hasta abril de 1982, cuando se exilió en Francia, donde estaba su familia. Su esposa, Mabel Gabarra, integró el Centro Argentino de Información y Solidaridad (CAIS) en París.

Una vez que volvió a Argentina, entre 1984 y 2008 Victorio fue dirigente de la seccional Villa Constitución de la UOM, de la cual entre 2000 y 2008 fue Secretario General. También participó de la formación de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), de la que fue Secretario Gremial entre 2006 y 2010, y Secretario de Relaciones Internacionales, entre 2010 y 2014, en este última oportunidad en la CTA de los Trabajadores. Fue autor en conjunto con otros ex-presos políticos del libro “Del otro lado de la mirilla. Olvidos y Memorias de ex Presos Políticos de Coronda 1974-1979”, que fue editado en 2003. También en 2012 editó el libro “Una Larga Huelga. Historias de metalúrgicos”, sobre su experiencia sindical. Declaró en varios juicios, entre ellos en la causa Díaz Bessone y en la causa Feced II, sobre el secuestro y desaparición de su hermano Pedro Elio, y en la causa por el asesinato de Mariano Ferreyra, además de que formó parte del colectivo que impulsó las causas por la represión en Acindar y en el denominado Villazo, el 20 de marzo de 1975. Actualmente, se desempeñaba como Secretario de Derechos Humanos de la CTA de los Trabajadores e integraba la comisión directiva del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Por último, nos quedamos con el posteo que realizó su hijo Mariano, donde anunciaba el fallecimiento de su padre Victorio. ¨Se fue, dejando una estela de afectos inconmensurables, sin pedir permiso, se fue acompañado y rodeado de afecto. A todos nos hubiese gustado seguir teniendo al viejo, como le decían en villa, se nos van a caer las lágrimas, porque en algún punto, Victorio fue el papá de muchos. Así fue que anduvimos compartiéndolo con el movimiento obrero. Vivió muchísimas vidas en una sola, conoció la militancia, la cárcel y el exilio. Recorrió muchos países y se abrazo con todos los líderes latinoamericanos, que, para el, eran tan importantes como cualquier compañero. Hay muchas cosas para decir de él, y los que tengan ganas de contar alguna anécdota creo que aporta más que poner frases hechas. Abrazo grande a todos, hoy quedamos un poco huérfanos todos, pero si aprendemos del legado que nos deja, de este dolor colectivo haremos el mundo en el que quepan todos los mundos¨.

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