14/5/2022

Internacionales

#HistoriaNativa: Cuando Estados Unidos se robó la mitad de México

El 13 de mayo de 1846, hace ya 174 años, Estados Unidos bajo el liderazgo del presidente James Polk declara la guerra a la República de México. Luego de dos años de guerra se firma el Tratado de Guadalupe Hidalgo, por el cual Estados Unidos se hacía de los territorios mexicanos, algo así como el 120% del actual territorio mexicano.

Autor de la nota: David Acuña

David Acuña

Publicado el 14 de Mayo de 2022


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El 13 de mayo de 1846, hace ya 174 años, Estados Unidos bajo el liderazgo del presidente James Polk declara la guerra a la República de México. Luego de dos años de guerra se firma el Tratado de Guadalupe Hidalgo, por el cual Estados Unidos se hacía de los territorios mexicanos de Texas, California, Nevada, Nuevo México, Arizona, Utah, Colorado, Wyoming, Oklahoma, Kansas, entre otros tantos, equivalentes a 2.349.574 Km² de territorio (algo así como el 120% del actual territorio mexicano).

¿Se imaginan un México con el doble de su actual territorio? El solo hecho de pensarlo borra de nuestras retinas la idea de la existencia de una América del Norte homologada como anglosajona. Pues, qué efectividad conducente, hasta en términos geográficos, serviría dividir a nuestro Continente en norte, centro y sur, si nos parásemos desde una hispanidad como sustrato cultural común en un territorio en el cual si tomáramos un avión en Ushuaia y voláramos 20 horas hacia el norte seríamos recibidos en el mismo idioma con el cual nos despidieron. Con esta amplia mirada, los Estados Unidos pasarían a ser los Estados Mínimos de una cultura anglosajona marginal en el norte de Hispanoamérica… Estados Unidos, un país que ni siquiera tiene nombre propio, debería llamarse Estados Conquistados o Estados Robados.

 

Texas y California, prolegómenos de una invasión anunciada.

Desde tiempos en que México estaba organizado políticamente como virreinato español existieron tensiones constantes con la demarcación de los límites fronterizos con las colonias británicas recientemente independientes de Londres.

Entre mediados de la década de 1830 y 1840, colonos estadounidenses se fueron asentando en territorios mexicanos de Texas y California, entre otros, atraídos por la posibilidad de realizar actividades ganaderas y comerciales contando con algunos beneficios de promoción por parte del gobierno. Uno de estos beneficios fue el permiso de “libre comercio” sin el cobro de aranceles o imposiciones por parte del gobierno mexicano por un determinado período de tiempo. Pero con el transcurso del tiempo, los colonos que tomaron la mano del Estado mexicano pretendieron quedarse con el codo y todo el brazo, como quien dice en criollo.

Primero en Texas y luego en California estallaron sublevaciones armadas de colonos estadounidenses que se negaban a cumplir las legislaciones locales. Bajo la excusa de responder ante supuestas agresiones del gobierno mexicano, las cuales solo eran ajustar a derecho a los colonos que se negaban a cumplir con las leyes, los sublevados “proclaman la independencia” de las zonas que ocupaban y piden auxilio militar a Washington.

La Casa Blanca, no solo envía apoyo militar a los sublevados, sino que termina llevando adelante una guerra de conquista y anexión de la mitad del territorio mexicano.

 

Expansión de la esclavitud negra y proletarización forzada del campesinado mexicano.

La anexión de nuevos territorios implicó la expansión del sistema esclavista que era legal en los estados sureños estadounidenses. De esta forma, en los otrora territorios mexicanos se volvía implantar la esclavitud de seres humanos afrodescendientes donde ya se había abolido.

Por otro lado, el campesinado mexicano, que en su gran mayoría estaba conformado por comunidades mestizas y descendientes de los pueblos originarios, fueron expulsados de sus tierras comunitarias bajo coacción o artilugios legales. Sin otro sustento de vida, se vieron obligados a vender su fuerza de trabajo o lograr su sustento muchas veces realizando tareas a la orden de un patrón que en la práctica parecía más un señor feudal que un empresario. El desarrollo capitalista y el despegue económico de Estados Unidos se hizo en base a una acumulación de capital por medios esclavistas y de explotación de mano de obra mexicana y de migración (en buena parte asiática) en condiciones de coerción extraeconómicas.

En este sentido, Estados Unidos replica el patrón de acumulación y desarrollo europeo: la expoliación de otros territorios y poblaciones subsumidos a su arbitro bajo la fuerza de la conquista y ocupación militar.

La única “Teoría del Derrame” real a lo largo del desarrollo capitalista ha sido la de la sangre de los explotados. En esencia, la política intervencionista de la Casa Blanca con respecto a nuestra Región no ha variado en más de doscientos años.

 

La expansión yanqui al sur del Río Bravo.

Hay un dicho popular que dice: “pobrecito México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, y lo cierto es que razones no faltan para decirlo. Si algo ha mostrado la historia del México moderno, es que ha transitado sus páginas más oscuras cuando su vecino del norte le robó la mitad del territorio y secuestró a toda la población que quedó habitando esa región. La apetencia de conquista estadounidense no conoce límites, y la misma se ha desplegado más allá del territorio continental.

Estados Unidos pose bajo su control 14 territorios en los cuales ejerce su soberanía, pero en donde los derechos constitucionales no rigen (o se encuentran limitados) y están bajo jurisdicción del Congreso. De éstos, cuatro se encuentran en el Caribe y operan como centros de maniobras de las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia y las empresas de capital privado estadounidenses:

  1. Puerto Rico. Bajo el eufemismo de “Estado Libre Asociado” no es más que un verdadero enclave colonial y donde la población hispanoamericana no cuenta con plenos derechos ciudadanos.
  2. Isla de Navaza. La misma es parte constitutiva de la República de Haití quien ejerció su plena soberanía desde que se independizó de España y Francia, hasta que Estados Unidos la anexionó unilateralmente en 1858.
  3. Islas Vírgenes. Hacia el último tercio del siglo XVII el Reino de Dinamarca comienza a ocupar el archipiélago para explotación de caña de azúcar con mano de trabajo esclava. Estados Unidos compra las islas en 1916 y pasa a utilizarlas como base naval.
  4. Bahía de Guantánamo. La misma fue ocupada por Estados Unidos en 1898. En la actualidad es un enclave colonial reclamado por Cuba que es utilizado como base naval y lugar de detención de la CIA.   

Estos cuatro enclaves en el Caribe se complementan con más de las 70 bases militares que Estados Unidos mantiene en nuestra Región y donde su Comando Sur despliega un accionar de control militar y espionaje. Si a esto le sumamos los enclaves coloniales que Gran Bretaña tiene también en América e islas del Atlántico, y entendiendo que los dos países son miembros de la OTAN, Hispanoamérica se encuentra totalmente cercada militarmente por los gobiernos de Washington y Londres. De más estaría explicar, que Malvinas y demás islas circundantes no solo son un enclave colonial británico en territorio argentino, sino una base operacional de la OTAN.

Como sudamericanos oriundos de Argentina y partes del acervo histórico-cultural de Hispanoamérica, es bueno tener en cuenta la historia mexicana como parte de la nuestra propia, ya que no solo nos hermana el pasado común, sino un mismo anhelo de independencia frente al mismo agresor colonial.

 

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