16/10/2021

Economía

Inflación, voracidad empresaria y dolor de bolsillo

El Indec informó que los precios al consumidor (IPC) subieron 3,5% en septiembre de 2021 respecto de agosto y la inflación acumula un 52,5% interanual. La inflación sigue siendo el mecanismo de deterioro permanente y progresivo del bolsillo argentino. Congelamiento y ley de abastecimiento, por ahora sólo anuncios.

Publicado el 16 de Octubre de 2021


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Ilustración: Marcelo Spotti - Canal Abierto

Las estadísticas no dan respiro al gobierno. Mientras la política oficial se abraza a la necesidad de construir anuncios y reproducir mensajes esperanzadores para intentar acolchonar el resultado electoral que se avecina en noviembre, el azote de los resultados económicos de una política que no tiene ni la más mínima decisión de tocar los intereses del poder económico, castigan la compleja coyuntura que atraviesa el país.

El informe del INDEC reveló que los precios al consumidor (IPC) subieron 3,5% en septiembre de 2021 respecto de agosto y la inflación acumula un 52,5% interanual. La suba en la división Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una incidencia en todas las regiones con un 2,9%.

La retracción del consumo, acompañada del constante y acelerado ritmo en el aumento de los precios al consumidor, desnudan que las pocas empresas que concentran la formación de precios en la Argentina han decidido insistir en un ciclo desbocado en la dinámica de maximizar rentabilidad, apoyados en precios, más que en ampliar el horizonte del consumo popular.

Es tan grande la preocupación del gobierno por la realidad social del precio de los alimentos que, apenas conocida la estadística del Indec, el recientemente designado Secretario de Comercio Roberto Feletti, comenzó a debatir públicamente la necesidad de congelar los precios hasta el 7 de enero de 2022 con los importes que registraban 1247 productos al 1 de octubre de 2021.

Incluso, tan grande era la necesidad de decir algo, que la comunicación oficial terminó dando por cierto la versión de un congelamiento de precios que no existió. Lo que existió fue una serie de reuniones mantenidas por el flamante Secretario de Comercio Interior con los formadores de precios y las corporaciones que controlan en forma oligopólica el consumo masivo.

En dicha reunión se les planteo a los empresarios la necesidad de consensuar un listado de Precios Máximos, extenderlo a 1247 productos y que por declaración jurada, se informen los precios al 1 de octubre con el objetivo de fijarlo en ese precio por 90 días.

La decisión está aguardando la respuesta de los empresarios, quienes tienen que informar los precios para que la Secretaría de Comercio termine de producir el acto administrativo que consolide el nuevo listado de Precios Máximos.

En la reunión con los empresarios, de hecho, Feletti aseguró que se busca “sellar un acuerdo para darle consistencia a la política de ingresos del Gobierno Nacional y aumentar el poder de compra de las y los argentinos. Queremos compatibilizar sus márgenes de ganancia y planes de negocio con la expansión del consumo por cantidad y no por precios”. Además, aseguró que “necesitamos parar la pelota para que los alimentos no sigan limando a los salarios” y recalcó la invitación a trabajar en conjunto para que las y los argentinos puedan celebrar las fiestas en familia, después de un año en donde no se pudo cumplir con la tradición.

Celina Calore, economista del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz sostuvo en AM 1270 la Radio Pública de la Provincia de Buenos Aires, que si bien la medida, de alcanzarse, “es una buena iniciativa, va requerir de un buen control del Estado para que se cumpla y que sea efectivo.” Y agregó que “En el interior del país cuesta mucho más que estos planes se cumplan”.

La economista puntualizó que “los acuerdos son válidos y pueden ayudar en otros rubros como la construcción. Luego de este congelamiento de precios debe haber una política integral”.

Y en este punto detalló que “si el objetivo es bajar la inflación, debe ir acompañado de un plan no solo de un acuerdo de precios en la canasta básica". 

 

En el medio de los anuncios, la realidad

Duele el bolsillo de los argentinos. Y ese es un problema bien real que enfrenta la inmensa mayoría que habita este país.

Es un conflicto real y efectivo que se materializa cotidianamente, cada vez que un ciudadano real, de carne y hueso, se para frente a una góndola para comprar algo de alimento.

Los problemas de la dirigencia política, las necesidades de los sectores empresarios transformadas en titulares de diarios y portales, parecen habitar la agenda de respuestas necesarias. Hay una suerte de cámara de eco en la que habita una minoría que piensa que los problemas que atraviesan la Argentina son los que le suceden a la minoría que integran.

Por fuera de ello, la Argentina está llena de tensiones sociales. Hay tensión cuando un laburante se mete la mano en el bolsillo para pagar en el supermercado. Hay tensión a la hora de comprar pañales, hay tensión en el comerciante que no puede pagar el cajón de pollo que acaba de aumentar una vez más y hay tensión en el jubilado que no sólo dejo de comprar pechuga, si no también pata y muslo y está por dejar de comprar las alitas el día 15 de depositada la jubilación.

Son tensiones silenciosas que atraviesa el malhumor social, muy alejada de los debates superestructurales, muy atomizada y carente de agenda política aglutinante. Pero está ahí, castigando la legitimidad de la política de una manera preocupante.

Son el caldo donde habitan los discursos más afiebrados que se riñen con la democracia. 

 

Y para el colmo, la pobreza

El mes pasado una familia de dos adultos y dos niños necesitó para cubrir sus alimentos mínimos $28,803.84, o sea un 2,22% más que en agosto. En septiembre la misma familia requirió para solventar los gastos de su Canasta Básica Total (CBT) $67,977.06, un 2,23% más que los $66,498.87 con los que vivía en agosto. El rubro de los productos de almacén fue el que más aumentó (+3,12%) seguido de cerca por el de verdulería (+3,07%), mientras que los de las carnes subieron 0,67%.

En Argentina hay 18 millones de pobres, de los cuales más 4 millones son indigentes. Si bien en los últimos dos años esos números permanecieron estables, los precios de los alimentos no dejaron de aumentar, poniendo en un horizonte cada vez más lejano la posibilidad de salir de la pobreza.

El instituto ISEPCI, en un reciente informa, sostiene que “en esta perspectiva de continuidad indetenibles de los procesos inflacionario es difícil ver que en este segundo semestre podamos asistir al inicio de un genuino proceso de descenso de la pobreza y la indigencia”.

De esta manera, para el ISEPCI, “salir de la pobreza es un objetivo cada vez más lejano”.

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