16/2/2021

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Insólito: El bitcoin es responsable de un mayor consumo energético que Argentina

Mientras que el mundo entero busca nuevas formas de reducir la contaminación, las criptomonedas alcanzan consumos superiores a la de muchos países.

Autor de la nota: Franco D. Cruz

Franco D. Cruz

Publicado el 16 de Febrero de 2021


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Resulta realmente insólito pensar que un planeta con perspectivas a un futuro más sustentable permita la proliferación de las cripto monedas, divisas virtuales que solo promueven un consumo energético desmedido, menor control sobre las economías regionales y un absurdo consumo del potencial tecnológico disponible.

Sin ir muy lejos, la semana pasada Tesla desató una nueva expansión en el precio de las criptomonedas al anunciar que había invertido 1.500 millones de dólares en bitcoin y que está pensando en aceptar la criptomoneda como método de pago para sus vehículos, lo que resulta completamente paradójico, ya que la empresa que se regocija de ser “eco friendly” comenzaría a fomentar la expansión de la minería de Bitcoins, una actividad que por hoy consume más energía que toda la republica Argentina.
¿Por qué contaminan las criptomonedas?
Para decirlo de forma sencilla y entendible, la reproducción de las criptomonedas implican “hacer competir” a las computadoras más poderosas del mundo en una carrera por descifrar complejas ecuaciones, lo que incentiva a los inversores a comprar cada vez más computadoras para tener aún mayor velocidad de cálculo y de esa forma ganar cada vez más dinero.

Esto implica varios factores, y todos ellos negativos. El primero es que es un sistema que solo sirve para que los ricos, se vuelvan más ricos, ya que los multimillonarios invierten en grandes servidores que le permiten “levantar Bitcoins en pala”, mientras que los pequeños inversores con capacidad de ahorro que les permite comprar unas 60 computadoras también llegan a percibir ganancias mucho más modestas, mientras que un trabajador promedio solamente se ve perjudicado a la hora de tener que comprar una computadora, ya que al hacerlo está compitiendo contra millones de especuladores que acaparan la producción de placas de video, procesadores y otros elementos necesarios para minar criptomonedas.
Por otra parte, que todo ese potencial tecnológico esté compitiendo entre sí, produce un consumo energético desmedido y absurdo. A la fecha, si solo contamos la minería de Bitcoin su consumo energético escala a un nivel superior a toda la Republica Argentina. Es decir, que la minería de esta moneda digital, consume la energía necesaria para que 50 millones de personas vivan dignamente.

Eso si solo contamos el consumo energético que emplean, ya que si sumamos la demanda de productos accesorios informáticos demandados - que eventualmente se transformarán en basura electrónica - la situación pasa a ser escalofriante.
Lo que es aún peor, es que mientras la demanda persista y el precio de cada criptomoneda continúe subiendo, los mineros emplearán aún más computadoras para mantener su competitividad y resolver esas complejas ecuaciones más rápido que la competencia.

Si bien los defensores del bitcoin señalan que los directivos de Bitcoin promueven el consumo de energía renovables e inversiones para reducir la emisión de Co2, estas resultan insignificantes en relación al daño que están ocasionando.

Resulta imprescindible repudiar el uso de estas nuevas divisas electrónicas, y no solo por las consecuencias ambientales que están produciendo. Si no que permitir su circulación en cada vez más porciones del mercado significa a su vez legitimar un mercado diseñado para que ganen los que más tienen y premia a los que menos respeto tienen por nuestro planeta.
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