16/10/2021

Política

La crisis hídrica en el Alto Valle llegó para quedarse

La temporada de escasas lluvias y tardías nevadas provocó una acentuación en la falta de agua en la región, pero la responsabilidad de la crisis no se vuelca solo en el cambio climático sino también en las gestiones provinciales.

Autor de la nota: Francisco Amusategui

Francisco Amusategui

Publicado el 16 de Octubre de 2021


Imagen de la nota 'La crisis hídrica en el Alto Valle llegó para quedarse'

Foto: Juan Thomes

Se declaró en las provincias de Neuquén y Río Negro la emergencia hídrica mediante el decreto provincial N° 1379/21 en la primera y la disposición nº 5194/21 de AIC en la segunda. Los caudales de los ríos Limay, Neuquén y Negro disminuyen día a día y esto significa que la contaminación en este último salga a la luz.

El cambio climático es un factor importante en la disminución de los caudales, pero realmente, el problema de la contaminación de los ríos es un problema desde hace décadas que en estos últimos meses no ha hecho más que acentuarse y provocar reacciones de diversos sectores de la política regional. 

El gobierno del Movimiento Popular Neuquino declaró la emergencia hídrica en Neuquén cuando el pobre sistema de alcantarillado público de la capital de la provincia rebalsa ante la más mínima tormenta. Esas aguas cloacales terminan en bocas de tormenta que llevan a canales de desagüe pluvio-aluvionales como el de la calle Bejarano. Este canal, siguiendo con el ejemplo, desemboca en el arroyo Durán el cual termina en el río Limay. Esto no solo afecta la calidad del agua de los ríos desde hace años, sino también la calidad de vida de vecinos de los barrios aledaños al canal de la Bejarano. Barrios como Valentina Sur Rural existen hace más de 30 años y sufren día a día de los malos olores generados por un canal que, se supone, no debería cargar residuos cloacales. 

En Río Negro la situación no es distinta. El gobierno provincial de Juntos Somos Río Negro encabezado por Arabela Carreras se negó a declarar la emergencia hídrica en la provincia haciendo oídos sordos ante la disposición de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro, conocida por sus siglas AIC.

En la ciudad de Cipolletti durante dos décadas los líquidos cloacales se vertían sin tratar en un descampado al oeste de la ciudad, muy cerca del círculo urbano. Apenas hace unos días se inauguró la planta de tratamiento de aguas en obra desde hace años. La planta busca también tratar los residuos de la localidad de Fernandez Oro, los cuales eran tratados a un 55% y el resto desechados al río en crudo.

En General Roca a lo largo de este último año hubo cortes de entre 4 y 7 días que dejaron sin agua a la totalidad de la población roquense. Mientras tanto, las calles se veían inundadas por la desviación del agua a alcantarillas que rebalsaban debido a su poca capacidad y a la casi nula planificación de parte de Aguas Rionegrinas.

La crisis hídrica, además, vino con reducción de la producción energética destinada a la provincia de Buenos Aires y CABA. La baja disponibilidad de agua potable provocó que las aguas de los embalses de la provincia de Neuquén se utilizarán para abastecer a la población dejando, por lo tanto, la producción energética operando a media máquina. 

La legislatura neuquina aprobó la comunicación 183 para pedir a la Secretaría de Energía que límite la demanda energética y que se garantice la gestión de los recursos energéticos a las provincias ribereñas “con el fin de permitir su aprovechamiento integral, evitar el uso abusivo de los cuerpos de agua e impedir perjuicios a los habitantes”.

La situación de la crisis hídrica en el Alto Valle cobró importancia en la agenda política de los poderes ejecutivos y legislativos de ambas provincias en los últimos días. Aun así, la comunicación de la legislatura no garantiza nada, teniendo en cuenta que la energía de las represas neuquinas es esencial para PBA y CABA. Además, los ejecutivos tienen historia de no prestar atención a temáticas ambientales, y cuando lo hacen, se contradicen desechando residuos cloacales crudos a los ríos.

Publicidad - Fatica