8/1/2021

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La humanidad está eligiendo dejar pasar una gran oportunidad de amigarnos con el planeta

Los planes de recuperación post COVID-19 no solo no están incluyendo a la naturaleza, si no que apuntan a recuperar el crecimiento respaldando una mayor responsabilidad ambiental.

Publicado el 8 de Enero de 2021


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Es cierto que la humanidad no la pasó nada bien con la irrupción de la actual pandemia, que impactó de forma muy negativa sobre la vida de las familias en general y los más humildes en particular. 

También es cierto que nuestro planeta disfrutó de unas pequeñas vacaciones de sobre emisión de dióxido de carbono, a la que respondió de forma muy satisfactoria, haciéndonos ver que la naturaleza siempre estará dispuesta a hacer su parte, si nos proponemos hacer un pequeños esfuerzo por respaldar su recuperación.

Recientemente, más de 60 jefes de estado que se dirigieron a una cumbre virtual organizada por las Naciones Unidas se comprometieron a apoyar los esfuerzos para abordar la crisis mundial de la biodiversidad. Delimitando nuevos caminos que no solo apunten a la recuperación de las actividades económicas, sino que también representan un modelo sustentable, que sea capaz de contemplar las actuales necesidades ambientales que tiene nuestro planeta. 

Sin embargo, a pesar de que los mandatarios disfrutan de hacer algunas promesas y sacarse fotos que dejen de manifiesto su compromiso con la causa, lo cierto es que tales cambios no se están produciendo. Rara vez se concretan las medidas de fondo que son necesarias para impulsar una recuperación económica que no implique retomar la senda de la destrucción planetaria.

Incluso existen países como Estados Unidos, Brasil y Australia que están flexibilizando las leyes ambientales existentes con la intención de impulsar una rápida recuperación económica, donde la naturaleza pagaría el costo de reactivación.

Pamela McElwee, profesora asociada del Departamento de Ecología Humana de la Facultad de Ciencias Ambientales y Biológicas de la Universidad de Rutgers en New Brunswick, es pesimista con el actual modelo productivo y dejo en claro que no modificarlo va a provocar la extinción de innumerables especies de plantas y animales en unas pocas décadas. “Cuando observamos lo que están haciendo los países, ya sea en sus presupuestos y políticas anteriores o especialmente en sus paquetes de planificación y recuperación posteriores a COVID, muy pocos gobiernos están poniendo su dinero donde están sus bocas”, dijo McElwee.

Actualmente existe un enorme apoyo financiero para prácticas nocivas, como subsidiar la sobrepesca o la producción de combustibles fósiles o la construcción de infraestructura que dañará la integridad ecológica. Mientras que solo un pequeño número de países están abordando la crisis de la biodiversidad de la manera que se merece, resaltó la doctora.

Por el contrario, los gobiernos deben incluir en los planes de recuperación medidas que prioricen las prácticas sostenibles y ecológicas, incluidas aquellas que brindan beneficios laborales inmediatos y pueden conducir a transformaciones a más largo plazo en la economía mundial.

Sin embargo, “las discusiones sobre acciones relacionadas con la naturaleza se han centrado en gran medida en cerrar los mercados de vida silvestre como una fuente potencial de nuevos virus, expandir las áreas naturales protegidas o reducir la deforestación tropical. Si bien estos pueden ser importantes, no necesariamente abordan las causas fundamentales de las alteraciones ecológicas. sentenció.

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