14/2/2021

Sociedad

La igualdad de género en la industria cinematográfica ¿Ficción o realidad?

Autor de la nota: Muriel Bertolini

Muriel Bertolini

Publicado el 14 de Febrero de 2021


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La igualdad de género en la industria cinematográfica es un tema que al día de hoy genera debate, al igual que el rol de la mujer y disidencias en cualquier otro tipo de puesto de trabajo, principalmente los que requieren mayor formación, capacidades o cargos gerenciales, ya que en la mayoría de los casos, es evidente como los “altos mandos” son casi siempre ocupados por hombres. 


Lamentablemente, en pleno siglo veintiuno, después de un largo transitar de luchas para ser validadas, siguen existiendo en el mundo diferencias entre los sexos, donde las mujeres claramente salimos perdiendo. Es por eso que la igualdad de género es una de las 11 áreas de seguimiento de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (2005) de la UNESCO y del Objetivo 5 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.


Porque claro, como mujeres necesitamos validar ante la comunidad internacional que estamos siendo discriminadas, y sin el aval de la UNESCO o no siendo uno de los Objetivos para 2030, nuestro reclamo no sería tomado tan en serio. No es un mito. La participación de las mujeres en diversas áreas profesionales sigue siendo menor, existe un “techo de cristal” muy difícil de romper y superar, mientras que al mismo tiempo, los hombres, además de poseer mayores libertades morales, lo tienen mucho más fácil. Y prueba de ello es el número de hombres liderando países, ministerios, empresas, organizaciones e influenciando dentro del arte, la cultura y la ciencia, entre otras cosas.


Se trata de una deuda histórica que la sociedad mundial tiene con las mujeres y las disidencias. Ahora podemos votar, estudiar, elegir nuestras carreras universitarias, capacitarnos en nuestras profesiones y ser tan competitivas como cualquier otro u otra. Pero faltan las oportunidades, las mismas oportunidades que se le da a cualquier hombre, sin juzgar si es padre o no, si tiene pareja o no, si tiene “buen físico” o no. 


Por su parte, de todas las industrias creativas, la industria cinematográfica es la más influyente en las sociedades modernas. Con un peso cultural, social y económico realmente considerable. El cine es también un medio de comunicación poderoso que de diversas maneras refleja y moldea la sociedad y la cultura. Por lo tanto, la diversidad y la paridad de género son cruciales para el proceso de creación cinematográfica.


Lamentablemente, las mujeres estamos muy poco representadas en la fuerza laboral cinematográfica, como también en la científica, por ejemplo. Tenemos menos acceso a los recursos que dispone el Estado y las remuneraciones suelen ser inferiores a la de los hombres. 


En Europa, por ejemplo, solo una de cada cinco películas es dirigida por una mujer y solo el 16% de la financiación se invierte en películas realizadas por mujeres. Además, la representación de las mujeres es escasa en los puestos creativos más importantes, incluido el de directora, a pesar de que un número casi equivalente de mujeres y hombres se gradúan en las mismas escuelas de cine.


La participación de las mujeres delante y detrás de las cámaras sigue siendo muy por debajo con relación a la de los hombres. Además, la representación en pantallas continúa construyendo y reproduciendo estereotipos de género que sostienen la brecha de desigualdad, discriminación y sometimiento. 

Pero no nos damos por vencidas. Durante el Festival de Cannes de 2018, por ejemplo, 82 mujeres caminaron por la alfombra roja en protesta por las condiciones de inequidad en la industria del cine. Cate Blanchett, actriz y presidenta del jurado de esa edición, sostuvo que “en estas escaleras hoy se reúnen 82 mujeres en representación de las 82 directoras que pudieron subir desde que comenzó el festival de Cannes en 1946. En el mismo periodo de tiempo lo han hecho 1.688 directores hombres.”

Además, las artistas remarcaron que sólo en doce ocasiones una Cineasta ha presidido el jurado del certamen francés, y sólo en dos ocasiones una Directora ha ganado la Palma de Oro: Jane Campion con El piano, y Agnes Varda una Palma de Honor.

Parte de la renovación creativa y discursiva necesaria en las artes y en la cultura es, por supuesto, trabajar en un entorno igualitario e inclusivo. 

En Francia, la iniciativa 5050 x 2020 busca desde 2018 que se llegue una representación igualitaria (la mitad dirigida por hombres, la mitad por mujeres) de las películas estrenadas en el Festival de Cannes. Además, reta a las instituciones culturales con la meta de tener más mujeres en las mesas directivas, tanto en instituciones públicas y privadas como en sindicatos, festivales, jurados y escuelas de cine. También propone, entre otras cosas, crear un Observatorio para monitorear la equidad en las industrias de cine, en este caso, las francesas, para servir como base para otras industrias.
Por su parte, en Argentina, existen las mismas luchas y disparidades. Según un estudio realizado por Bárbara Duhau y la Magister Taluana Wenceslau, “Representaciones de género en el cine argentino”, las mujeres están insuficientemente incluidas y representadas en el cine: 

  • Del total de 294 personajes que hablan o tienen nombre en las películas analizadas, el 37,4% son femeninos y el 62,6% masculinos. 
  • De los personajes protagónicos o co-protagónicos, sólo el 30,7% está compuesto por mujeres. (En comparación con los demás países, el cine argentino se ubica como el 2º con mayor cantidad de personajes femeninos, lo que revela que la desigualdad de género es muy elevada en las películas de todo el mundo.)
  • Sólo el 10% de les directores, el 23% de les guionistas y el 24% de les productores de las películas argentinas evaluadas son mujeres. Es decir que hay 3,4 varones por cada mujer que está detrás de cámara.
  • En la muestra del cine argentino evaluado, las mujeres aparecen 15 veces más que los varones en atuendos sexualmente atractivos y 3 veces más en desnudos parciales o totales. 
  • A su vez, el 14% de los personajes femeninos recibe comentarios sobre su aspecto en la pantalla mientras que esto le sucede sólo al 2% de los personajes masculinos.
  • Menos de una cuarta parte de la fuerza laboral que aparece en pantalla son mujeres (24,3%). (Pero en Argentina, las mujeres constituyen aproximadamente el 40% de todas las personas ocupadas.)
  • Las mujeres no representan ningún papel como políticas o como empleadas de seguridad. Hay una mujer en alguna rama del arte por cada 3 hombres y una mujer empresaria por cada 12 hombres. 
  • En áreas como la salud (como médico/a o enfermera/o), donde las mujeres representan en la vida real el 70% del total de los empleos, en la pantalla forman parte sólo del 30%. Tampoco representan papeles como profesoras, deportistas o remiseras, pero sí como cocineras, prostitutas, empleadas domésticas o peluqueras.
  • En las películas argentinas es dos veces más probable que los personajes femeninos sean representados como madres que los masculinos como padres.
Actualmente, en nuestro país, existen diversos organismos, organizaciones e instituciones destinadas a garantizar la paridad de género, tanto en cine como en otros ambientes. Por su parte, específicamente en cine, la Comisión de Género de Directores Argentinos Cinematográficos y Mujeres Audiovisuales están destacando en su labor y ese es un gran avance, aunque a estas alturas el mundo debiera ser igual para cualquier género. 

Si sos mujer o no binarie, ingresando aquí podrás acceder a información, talleres y novedades respecto al mundo audiovisual. Porque para el resto, existen todos los otros concursos, festivales, muestras, y hasta se pueden ver representados en una figura como un Ministro de Cultura o el mismo Presidente del INCAA. 
Por su parte, las directoras argentinas, aunque sean minoría (por ahora), -en la última década se estrenaron 1622 películas argentinas, de las cuales solo 222 contaron con mujeres en la dirección, lo que significa el 13,68% de la cartelera total- recorren las alfombras rojas de los principales eventos cinematográficos del mundo. Lucrecia Martel, siendo seleccionada por Zama para representar al país en los premios Oscars; Natalia Garagiola que participó del Festival de Venecia con su ópera prima Temporada de caza; Anahí Berneri que se convirtió en la primera mujer de habla hispana y segunda en la historia (luego de la china Xu Jinglei) ​ en quedarse con la Concha de Plata a la mejor directora en el Festival de San Sebastián por Alanis, como para dar algunos ejemplos. 

La carente accesibilidad para dirigir y distribuir películas, la disparidad de salarios y oportunidades laborales, los casos de acoso, abuso y violencia sexual en los trabajos y/o castings, tienen que formar parte del pasado y para ello las políticas publicas son muy importantes. Las mismas deben establecer y garantizar cómo actuar efectivamente para lograr la equidad en representación y mejorar las oportunidades laborales para mujeres y géneros auto percibidos por fuera del orden hetero patriarcal. 
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