8/5/2021

Internacionales

La madre de todas las batallas

“China nos está mostrando un camino serio, aportando al mundo una mirada distinta y un compromiso que desentona con los estándares de los países capitalistas desarrollados que siguen abonando un crecimiento“.

Autor de la nota: Sergio Paz

Sergio Paz

Publicado el 8 de Mayo de 2021


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La batalla del capitalismo contra el hombre y la naturaleza no se detiene o si, por virtud de la pandemia y la cuarentena mundial del 2020 hace un paréntesis tan solo de meses, bastará para ver la contundente respuesta del medio ambiente.

En pocas semanas los cambios ambientales fueron inéditos e inmediatos. Mayor oxigenación de ríos contaminados, reducción de gases que la contaminaban y cubrían de esa niebla toxica grandes ciudades, reducción del ruido ambiental y el regreso de aves y animales a zonas despoblada de fauna. Innumerables ejemplos.

El mensaje de la naturaleza es más que claro y todavía amigable para que podamos reflexionar sobre el desbarajuste ambiental y busquemos las acciones para retrasar el colapso y transitar una recuperación concreta.

China nos está mostrando un camino serio, aportando al mundo una mirada distinta y un compromiso que desentona con los estándares de los países capitalistas desarrollados que siguen abonando un crecimiento descontrolado que no resuelve quizás el problema más importante: la vida de más de 1300 millones de hombres y mujeres pobres en el mundo. A mayor desarrollo y concentración industrial y económica mayor incorporación de nuevos pobres cada año.

El Tianjin Eco-city empezó a construirse en el norte de China en 2008 y se espera que dentro de ocho años estén concluidos sus 30 kilómetros cuadrados de extensión, que podrán albergar 350.000 habitantes.

Ya en 2012, Xi Jinping, el entonces recién elegido secretario general del Partido Comunista, había proclamado el establecimiento de una civilización ecológica. Esto significa más que la clásica protección del medio ambiente. Lo que se quiere decir más bien es que toda la sociedad debe comportarse en armonía con la naturaleza, también culturalmente, no sólo tecnológicamente. Según Xi Jinping, la ecología en armonía con la naturaleza debe impregnar toda la vida social.

“Creo que China es absolutamente fundamental para el tema del cambio climático y la biodiversidad y la degradación de la tierra. No vamos a resolver estos problemas sin el liderazgo de China”, dice Sir Robert Watson, ex presidente de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES)”.

Paso a paso


El impacto ambiental en China después de 40 años de la lucha que permitió sacar de la pobreza a 800 millones de chinas y chinos ha sido importante. Este verdadero “milagro chino” planeado por el Gobierno y el Partido Comunista desde la apertura comandada por Deng Xiaoping a fines de la década del '70 no tiene parangón en la historia de la humanidad, solamente desde 2012 con la llegada de Xi Jinping salieron de la pobreza 100 mil chinas y chinos. En verdad el “milagro chino” fue la planificación, aplicación sistemática y sucesiva de planes quinquenales desarrollados con disciplina y compromiso político y con resultados contundentes.

Los enormes proyectos de infraestructura, primero las “zonas económicas exclusiva”, verdaderas ciudades factorías que dieron inicio al desarrollo industrial explosivo de China o la iniciativa estratégica “Belt and Road”, la “Nueva Ruta de la Seda”. Un proyecto que afecta 60 países, el 75% de las reservas energéticas conocidas en el mundo, el 70% de la población mundial y generaría el 55% del PIB mundial. Este plan Marshall chino moverá la economía de la región, en el 2016 Xi Jinping recorrió Irán, Arabia Saudita y Egipto zona que expresa la mitad del crudo usado por China y el paso obligado a Europa para no depender sólo de Rusia.

En desarrollo de este proyecto estratégico China dejo en Egipto 13.500 millones de dólares en contratos; con la Liga Árabe se comprometió a invertir 55.000 millones; en Riad firmó 14 acuerdos mil millonarios, incluido uno nuclear, y en Teherán llegó a un pacto para invertir en 10 años 600.000 millones de dólares. También ha creado el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura para alcanzar el objetivo. El 15 de febrero del 2016 el gobierno chino hizo llegar a Teherán el primer tren de transporte de mercancías desde Yiwu, un importante centro de producción del este de la China. El trayecto de 10.399 kilómetros, que transita por Kazajistán y Turkmenistán, se realizó en 14 días, 30 menos que el viaje por mar.

El mundo ha reconocido esta epopeya económica, social y política del Gigante Asiático: el surcoreano Jim Yong Kim expresidente del Banco Mundial la definió como “una gran historia en la historia de la humanidad”, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sostiene en la misiva enviada a Xi Jinping que “el extraordinario resultado es motivo de esperanza e inspiración para todo el mundo”.

China está preparando Asia como reservorio energético y financiero para las próximas décadas y se proyecta liderando este proceso.

Una sociedad modestamente acomodada


Como decíamos el costo para la naturaleza fue enorme, destruyendo ecosistemas precarios y dejando muchas ciudades con una grave contaminación del aire y zonas deforestadas como la cuenca del rio Yangtze.

La construcción de una civilización ecológica en China no son sólo palabras vacías como la supuesta política de protección climática de la CDU/CSU/SPD que lidera el gobierno alemán.

China está buscando seriamente nuevas formas, junto con la ciencia y su propio interés económico en la exportación, para lograr el objetivo de liderazgo tecnológico en la protección del medio ambiente, las energías renovables y la movilidad de emisiones cero. Si bien todavía está muy lejos, los primeros éxitos se están viendo, disminuye significativamente la contaminación atmosférica en muchas ciudades, las masas de agua están volviendo a ser cada vez más limpias, las zonas verdes y las forestaciones están avanzando a las ciudades, las zonas rurales y los desiertos.

En 2019 La Republica Popular invirtió 25.000 millones de yuanes (3.730 millones de dólares, 3.290 millones de euros) en prevenir y controlar la contaminación atmosférica, lo que supone un aumento del 25 % con respecto al año anterior. En el primer cuarto del año China ya ha instalado la potencia equivalente a 10 centrales nucleares en parques solares, la potencia instalada que supera a EEUU, Japón, Alemania.

En ninguna otra parte del mundo las tecnologías ambientales como la solar, eólicas y los vehículos eléctricos tienen un nivel tan alto de producción industrial.

El economista, magíster con Relaciones Internacionales y experto en China, Gustavo Girado vaticina, “para el 2049, que son los 100 años de la fundación de la República (Popular), se espera llegar a una estructura de distribución del ingreso que la convierta en una sociedad modestamente acomodada, donde va a estar la mayor clase media del mundo, que va a ser superior a la suma de toda la clase media estadounidense y europea". Sostiene que “la llamada cultura del trabajo es obviamente uno de los fundamentos de las transformaciones y mejoras económicas y de la calidad de vida.

La República Popular China está parada frente al futuro de la humanidad, tiene una mirada ancestral y a la vez una poderosa herramienta política que se ha modernizado y adaptado a las necesidades y condiciones actuales. Es consciente de la importancia de Asia en el devenir, pero el occidente capitalista también lo sabe y entiende el liderazgo de China. EEUU y sus amigos están moviendo sus fichas de guerra en la zona; la historia nos enseñó que el capitalismo está preparado para destruir en su ambición de avanzar y controlar.

Mantengamos nuestra atención en la región en disputa, porque allí se está dirimiendo el nuevo Mundo.

El Gigante Asiático está despierto

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