6/3/2021

Cultura

La participación de la mujer en el cine, una lucha que continúa vigente

En el marco del mes de la mujer, analizamos nuestro lugar en la historia del cine y en la actualidad, poniendo en discusión las brechas y desigualdades que al día de hoy seguimos resistiendo.

Autor de la nota: Muriel Bertolini

Muriel Bertolini

Publicado el 6 de Marzo de 2021


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Foto: las actrices Irene Gonnet, Sandra Stuto y Carolina Krivoruk en escena.

El cine, productor de estereotipos e ideologías
El cine, un arte joven, desde sus inicios alrededor de 1900 ha traído enormes herramientas de comunicación y expresión que a lo largo de los años fueron aprovechándose tanto de maneras “positivas” como “negativas” en relación a los impactos sociales que producen. 
La modernidad y el cine avanzaron de la mano. El arte audiovisual se convirtió en mercancía, su producción en serie le quito mérito creativo a este lenguaje, pero a su vez,  generó tal consumo popular en casi todo el mundo occidental como para que al día de hoy sigamos luchando contra los estereotipos que impusieron y que aún imponen. 
Cuando hablamos de cine no podemos pasar por alto las producciones cinematográficas hollywoodenses. Sabemos que hay muchísimos aficionados del cine francés, del Neorrealismo italiano o del Expresionismo alemán; como también “cinéfilos” de paladar exquisito que solo consumen películas de “calidad”, pero que lamentablemente no son mayoría, ni estas obras encabezan uno de los negocios más rentables del mundo. 
Por eso, cuando hablamos de cine no podemos pasar por alto Hollywood y cuando hablamos de negocio, mercancía o producción en serie tampoco. Haciendo alusión a la producción en serie en un sentido amplio, es decir, producción de contenido, producción ideológica y producción de estereotipos, que más de cien años después sigue siendo hegemónica, ya sea concentrada en las históricas grandes productoras o las nuevas plataformas como Netflix o Amazon. 
La mujer en el cine a lo largo de la historia y en la actualidad
El sistema de estrellas nos enseñó a las mujeres occidentales como debíamos lucir, cómo debíamos hablar, cómo debíamos actuar y también qué nos pasaba si no lo hacíamos. Andrey Hepburn, Rita Hayworth, Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Sharon Tate o Kate Winslet y Jennifer Lawrence (actuales), entre muchas otras; que además de compartir una “belleza” en común, - a pesar de que algunas fueron juzgadas por su peso o por su vida íntima - , desde la primera a la última se le fueron impuestos parámetros de belleza y limitaciones en relación a su género. 
Aunque algunas cuestionaron y aún cuestionan los espacios que les son asignados, la cosificación de sus cuerpos, las limitaciones en la construcción de personajes, los salarios menores y la exigencia de mantener una apariencia insostenible en el tiempo, entre otras cosas, la lucha continúa en plena postmodernidad. 
Porque claro, el sistema hegemónico nos hizo creer que la postmodernidad trajo consigo la disrupción de ciertas normas y la validación de algunas exigencias de grupos sociales que históricamente fueron excluidos o sometidos por los grandes grupos de poder. Un ejemplo claro es el arte urbano dentro del museo, es decir, una vanguardia que surgió para quebrantar la norma que ahora es valorada por los circuitos artísticos académicos, -por lo que ya perdió su valor original- . O alguna mujer que cada año es premiada por algún “importante” festival -como para decir que existe cierta paridad de género- ya que en pleno siglo XXI seguimos siendo minoría. 
Pero esto no es para nada suficiente. Mientras siga siendo más noticia que una mujer ganó un premio siendo mujer (como si fuera “a pesar de”) o siga siendo más noticia si Scarlet Johanson usó o no ropa interior debajo de su traje en Avengers, significa que aún nos siguen condicionando por ser mujeres, desvalorizando nuestras capacidades intelectuales, creativas, artísticas, entre otras y poniéndonos por debajo de los hombres.
Hubo y hay cientos de actrices de Hollywood/Televisión/En general, que representan los parámetros de peso, imagen, vestimenta y “actitud” que debe tener una mujer “hermosa”. El peso de  Audrey Hepburn o la sensualidad de Marilyn Monroe, ícono femenino que sigue vigente, para los hombres por su aspecto físico y para las mujeres por la empatía que nos genera su lucha por demostrar su gran inteligencia y sensibilidad en un mundo que solo la quería para exponer que “los caballeros las prefieren rubias” y que lo abandonó a sus treinta y seis años de una sobredosis. Como para dar un simbólico e histórico ejemplo.
Otro de los iconos de Hollywood fue Sharon Tate después de muerta, compitiendo fama con su femicida. La joven actriz, fue brutalmente asesinada por jóvenes que seguían instrucciones de Charles Manson, que se convirtió al día de hoy en uno de los asesinos más “controversiales” que conocemos, al que le dedicaron decenas de documentales, cientos de entrevistas y hasta llegó a ser admirado y tener sus propios fanáticos y seguidores. Entonces la triste pregunta es ¿Qué tan bajo puede caer el valor de la vida de una mujer sin que genere una reacción de repudio masiva? 
En la sociedad del espectáculo en la que debemos sobrevivir, ser artistas y/o desempeñarnos en el área de la comunicación, el cine y los demás formatos audiovisuales siendo mujeres es hasta peligroso. Y por supuesto doloroso. Nos encontramos constantemente sometidas al juicio público, y la desigualdad es evidente. 
El fenómeno de Hollywood sigue vigente y se retrata en la mayoría de los países occidentales, incluyendo por supuesto a la Argentina, que no se aleja de la misma realidad. Y para los que creen que el refinado cine europeo es superador en relación a estos aspectos, por más que parezca tener un trazo más artístico y/o feminista en sus obras, sigue manteniendo muchos valores patriarcales y machistas que le cuesta soltar. 
“Ultimo tango en París”, uno de los clásicos de los años setenta, protagonizado por María Schneider y Marlon Brando y dirigido por Bernardo Bertolucci es el fiel ejemplo del sometimiento a la mujer en las artes. El “gran maestro” del cine italiano junto con el premiado actor, rodaron la famosa “escena de la mantequilla” en la que sin su consentimiento, sin saber que iba a pasar, Brando toma por detrás a la joven actriz, la tira al piso y recrea una de las escenas más “eróticas” del cine de la época. Lo peor de todo es que esta denuncia quedó en la historia como una leyenda, un condimento más para la película misma, pero puede representar también un símbolo de todo lo que debemos tolerar las mujeres por un lugar frente a la cámara. 
Para venirnos más a la actualidad, hace tres años atrás, durante el Festival de Cannes de 2018, 82 mujeres caminaron sobre la alfombra roja en protesta por las condiciones de inequidad en la industria del cine. Las artistas remarcaron que sólo en doce ocasiones una Cineasta ha presidido el jurado del certamen francés, y sólo en dos ocasiones una Directora ha ganado la Palma de Oro: Jane Campion con El piano, y Agnes Varda una Palma de Honor. Cate Blanchett, actriz y presidenta del jurado de esa edición, sostuvo en su emotivo discurso que “en estas escaleras hoy se reúnen 82 mujeres en representación de las 82 directoras que pudieron subir desde que comenzó el festival de Cannes en 1946. En el mismo periodo de tiempo lo han hecho 1.688 directores hombres.”
Un análisis nacional
Argentina no se queda atrás, tras un pasado oscuro donde el “humor” estaba en manos del “Gordo” Porcel o Gerardo Sofovich, que destacaban por sus contenidos machistas y violentos contra la mujer, y más adelante con los lamentables programas de Guillermo Francella, otro “gran actor argentino” protagonista de “Casados con hijos” y “Poné a Francella”, de cuestionable material para la “familia”. 
Diversos productos audiovisuales argentinos fueron varias veces puestos en tela de juicio en los últimos años por denuncias de algunas actrices que sufrieron hechos de acoso, abuso y violencia. Uno de los casos con más relevancia pública en el último tiempo fue el de la joven Thelma Fardín, que acusó a Juan Darthés de haberla violado cuando era una adolescente menor de edad, mientras se encontraban de viaje con “Patito Feo”. 
Pero como los que producen dentro de los medios hegemónicos son los mismos que sostienen valores machistas, la joven actriz, víctima de la violencia patriarcal fue más acusada que contenida, más cuestionada que apoyada y las mayorías consumidoras tomaron partido por el “gran actor” siempre padre de familia o héroe; porque las voces no conservadoras y disruptivas, por más que puedan ser mayoritarias, no tienen lugar para ser masivamente difundidas y así es más difícil elegir por una postura objetivamente. 

La contemporaneidad no disolvió la crisis en cuanto a la paridad de género
Los hombres del medio audiovisual son impunes, acumulan poder y limitan a la mujer en lugares minoritarios y de menor rango. Según un estudio realizado por Bárbara Duhau y la Magister Taluana Wenceslau, “Representaciones de género en el cine argentino”, las mujeres están insuficientemente incluidas y representadas en el cine argentino. Las cifras son alarmantes: 

  • Del total de 294 personajes que hablan o tienen nombre en las películas analizadas, el 37,4% son femeninos y el 62,6% masculinos. 
  • De los personajes protagónicos o co-protagónicos, sólo el 30,7% está compuesto por mujeres. (En comparación con los demás países, el cine argentino se ubica como el 2º con mayor cantidad de personajes femeninos, lo que revela que la desigualdad de género es muy elevada en las películas de todo el mundo.)
  • Sólo el 10% de les directores, el 23% de les guionistas y el 24% de les productores de las películas argentinas evaluadas son mujeres. Es decir que hay 3,4 varones por cada mujer que está detrás de cámara.
  • En la muestra del cine argentino evaluado, las mujeres aparecen 15 veces más que los varones en atuendos sexualmente atractivos y 3 veces más en desnudos parciales o totales. 
  • A su vez, el 14% de los personajes femeninos recibe comentarios sobre su aspecto en la pantalla mientras que esto le sucede sólo al 2% de los personajes masculinos.
  • Menos de una cuarta parte de la fuerza laboral que aparece en pantalla son mujeres (24,3%). (Pero en Argentina, las mujeres constituyen aproximadamente el 40% de todas las personas ocupadas.)
  • Las mujeres no representan ningún papel como políticas o como empleadas de seguridad. Hay una mujer en alguna rama del arte por cada 3 hombres y una mujer empresaria por cada 12 hombres. 
  • En áreas como la salud (como médico/a o enfermera/o), donde las mujeres representan en la vida real el 70% del total de los empleos, en la pantalla forman parte sólo del 30%. Tampoco representan papeles como profesoras, deportistas o remiseras, pero sí como cocineras, prostitutas, empleadas domésticas o peluqueras.
  • En las películas argentinas es dos veces más probable que los personajes femeninos sean representados como madres que los masculinos como padres.
  • Las mujeres debimos tolerar siglos de destrato. Poder elegir a nuestras parejas o no casarnos, poder votar, poder optar por una profesión, tener acceso a la educación, tener acceso a métodos anticonceptivos, ocupar un cargo público, ocupar un cargo gerencial, fueron metas inalcanzables e incluso inexistentes durante mucho tiempo. 
Pero todavía debemos luchar contra estereotipos que nos limitan, nos humillan y nos cosifican, mientras los medios de comunicación y difusión masivos no colaboran, sino que hacen todo lo contrario. 
Igualmente a pesar de que el hombre nos lleva de ventaja y experiencia los mismos siglos que a nosotras nos despojaron, y de que crearon un mundo que a ellos les brinda confort y a nosotras nos lo quita, las mujeres somos mayoría en diversas carreras universitarias como las de arte, ciencias sociales y medicina, encabezamos los porcentajes de graduades y podemos demostrar capacidades y talentos enormes frente a esta profunda desigualdad que no nos ha limitado.
El problema es que a pesar de ser equitativo el número de graduades entre mujeres y hombres, a la hora de acceder a un empleo las condiciones son diferentes para nosotras y seguimos siendo minoría. El sistema hegemónico se sigue resistiendo a la idea de una mujer libre e independiente, participante activa en una sociedad igualitaria y donde ni los géneros sexuales ni los géneros auto percibidos sean parámetros para medir capacidades intelectuales ni profesionales.  

La Argentina (como muchos otros países) necesita de políticas públicas que garanticen un cupo equitativo
Según el Observatorio de la Industria Audiovisual Argentina dependiente del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), el porcentaje de egresadas mujeres de carreras audiovisuales supera el 60%, mientras que los egresados varones no llegan al 40%.
Pero cuando se mira a quienes trabajan, los datos se dan vuelta, ya que en Cine, Televisión y Publicidad los varones ocupan más del 60% en la dirección, y del total de películas estrenadas en 2018 en Argentina, sólo el 19% del total eran directoras mujeres.
A su vez, las mujeres tenemos mayor participación en roles históricamente asignados a nuestro género sexual, tales como dirección de arte, vestuario, maquillaje, peinado, jefatura de producción y roles administrativos y de asistencia.
En la última década, en Argentina se estrenaron 1622 películas, de las cuales solo 222 contaron con mujeres en la dirección, lo que significa el 13,68% de la cartelera total.
En el mismo INCAA, los altos cargos son mayormente ocupados por hombres: Luis Puenzo como Presidente, Nicolas Batlle como Visepresidente, Raul Rodriguez Peila como Gerente General y Carlos Abbate como Rector de la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica). Ninguna mujer. 
Por su parte, esta estructura patriarcal se repite también en la Academia de Cine dependiente del INCAA, donde el Presidente es Axel Kuschevatzky y sus vocales son: Alejandro Brodersohn, Daniel Gimelberg, Joaquín Furriel, Marcelo Iaccarino, Jésica Suárez y Mariano Suez. Entre seis hombres una sola mujer.
Entonces, si todavía no notamos la emergencia de una Ley de cupo nacional que garantice un 50 y 50 en el ámbito del hacer audiovisual es porque somos parte del problema. 

Crear, difundir y promover material audiovisual con una mirada crítica e inclusiva debería ser la nueva responsabilidad de los medios de producción, comunicación y difusión audiovisual
Tanto en la televisión como en el cine argentino siempre vemos las mismas caras y los mismos nombres. Las figuras se sostienen a través de los medios de comunicación y difusión hegemónicos de manera tal que no se le da la oportunidad a nuevos artistas, y mucho más difícil es para las mujeres que ocupamos alrededor de la cuarta parte de esta industria. 
Ante un panorama desalentador, la nueva tarea de los medios debiera ser la de difundir y crear espacios participativos e inclusivos, donde las artistas podamos exponer nuestra potencialidad y hacer llegar al público material nuevo y diferente, entre tanta copia. 
¿Cuántas películas más de Adrian Suar vamos a tener que tolerar para darle paso a lo nuevo? Lo peor de todo es que “El fútbol o yo” o “Corazón loco” como para dar algún ejemplo, además de ridiculizar a la mujer, están financiadas por el Estado, disponibles en todos los cines y aparecen en la mayoría de los programas de la tarde. 

La mujer autogestiva, creadora de puentes y de nuevos medios de difusión artística
Ante la carente accesibilidad para dirigir, producir, crear y distribuir películas, la disparidad de salarios y oportunidades laborales, los casos de acoso, abuso y violencia sexual en los trabajos, castings y espacios audiovisuales en general; las mujeres crearon sus propias herramientas para continuar llevando adelante dignamente sus profesiones. 
En la actualidad existen diversos concursos, festivales, muestras y organizaciones que se dedican a apoyar el trabajo de las mujeres en las artes y la producción audiovisual. 
En entrevista con Info Nativa, Bárbara Cerro, Directora y fundadora del Festival BIT BANG, un importante evento de animación, videojuegos y arte digital realizado en la ciudad de Buenos Aires, nos cuenta sobre su experiencia en el duro sector audiovisual. 
El festival está pensado para difundir, promover y premiar propuestas artísticas novedosas, innovadoras, de carácter experimental y autoral a través de proyecciones, exhibiciones y competencias.
Egresada de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA (Universidad de Buenos Aires), de Dirección en la Universidad del Cine y de Diseño Multimedial en Escuela Da Vinci, Bárbara co-dirigió las series “Gorda”, “Los Inadaptables” e “Instrucciones para Humanos” y dirigió “Ártemis”.
Preguntas y respuestas con Barbara Cerro

¿Cuáles son los retos de ser una realizadora audiovisual en Argentina?
Como la mayoría de las mujeres, fui abusada y ninguneada cuando trabajé con algunos hombres. El porcentaje de mujeres que estudian dirección es mucho mayor al de hombres, sin embargo en la industria, el porcentaje de mujeres directoras es ínfimo. Sí hay mujeres asistentes de dirección o en el área de producción, pero casi siempre en función de un director hombre. 
Afortunadamente tuve la posibilidad de dirigir y los últimos proyectos que hice fueron hechos con equipos mayormente femeninos, y fue hermoso. Ahora hay más oportunidades, está lo del cupo que es bastante patético porque no sabés si te eligen por tus cualidades o por obligación, pero también es necesario para que el futuro sea más justo. 
Entre mujeres del medio nos fuimos aliando y se armaron muchos colectivos donde se generan acciones contundentes y puntuales respecto a la igualdad de cupos, salarios, visibilización y representación ya sea en festivales, instituciones, concursos, etc. Así como también redes de apoyo, como a víctimas de abuso, entre otras cosas.
Todavía falta que se les dé lugar a un montón de directoras, tanto en cine, como en publicidad y en animación también. Sigue habiendo brecha en el pago y en el trato. Las áreas donde prevalece la mujer siguen siendo las mismas, dirección de arte, vestuario, maquillaje, asistente de dirección, producción. Mientras que las áreas donde prevalece el hombre son las históricas: dirección, producción, director de fotografía, eléctricos.
Mis obras se mueven dentro de un circuito bastante independiente. Desde ya que para los hombres es más fácil y conozco pocas realizadoras argentinas que hayan "triunfado" acá y en el mundo en relación a los hombres.

¿Cómo ves el panorama desde el festival?
Afortunadamente en el Bit Bang la brecha se achicó y estamos recibiendo igual cantidad de obras de hombres que de mujeres y los seleccionados también son muy parejos, así como los ganadores. El último año recibimos muchísimas obras de mujeres autobiográficas que son hermosas. Tenemos un jurado que respeta la ley de cupo, además de charlas y talleres relacionados con género. Año a año tratamos de hacer un festival más inclusivo. 

Evidentemente, se nota la diferencia de un festival cuando es dirigido por una mujer. El mundo sería más justo con las mujeres si esto sucediera más seguido. 
Para acceder a las obras de esta realizadora se puede visitar su sitio web aquí.
Entrevista con Mariana Ortega, fundadora del Festival Amor es Amor
Mariana Ortega es una productora, guionista y directora audiovisual cordobesa, fundadora del Festival Internacional Amor es Amor, el primer festival internacional de cine LGBTIQA+.
En entrevista exclusiva para Info Nativa, pudo contarnos sobre su perspectiva acerca de ser una mujer audiovisual. 

¿Acceder a un trabajo en el sector audiovisual te parece posible? 
Acceder a un trabajo en el sector audiovisual es difícil, o al menos hablando desde mi experiencia, ya que es necesario rodearse de contactos que se encuentren en los medios o que cuenten con el poder o el capital para contratarte o poder ofrecerte un puesto remunerado.

¿Consideras que ser hombre facilita el acceso tanto al trabajo en cine como a los circuitos artísticos de promoción y difusión?
Considero que ser hombre cisgenero te facilita el acceso a puestos de trabajo en el sector y esto siempre ha sido así. 
Lo que me parece positivo es que hoy en día se está trabajando desde asociaciones como A.P.A.C. (Asociación de Productorxs Audiovisuales de Córdoba) para poder brindar muchos más puestos de trabajo en rodajes y en el mundo audiovisual a mujeres y a todas personas pertenecientes a la diversidad en Argentina, a través de fomentos, concursos y propuestas.

¿Crees que en relación a la cantidad de mujeres y hombres egresados de carreras afines, se encuentran más hombres ocupando lugares en los medios de producción cinematográfica? 
Por supuesto. Solamente echando un vistazo a quienes ocupan cargos institucionales con peso en Córdoba vemos que predominan la cantidad de hombres que tienen esos puestos por sobre el número de mujeres que obtienen puestos de poder o de trabajo con tal peso. 
Claramente la cantidad de hombres en puestos de trabajo como dirección o puestos de “poder” en rodajes son mayoría,  lo cual lo atribuyo a la desigualdad de oportunidades y trabas que se nos ponen a las mujeres para mantener un sistema patriarcal y machista.

¿Notas una gran brecha entre los cortos realizados por hombres y los realizados por mujeres en tu festival? 
De los cortometrajes que salieron ganadores en esta 2da edición del festival, dos de estos fueron dirigidos por mujeres (categoría ficción nacional y categoría documental nacional), mientras que el resto han sido dirigidos por hombres. 
De los seis ganadores, cuatro cortometrajes son protagonizados por mujeres (incluso en la animación “Tamou”, la cual ganó en la categoría Cortometraje de Animación Internacional).
Por lo que creo que se está logrando cierta equidad. 

Para conocer más acerca del festival Amor es Amor se puede acceder mediante el siguiente enlace

Propuestas cinematográficas cortas para el fin de semana dirigidas por mujeres
El cortometraje documental “Abriendo la cancha”, dirigido por Milagros Díaz y realizado en el año 2018. Disponible de forma gratuita mediante el siguiente enlace
El cortometraje ficcional “Orquesta”, dirigido por Muriel Bertolini y realizado en el año 2019. Disponible de forma gratuita mediante el siguiente enlace
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