12/8/2020

Sociedad

La OIT advierte que el 70% de los jóvenes interrumpieron su educación en la pandemia

El informe de la OIT realiza un relevamiento mundial que demuestra el grave daño sobre la educación y el trabajo de los jóvenes en tiempos de pandemia. También marca los desafíos de los Estados Nacionales de reducir al máximo el impacto negativo que tiene la pandemia en el aprendizaje y la educación.

Publicado el 12 de Agosto de 2020


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Desde el comienzo de la pandemia, más del 70 por ciento de los jóvenes que estudian o compaginan sus estudios con trabajo se han visto afectados adversamente por el cierre de escuelas, universidades y centros de formación, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La OIT, junto a otras organizaciones vinculadas a las Naciones Unidas, elaboraron un informe acerca de la juventud y la pandemia.

Del estudio se dsprende que “el 65% de los jóvenes considera que su actividad educativa se ha visto afectada adversamente desde el comienzo de la pandemia, como consecuencia del período de transición de la enseñanza presencial en las aulas a la enseñanza en línea o a distancia durante la fase de confinamiento.” Pese a sus esfuerzos por proseguir sus estudios y su formación, la mitad de esos jóvenes opina que la conclusión de sus estudios se verá retrasada, y el 9% señala que podría tener que abandonarlos definitivamente.

La situación ha sido aún peor para los jóvenes que viven en los países de ingresos más bajos, en los que existen mayores deficiencias en materia de acceso a Internet y disponibilidad de equipos, y en ocasiones, de espacio en el hogar.

Ello pone de relieve la enorme "brecha digital" entre regiones; mientras que el 65% de los jóvenes de los países de altos ingresos pudieron asistir a clases impartidas por videoconferencia, la proporción de jóvenes que pudo proseguir sus estudios en línea en los países de bajos ingresos fue únicamente del 18%.

Cabe recordar que en nuestro país, según el relevamiento del Observatorio Social de la Universidad Católica, se determinó que “una parte muy relevante de esta población (48,7%) no tiene PC en sus casas y el 47,1% no tiene acceso a servicio de Internet”.

En ese sentido, la psicóloga Victoria Montes de Oca en una nota de opinión del mes de Junio señalaba ante los resultados de la encuesta que “preocupan los efectos altamente desiguales que se están generando en el contexto actual en cuestiones de educación, donde aquellos alumnos que vienen en hogares precarios (con ausencia de escritorio, libros, material de lectura, nula conexión a internet, falta de dispositivo electrónico, etc.) y que además tienen padres con nivel educativo bajo, son los que más sienten los golpes de la actual crisis”.

Y aún mas grave, en el informe de la UCA, se destaca que “2 de cada 10 hogares con chicos/as escolarizados expresa dudas sobre el regreso a la escuela de alguno de sus hijos/as. Los principales temores se expresan en relación con un posible contagio del COVID-19. En CABA los hogares no ven un plan de regreso a las aulas y en el Conurbano Bonaerense se reclaman garantías para volver a la escuela seguros. Un residual 8% de los hogares prefiere continuar la escuela a distancia”

"La pandemia tiene una repercusión muy adversa en los jóvenes. No sólo merma su empleo y futuro profesional, sino que menoscaba en gran medida su educación y formación, y por ende, su bienestar mental. No podemos permitir que eso suceda", señala Guy Ryder, Director General de la OIT.

Según el citado informe, el 38% de los jóvenes manifiesta inquietud por su futuro profesional, y se prevé que la crisis dificulte el desarrollo del mercado laboral y prolongue el período de transición de los jóvenes desde que terminan sus estudios hasta que logran su primer empleo.

Algunos jóvenes ya se han visto afectados, habida cuenta de que uno de cada seis de ellos ha tenido que dejar de trabajar desde que comenzó la pandemia. Por lo general, los trabajadores más jóvenes trabajan en sectores muy afectados por la pandemia, en particular los relacionados con la atención al cliente, la prestación de servicios y las ventas, de ahí que sean más vulnerables frente a los efectos económicos de la pandemia. El 42% de los jóvenes que han mantenido su empleo han visto reducidos sus ingresos.

Ello ha repercutido en su bienestar mental. La citada encuesta pone de manifiesto que el 50% de los jóvenes es susceptible de padecer episodios de ansiedad o depresión, y que el 17% probablemente los padezcan.

Pese a la compleja coyuntura actual, los jóvenes utilizan su vigor para movilizarse y hacer que se escuche su voz en la lucha contra la crisis. Según la encuesta, uno de cada cuatro jóvenes realizó algún tipo de trabajo voluntario durante la pandemia.

Es fundamental que se escuche la voz de los jóvenes para dar una respuesta más inclusiva a la crisis de la COVID-19. Según se recoge en el informe, la participación de los jóvenes en la toma de decisiones en consonancia con sus necesidades y proyectos aumenta la eficacia de las políticas y los programas y les brinda la oportunidad de contribuir a su aplicación.

En el informe también se aboga por la adopción de medidas políticas específicas a gran escala de forma acuciante para evitar que la crisis menoscabe el futuro profesional de toda una generación de jóvenes a largo plazo.

Cabe destacar, entre esas medidas, la reintegración en el mercado laboral de los jóvenes que hayan perdido su empleo o que hayan tenido que reducir la cantidad de horas que trabajan, así como el acceso de los jóvenes a prestaciones de desempleo y a programas que permitan mejorar su bienestar mental, en particular apoyo psicosocial o realización de actividades deportivas.