14/5/2022

Política

La política económica del Gobierno: entre el diagnóstico y la realidad

Los indicadores económicos dan por tierra con el discurso del Presidente y su gabinete sobre la recuperación y el bienestar. Los datos de inflación aportan una certeza más del extravío de una propuesta que supo entusiasmar en momentos difíciles. La obstinada búsqueda de respuestas políticas en un modelo económico que funciona para pocos.

Publicado el 14 de Mayo de 2022


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El Indec dio a conocer los indicadores inflacionarios del mes de abril de 2022. Tal y como se venía anunciando, los números reflejan la incapacidad del sistema político de ponerle un freno a la depredación económica que están llevando adelante un puñado de grupos económicos en el país.

La inflación del mes de marzo de 2022 alcanzó el 6%, y de esa manera la suba de precios de los últimos doce meses alcanzó el 58%, informó este jueves el Indec. En términos interanuales, además, tocó su punto más alto en las últimas tres décadas.

El precio de los alimentos subió en abril un 5,9% en el promedio nacional respecto al mes anterior (marzo) y acumuló un 62,1 por ciento en comparación con abril de 2021. El mayor aumento anual se registró en la zona de Patagonia (63,6 por ciento), seguido por el Noroeste (63,5 por ciento) y Cuyo (63,2 por ciento), según lo detalló el Indec en su índice de precios al consumidor.

El dato de la inflación en abril se conoció en plena gira por Francia del presidente Alberto Fernández, quien viajó con una extendida comitiva de periodistas y ofreció una multiplicidad de entrevistas en medios extranjeros.

En su narración sobre la realidad argentina, sostuvo que "El programa económico va a ayudar a la desaceleración de la inflación, pero no estamos conformes ni contentos, lejos estamos de estar contentos con los índices de inflación que hay hoy en Argentina", dijo e insistió: “Hay un porcentaje de esa inflación, que yo creo que es relativamente alta, derivada del aumento de precios en los alimentos como consecuencia de la guerra y muchos otros insumos”.

Luego de haber lanzado bonos para jubilados, adelantado el aumento anualizado del salario mínimo vital y móvil y estar próximo a cobrarse el bono excepcional de 18.000 pesos en dos cuotas mensuales, el presidente sostuvo que "Debemos seguir trabajando en eso. Nuestro programa tiene tres pilares: producción, trabajo y mejor distribución del ingreso. Estamos creciendo mucho en economía, generando muchos nuevos trabajos formales, pero nos está costando mucho la distribución del ingreso y en eso tiene mucho que ver la inflación".

Mientras Fernández predicaba su preocupación, en nuestro país se estaba discutiendo un nuevo cuadro tarifario que habrá de encarecer el costo de la energía en hogares e industrias, al mismo tiempo en que se materializaba un nuevo aumento en el precio de los combustibles.

Alejado de esa realidad, y espetando buenas intenciones, Alberto Fernández sigue sin encontrar en el rumbo de su diatriba, respuestas adecuadas a un flagelo que amenaza llevarse puesta la estabilidad social en nuestro país.

 

La disparidad en las provincias

Desde junio de 2021, la Fundación COLSECOR realiza un informe periódico que mide la inflación por localidad, en distintas áreas de Córdoba (principalmente), Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa, Misiones, Santa Fe y Formosa. “Medimos la Canasta Básica Alimentaria, de la misma forma que lo hace el INDEC, pero en lugares donde no llega la medición del INDEC. También medimos tres elementos básicos, que tienen incidencia en muchos otros aspectos, que son Nafta, Gasoil y Cemento”, contó el economista Gerardo Sánchez, miembro del equipo que se ocupa del informe.

De esta forma, cada lugar donde se registran los precios conoce el valor de tres elementos relacionados a la producción, construcción y el transporte, puede observar su evolución en el tiempo y compararlos con otras localidades. 

El trabajo de campo se realizó del uno al siete de abril en 37 localidades de seis provincias de nuestro país. En el caso de la bolsa de cemento, el valor promedio fue de $1.131,95 en las localidades del interior, un 17% menos que los $1.320 de la Ciudad Autónoma. El precio del cemento registró un incremento del 6% intermensual y acumula un aumento del 26% desde septiembre. 36 de las 37 localidades relevadas tienen precios por debajo del precio de referencia en CABA.

Otro elemento relevado fue la nafta, cuyo valor promedio fue de $125,03, cifra que mostró una diferencia del 12% con CABA, donde se encontró a $109,90 En relación al mes anterior, el producto registró un aumento del 11%, en tanto que el acumulado desde septiembre es del 26%. Sólo en dos de las localidades relevadas el valor se ubica por debajo del precio de referencia en CABA.

 Al indagar en el litro de gasoil, en las localidades del interior el valor promedio fue de $123,64, un 17% más que los $103,20 de la Ciudad Autónoma. El aumento acumulado desde septiembre es del 38%.

“En el caso del cemento, se observa que en abril el precio de CABA es 17% más elevado que el promedio de las localidades estudiadas, tendencia que se sostiene desde septiembre, cuando iniciamos la publicación de este reporte. Con respecto a la variación en el tiempo, encontramos un incremento intermensual del 6% y un acumulado del 26% desde septiembre del año pasado. El aumento de abril es el más elevado de la serie histórica”, sostuvo la socióloga Natalia Calcagno, coordinadora del proyecto.

Al referirse al precio de los combustibles, Calcagno indicó que “En la nafta, se observa que el promedio de la Fundación COLSECOR es un 12% más elevado que el precio de referencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y que lo mismo sucede para el gasoil, con un precio 17% más elevado en el promedio que en CABA. Esa también es una tendencia que se viene registrando desde que comenzamos las mediciones. Tenemos además un incremento acumulado del 26% desde septiembre en el caso de la nafta y del 38% en el caso del gasoil. Observamos que los combustibles, que tienen precios regulados, aumentaron más que el cemento durante esos ocho meses”.

Por su parte Alberto Calvo, del área de relaciones institucionales de la Fundación COLSECOR, indicó que “En el caso de los combustibles, que son elementos regulados, se observa este mes el impacto de la última autorización de aumento por parte del Gobierno. Por otra parte, la brecha que observamos entre el promedio y la Ciudad Autónoma, puede deberse a que el incremento se plasma de manera más rápida en las localidades que en CABA.  Por el contrario, en el precio del cemento, lo que se observa es que solo una de las 37 localidades relevadas tiene un precio por encima de la Ciudad de Buenos Aires y lo que se observa es que el movimiento, o sea que el aumento de los precios, se da de la misma manera tanto en las localidades como en la Ciudad, que este mes fue del 6% y que lleva acumulado un promedio del 13% en lo que va del año tanto en el promedio como en el precio de referencia”. 

 

Concentración económica, causa entre las multicausas

El nuevo manual de los economistas para argumentar sin decir nada, introdujo de manera fatídica el concepto de multicausalidad en el proceso inflacionario. Y es cierto que pocas consecuencias encuentran apenas una causa, sin embargo, existen las que más peso ostentan y, por cierto, las que menos presionan sobre un determinado indicador.

“La inflación, desde la ortodoxia económica, es explicada como un fenómeno estrictamente monetario, es decir, como un problema de oferta y demanda de dinero” señala el economista Leandro Greca y rápidamente indica que a dicha teoría se le prenden fuego los papeles con el análisis de los años de Mauricio Macri, en que creció la inflación y se contrajo a cero la expansión monetaria.

Por su parte, Greca señala “desde la -comúnmente denominada- heterodoxia económica, se explica o entiende a la inflación como un problema complejo, multicausal, donde se busca enfocar el problema de la puja distributiva. Así lo hace la actual administración, y el diagnóstico es el correcto” aunque se pregunta “cómo es que no se le puede poner el cascabel al gato, ¿no?”.

Entre las multicausalidades, sobre las que coincide Horacio Rovelli, se encuentra la fenomenal concentración económica que existe en nuestro país: “La inflación en la Argentina tiene muchas causas, pero la principal es que están fuertemente concentrados los distintos mercados, el de alimentos, el de medicamentos, el de bienes de uso y fundido, por ejemplo, acero, aluminio, productos petroquímicos, cemento. Esta fuerte concentración les permite internacionalizar los precios, esto es: venden en el mercado interno al mismo precio que venden afuera. El techo de los precios, el límite de la suba de los precios, está en el mercado externo.”

Rovelli cita como ejemplo de la internacionalización de los precios el caso del aceite: “Molinos Rio de la Plata produce una botella de aceite de girasol de 1.5L en envase plástico que se vende en el mercado interno alrededor de $240. ¿Por qué? Porque en Ámsterdam esa misma botella que se produce acá, se fracciona acá, se envasa acá, se envía 10.000 km hasta Ámsterdam, se vende a 1.75 euros, que es aproximadamente $240 al tipo de cambio oficial.”

Además de la internacionalización, Rovelli destaca la devaluación de la moneda como otro de los fenómenos causales.

Sobre la inflación de octubre y el congelamiento, Rovelli destaca que “La causa puntual de la inflación de octubre que, por supuesto, es sumamente alta del 3.5% -como dice el Indec- del 52.1% si medimos anualmente, y el 41.8% los primeros diez meses de este año; tienen las causas que dijimos. Y en el caso de octubre, no se pudo determinar en el control efectivo de precios porque el control de los alimentos se empezó a hacer a partir de la segunda quincena de octubre, se retrotrajeron al 1 de octubre -no de todos, porque no cumplieron con todos- pero son 1432 productos.” 


Las tensiones sociales, entre medio de la economía

Duele el bolsillo de los argentinos. Y ese es un problema bien real que enfrenta la inmensa mayoría que habita este país.

Es un conflicto real y efectivo que se materializa cotidianamente, cada vez que un ciudadano real, de carne y hueso, se para frente a una góndola para comprar algo de alimento.

Los problemas de la dirigencia política, las necesidades de los sectores empresarios transformadas en titulares de diarios y portales, parecen habitar la agenda de respuestas necesarias. Hay una suerte de cámara de eco en la que habita una minoría que piensa que los problemas que atraviesan la Argentina son los que le suceden a la minoría que integran.

Por fuera de ello, la Argentina está llena de tensiones sociales. Hay tensión cuando un laburante se mete la mano en el bolsillo para pagar en el supermercado. Hay tensión a la hora de comprar pañales, hay tensión en el comerciante que no puede pagar el cajón de pollo que acaba de aumentar una vez más y hay tensión en el jubilado que no sólo dejo de comprar pechuga, si no también pata y muslo y está por dejar de comprar las alitas el día 15 de depositada la jubilación.

Son tensiones silenciosas que atraviesa el malhumor social, muy alejada de los debates superestructurales, muy atomizada y carente de agenda política aglutinante. Pero está ahí, castigando la legitimidad de la política de una manera preocupante.

Son el caldo donde habitan los discursos más afiebrados que se riñen con la democracia. 

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