5/6/2021

Economía

La recuperación económica en la pos pandemia: cuándo, cómo, dónde...

"El informe de la OCDE previene por brotes inflacionarios derivados de la activación económica, asincrónica con la generación de empleo, lo que aun demora la lucha por aumentos de salarios."

Autor de la nota: Julio Gambina

Julio Gambina

Publicado el 5 de Junio de 2021


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La OCDE difundió su informe sobre las perspectivas de la economía mundial y si bien señala que existe una mejora respecto del informe previo de diciembre pasado, destaca que “…no es una recuperación ordinaria. Es probable que siga siendo desigual y dependa de la eficacia de los programas de vacunación y las políticas de salud pública. Algunos países se están recuperando mucho más rápido que otros”.

En este sentido, explicita la rápida recuperación del PBI per cápita para China durante el mismo 2020 y la de Corea, Rusia, EEUU, Japón y Alemania para el 2021. Con una diversidad de situaciones, aparecen con recuperación a posteriori un gran número de economías nacionales.

Para el 2022 reúne a Australia, Canadá, Italia, Reino Unido, Brasil y Francia. Para el 2023 el registro señala a España y México. Para el 2024 destaca la recuperación de Arabia Saudita y Sudáfrica. En la última consideración aparece la Argentina recuperando su per cápita pre pandemia en 2026.

La evaluación indica una recuperación de la economía mundial del 6% para el presente año, contra la caída del 3,5% del 2020. Alude a una rápida recuperación en general, pero no así en lo relativo a lo social, sea el empleo o la pobreza.

Es evidente el carácter regresivo del impacto pandémico y recesivo respecto de la distribución del ingreso y de la riqueza. Dice el informe: “La economía mundial se mantiene por debajo de su trayectoria de crecimiento prepandémica y en demasiados países de la OCDE los niveles de vida para fines de 2022 no volverán al nivel esperado antes de la pandemia”.

Está clara la identificación del 2020 con la pandemia y el 2021 con las vacunas, a las que se apuesta para un retorno a las tendencias prevalecientes hacia fines del 2019, por eso el horizonte de una recuperación “no ordinaria”, muy asociada a la capacidad de intervenir de cada Estado Nación.

No sorprende entonces que los países “emergentes” presenten un escenario de recuperación tardío, incluso más allá de cinco años, tal el caso de la Argentina. El condicionante de las vacunas no resulta ajeno a estas consideraciones.

Al respecto señala la OCDE que recién se aplicaron 2 mil millones de dosis, lo que supone mucho menos población con las dosis necesarias para la inmunidad, que aparece alejada en el tiempo, por la realidad de concentración de éstas en pocos países ricos.

Destaca que “Es muy preocupante que no lleguen suficientes vacunas a las economías emergentes y de bajos ingresos”, porque estos países no tienen condiciones para sostener las políticas compensatorias desplegadas durante la emergencia del 2020 y dificultará la evolución más global de la economía y las finanzas.

La demora en la vacunación afecta a la economía mundial, por nuevas oleadas de contagios, mutaciones del virus mediante y aleja soluciones en materia de reactivación de la economía y muy especialmente del empleo, más retrasado en la recuperación que los niveles de medición del PBI.

La solución es universal y no alcanza con segmentación en la aplicación de vacunas. A propósito, el FMI propuso en estos días para el 2021, un plan global de vacunación para el 40% de la población mundial a un costo de 50.000 millones de dólares.

El informe de la OCDE previene por brotes inflacionarios derivados de la activación económica, asincrónica con la generación de empleo, lo que aun demora la lucha por aumentos de salarios.

La rápida recuperación de algunos países puede generar una ilusión de normalización que lleve al alza de los precios, y de los intereses, y sus consecuencias en una dinámica ascendente de un fenómeno que aparecía controlado.

Más aún con el elevado endeudamiento que surge de las condiciones en que viene funcionando la economía mundial. Por ello es que el documento convoca a prestar atención a las políticas fiscales de contención socioeconómica y al particular seguimiento de la coyuntura, ya que la suba de algunos precios internacionales, caso de las materias primas puede disparar efectos alcistas no queridos en los precios.

La mención a la Argentina no debiera llamar la atención, ya que aparece con un serio problema de deuda en proceso de negociación con el FMI y el Club de París. A la luz de los autores del informe, los niveles de exposición y vulnerabilidad del país son muy elevados por su limitada capacidad de incorporar inversiones suficientes para un proceso de producción y reproducción, que satisfaga la demanda de los acreedores y la derivada de la lógica de producción y circulación local.

Los problemas estructurales del país superan el horizonte de un turno de gobierno e incluso de las contradicciones entre el oficialismo y la oposición. Son temas de arrastre por décadas, y sobre los que no existe diagnóstico compartido, mucho menos propuestas superadoras de consenso.

Quizá en esta consideración radica la especificidad local, incluido el fenómeno inflacionario, hasta ahora ausente en la consideración de la evolución económica mundial y en la mayoría de los países.

 


Julio Gambina es doctor en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario y de la FCEJYS de la Universidad Nacional de San Luis, Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP

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