17/1/2021

Opinión

Los dueños de la tierra

Una vez más somos espectadores de la voracidad de los dueños de la tierra que desean seguir ganando la parte del león mientras las mayorías vemos como nuestros ingresos cada vez se deterioran más luego de cinco años seguidos de debacle económica (pandemia macrista + covid19).

Autor de la nota: David Acuña

David Acuña

Publicado el 17 de Enero de 2021


Imagen de la nota 'Los dueños de la tierra'

Una vez más somos espectadores de la voracidad de los dueños de la tierra que desean seguir ganando la parte del león mientras las mayorías vemos como nuestros ingresos cada vez se deterioran más luego de cinco años seguidos de debacle económica (pandemia macrista + covid19). A esto se le suma la tibia actitud de un gobierno que parece recular en chancletas cada vez que debe pasar de la retórica a la acción en materia de políticas regulatorias del sector agropecuario.

La Sociedad Rural, la Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Federación Agraria, habían anunciado un lockout por 72 horas en la comercialización de granos, que sostuvieron a pesar de que el gobierno había dado señales de dar marcha atrás parcialmente con la suspensión de exportación de maíz. Matías de Velazco (Carbap) declaró ante algunos medios que “el motivo del paro es el intervencionismo del Gobierno en los mercados, la tendencia a intervenir los mercados y a decir quién sí y quien no…”.

A los efectos de analizar puntualmente el actual lockout es muy clara la nota de Luciano Couso reproducida en InfoNativa el 12/01/2021, la cual recomiendo su lectura y me exime de pormenorizar la cuestión. La intención de esta nota es problematizar en clave histórica cómo se ha constituido el sector social que tiene el poder para decidir qué alimentos y a qué precios se producen en la Argentina.

La Argentina que empieza a articularse luego de la Batalla de Caseros (1852) va a dar como resultado el triunfo de los terratenientes pampeanos junto a la burguesía comercial exportadora de Buenos Aires en alianza posterior con los terratenientes del Litoral. Este bloque logra subordinar al resto de los sectores dominantes provinciales conformando una única clase oligárquica nacional. Hacia 1880 nos encontramos ante un escenario donde la oligarquía logra establecer un Estado Nacional liberal, conservador y autoritario a imagen y semejanza de sus intereses de clase.

Para lograr sus objetivos, la oligarquía debió aniquilar todo tipo de proyecto político o modo de organización social que le disputara el sentido de su construcción nacional. La derrota de los federalismos, el aniquilamiento de las sociedades originarias de la Patagonia y el Chaco y la destrucción del modelo autónomo de desarrollo paraguayo, deben ser analizados en este sentido. Al mismo tiempo, se afirma un patrón de comportamiento en la apropiación del suelo: promoción de la conquista y reparto prefijado del suelo por parte de los grandes propietarios.

De esta manera, la oligarquía nacional se conforma en su doble aspecto de clase propietaria de tierra (principal fuente de riqueza del país) y de poseedora del aparato burocrático del Estado por medio de la represión y el voto restringido o fraudulento. Se sientan las bases para el desarrollo de un capitalismo agrario incorporado en forma subordinada al mercado mundial de trabajo; es lo que se dio en llamar modelo agroexportador.

En este modelo de desarrollo, el mercado nacional interno quedará subordinado al interés de la oligarquía agrario-exportadora y al condicionamiento del capital extranjero que, sobre la base de inversiones específicas, pasa a controlar ramas claves de nuestra economía como los ferrocarriles, frigoríficos, energía y puertos, entre otras. La imbricación entre los intereses oligárquicos y el capital extranjero, principalmente británico, sientan las bases de una Argentina estructuralmente dependiente entre finales del siglo XIX y principios del XX.

Recién este modelo económico se va a poner en tela de juicio por las políticas redistributivas del primer peronismo (1945-1955), las cuales colocaron “la renta de la tierra” en función del desarrollo industrial y el bienestar general.


¿Qué es la renta de la tierra?

La tierra es un recurso natural que no es capaz de ser reproducido por el ser humano. Por este motivo, la ocupación de la tierra, su apropiación, responde a determinantes históricos y no económicos. Ergo, la tierra en la Argentina paso a ser propiedad privada al momento en que un sector social la conquistó. La renta de la tierra, en este sentido, es el ingreso que sus dueños perciben por el sólo hecho de serlo; es el reconocimiento social a la propiedad de quien en algún momento de la historia nacional tomó por la fuerza un palmo de tierra y como el mismo fue heredado por las generaciones posteriores (las cuales no son muchas en un país con apenas doscientos años de historia casi independiente). En términos esquemáticos, se da el siguiente proceso para la percepción de la renta de la tierra:

Cuando un empresario capitalista o un grupo inversor desean invertir en el agro compran semillas, insumos, maquinaria y contratan mano de obra (suponiendo que la misma está en blanco y no es mano de obra servil como nos tiene acostumbrado buena parte del sector agrario). Al mismo tiempo, este empresario debe alquilar la tierra donde deberá desarrollar su producción. El cobro del alquiler por parte del propietario del suelo se denomina “renta”.

Hasta aquí parece algo simple, ¿no? Pues, es en este punto que la cosa para nosotros simples mortales empieza a complicarse porque el capitalista agrario traslada el monto de la renta (el alquiler del suelo) al precio final del producto como si fuera un costo más. De esta manera, la sociedad en su conjunto está obligada a reconocer en el precio de los productos agropecuarios el “derecho de propiedad” de quienes se apropiaron del suelo en forma violenta… ¿ocupas, usurpadores? Llamémosles por su nombre: oligarquía.

Todas y todos nosotros estamos bajo la bota del poder terrateniente. Y por medio de ellos, a los negocios que han establecido a lo largo del tiempo con los mercados internaciones. O, dicho de otra manera, ellos son la concreción de los intereses de los mercados foráneos en nuestro país. ¿Y nosotros? Tan solo la mano de obra, el costo empresario, de un país semicolonial.

Por todo esto es tan importante que el gobierno se la juegue del lado de las mayorías que tan solo tenemos la tierra del cantero del patio… y algunos, ni eso. 

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