1/5/2021

Cultura

Los no esenciales: la cultura y las artes atravesadas por la pandemia

En el marco del día del trabajador, casi sin festejos tras más de un año caótico de pandemia, las y los trabajadores de las artes y la cultura siguen luchando por tener un lugar, una voz y poder trabajar frente a las restricciones impuestas para afrontar la propagación del coronavirus.

Autor de la nota: Muriel Bertolini

Muriel Bertolini

Publicado el 1 de Mayo de 2021


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Después de aquel marzo de 2020 donde el coronavirus fue declarado pandemia mundial, nada fue igual para ningún trabajador de la Argentina y seguramente del mundo. 
Comenzaron a surgir medidas de aislamiento, restricciones de circulación y el modo de vida que llevábamos hasta ese entonces quedó en el pasado. 
También las expresiones artísticas y culturales mutaron y debieron migrar a los formatos virtuales, porque en muchísimos casos era aggiornarse o morir. 
Sabemos que las y los artistas y gestores de cultura de nuestro país en la mayoría de los casos trabajan de manera independiente. Estos trabajadores muchas veces no saben de aguinaldos, ni vacaciones pagas, ni salarios básicos, por lo que suspender sus presentaciones y/o funciones significa no generar ningún ingreso. 
Y así las vidas siguieron, las restricciones fueron y volvieron, el virus avanza y a más de un año de pandemia, el arte y la cultura siguen siendo invisibles tanto para el Estado, como para los medios de comunicación. 
Bailarines, músicos, actrices y actores, guionistas, directores, artistas plásticos, y un sin fin de oficios y profesiones del rubro no fueron ni son “esenciales” todavía. 
Desde marzo del 2020 a la fecha muchas obras, estrenos y presentaciones debieron suspenderse, postergarse o quedar en la nada. Los ensayos se cancelaron y cada quien se quedó en su casa, cuidándose del covid y a la vez buscando alguna changa o trabajo remoto que nada tiene que ver con la formación profesional de cada uno. 
Frente a este contexto, comenzaron a gestarse cambios y revoluciones. 
En Córdoba, por ejemplo, La Nave Escénica, un espacio de producción, promoción y difusión artística y cultural independiente, con casi diez años de historia, abrió sus puertas este primero de mayo de una manera diferente: con mesas en la vereda y funciones al aire libre. Porque como los bares si tuvieron protocolos y flexibilidades, lo mejor fue optar por imitarlos. 
Mientras tanto, Tomás Gazzo, actor y músico en el interior, desde el inicio de la pandemia hasta ahora, no ha podido generar ingresos con su profesión. El año pasado le cancelaron un estreno en el que estaba preparándose y esperan que para julio o agosto de este año, pueda finalmente hacerlo, pero los ensayos se estiran al igual que los estrenos, y todo ronda incierto. 
“En relación a la gestión de los gobernantes con respecto a la pandemia, ellos tienen a la cultura como una de las últimas 'prioridades', si es que entra en esa palabra a lo que los políticos entienden como cultura. Me parece ridículo que las restricciones se apliquen primero a las salas de teatro o a donde hay conciertos y por último a los bares” sostiene Tomás. 
Resulta que los bares y restaurantes pueden relacionarse más rápidamente con la noción de “trabajo” y “economía”, y resuenan los discursos -que no son para nada cuestionables, por cierto- como que “son muchos los trabajadores que van a quedar en la calle” o “si no pueden abrir los bares los comerciantes se van a fundir”. Pero no se juzga ni se empatiza de la misma manera con el arte y la cultura independiente. Las y los artistas y gestores culturales también son trabajadores, los centros culturales, espacios artísticos y teatros independientes también se pueden fundir, y muchos, lamentablemente, ya lo hicieron.  
Desde Entre Ríos, el Colectivo de Teatristas Autoconvocados, organizados colectivamente desde enero del 2020, reunió a trabajadores y trabajadoras de las artes y la cultura y retomó un proyecto de ley que fue presentado en 2012 pero que quedó estancado, el mismo estaba basado en la Ley Nacional de Teatro. 
Lo que piden es una ley provincial de teatro independiente, con la que se pueda dignificar, revalorizar, dar apoyo, protección y difusión al teatro independiente y a sus trabajadores. 
Si bien existe una ley a nivel nacional, en Entre Ríos falta la legislación de la propia provincia.  
Declarar a la actividad teatral independiente como esencial para el desarrollo de la cultura; como patrimonio sujeto a protección, promoción y ayuda; descentralizar las artes; mostrar transparencia en los procesos de concursos; garantizar la protección de los derechos laborales, paridad de género y diversidad cultural, con sentido federal y representativo y posibilitar el acceso de la comunidad a esta expresión cultural, son algunos de los pedidos básicos que conforman este nuevo proyecto de ley en la provincia de Entre Ríos, un pedido, que en la práctica, lo necesita el país entero.  
Y así lo mostró durante el 2020 la Encuesta Nacional de Cultura que realizó el Sistema de Información Cultural de la Argentina (Sinca), dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación. Donde los primeros datos que desprendía eran los siguientes:
“Las principales dificultades que afrontaron las y los trabajadores del arte y la cultura en el país durante el primer mes de aislamiento social, preventivo y obligatorio fueron la cancelación de actividades culturales y su correspondiente pago, la no percepción de ingresos por dichas actividades y la imposibilidad de pagar alquileres y servicios.” Un año después, el panorama no cambió mucho.
En el momento de dicha encuesta, los resultado mostraban que el 67% de las y los trabajadores del arte y la cultura independientes perciben ingresos de otros trabajos no vinculados a la cultura, por lo que la crisis laboral del sector remonta mucho tiempo antes de la pandemia. 
El contexto actual da cuenta de la creciente urgencia y necesidad de revalorizar las artes y la cultura independiente de nuestro país, federalizando las producciones y las financiaciones, creando puentes participativos y fomentando el interés popular y brindando asistencia a las y los trabajadores que hoy más que nunca lo necesitan. 
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