13/2/2021

Política

Milagro Sala: Entre impotencias y persecuciones

La Corte Suprema confirmó una condena dictada por la Justicia de Jujuy, designada por el gobernador Gerardo Morales, quien celebró el fallo en redes sociales entre ironías y desafíos. Resuena aún aquella certeza del Presidente en relación a la Corte de hace apenas una semana: “Tengo cierta impotencia porque es un poder autónomo en la República”.

Publicado el 13 de Febrero de 2021


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La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme una de las condenas contra Milagro Sala, referente de la organización barrial Tupac Amaru. De ese modo, el Tribunal convalidó el fallo en la denominada “causa de las bombachas” dictado por el Tribunal Casatorio de la provincia de Jujuy, designado con discrecionalidad política por el gobernador Gerardo Morales, causa por la cual Milagro Sala fuera absuelta en primera instancia por el Tribunal Oral Criminal Nº 2 de la Provincia.

El caso, conocido como “Causa de las Bombachas”, es por un hecho que ocurrió el 13 de octubre de 2014. María Belén Vargas detectó que una mujer estaba vendiendo la ropa interior que le habían robado a su madre en una feria de la capital jujeña y la denunció. Pero, la que quedó detenida fue ella, y la madre de Vargas le pidió a la líder de la Tupac que interviniera.

Gerardo Morales celebró la decisión, sin importar los valores republicanos de la celebración de poderes. Habituado a las provocaciones y la carencia de tacto democrático, señaló: “El fallo de la Corte Suprema sobre Milagro Sala reafirma que hubo hechos concretos de violencia y corrupción”, lo cual es sencillamente falso.

Es falso en la medida que la Corte Suprema apenas se limitó a rechazar el recurso extraordinario planteado por las defensas, argumentando que no alcanzaban sus argumentos para demostrar de que manera, un Tribunal casatorio conformado por jueces designados por Gerardo Morales, que se limitaron a escuchar a los policías empleados de Gerardo Morales como únicos testigos del hecho, podría llegar a vulnerar el derecho de defensa en juicio de Milagro Sala.

Un auténtico exabrupto judicial por parte de una Corte Suprema que avergüenza la democracia ante cada decisión que asume.

La sentencia de la Corte Suprema, sumado a la ratificación política de Gerardo Morales de la persecución que desplegara sobre Milagro Sala, demuestran la ausencia de rasgos característicos de un proceso democrático en el seno del Poder Judicial, el cual sigue siendo duramente cuestionado, pero al que las mayorías conformadas en el Poder Legislativo y la conducción del Poder Ejecutivo parecen no encontrarle el sendero por el que avanzar en su definitiva reforma.

En un gesto de debilidad política inédito, en una reciente entrevista el presidente Alberto Fernández ratificó sus opiniones como ciudadano y letrado penalista, sobre las intervenciones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y la Justicia Federal de nuestro país. Sin embargo, allende las opiniones, como presidente de la nación sostuvo que “Tengo cierta impotencia porque es un poder autónomo en la República”.

En trece meses de gobierno, en el que se mantuvo inalterable la prisión política que sufre Milagro Sala, no existieron mas que palabras para enderezar un cuestionamiento sobre la necesaria reforma integral del Poder Judicial en nuestro país.

Lejos de ello, la convocatoria a una autodepuración del Poder Judicial, fue el camino escogido por asesores presidenciales y funcionarios del primer línea.

La respuesta fue la confirmación de la Corte Suprema en la condena a Milagro Sala, continuidad de la decisión de no tratar el recurso presentado por Amado Boudou o dejar sin tratamiento la revisión de la condena de Luis D´elía.

Pareciera que hoy no está gobernando un gobierno nacional y popular, pareciera que hoy gobierna la Suprema Corte de la Nación, pareciera que hoy gobierna TN, pareciera que hoy sigue gobernando el neoliberalismo, la embajada de Estados Unidos, porque considero que la Justicia en la Argentina no cambió nada, sigue estando la que instaló Macri” en una charla ante dirigentes del Frente Grande.

“Cuando Alberto o cuando alguien del Gobierno Nacional habla sobre el cambio de los integrantes de la Suprema Corte, comienzan a dictar sentencia a los presos políticos. Nosotros los presos políticos hoy estamos en el medio, estamos siendo rehenes de esta política. Nos llevan, nos traen y nos usan como quieren”, manifestó la dirigente social. 

Y agregó: “Basta de los acuerdos políticos. ¿Qué están esperando, que algo le pase a algún preso político? ¿No se han conformado con basureros 4 años, donde nosotros nos cansamos de decir que somos inocentes presentando pruebas?. Y digo nosotros porque no es únicamente Milagro Sala la que sufrió este atropello.  Son Luis, Julio, Boudou, Shakira, Graciela, Gladys. Muchos compañeros nuestros. Estamos todos en una misma bolsa”.

“No me van a ver derramar una lágrima. No me van a ver pidiéndole a Morales, a ningún fiscal, a ningún juez, que me digan que tengo que hacer para conseguir mi libertad. Soy coherente, mis convicciones las tengo claras”, aclaró Sala y remarcó que es necesario que “alguien comience a tomar cartas en el asunto” porque “la Justicia no está siendo Justicia”. 

“Tengo la frente bien alta, porque no hice nada malo. Al contrario, hemos trabajado por la dignidad de muchos compañeros”, destacó.


La persecución

El 16 de enero de 2016, Gerardo Morales cumplía su promesa al poder económico de la provincia de Jujuy, encabezado por la familia Blaquier, y ordenó la detención de la Milagro Sala para regocijo de Mauricio Macri, Patricia Bullrich y el poder económico que hacía menos de un mes que había comenzado a desplegarse para desmantelar el Estado Nacional. 

Milagro Sala había protagonizado durante años la mayor experiencia de construcción autogestiva de vivienda, la edificación de miles de casas, proyectos de salud que fueron modelos para la región como el centro de discapacidad, la escuela mas grande la provincia, un colegio secundario, un instituto terciario, fábricas y salarios dignos que desafiaban la política de miseria que pretendía desarrollar Blaquier, Morales y las multinacionales que operan en la provincia.

En la organización social que fue capaz de construir, en el desafío al poder económico y en el odio ancestral de los que se sienten dueños de nuestro norte al que pretenden feudal sobre pobres, humildes e indígenas, se asientan las razones por las que Milagro Sala aún se encuentra presa.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos había dicho el 27 de Julio de 2017, por intermedio de su Secretario Ejecutivo Paulo Abrao, que “la Comisión considera pertinente reiterar una vez más que, tal y como indicó en su comunicado de prensa de 2 de diciembre de 2016, el Estado de Argentina de conformidad con sus obligaciones internacionales se encuentra obligado a atender la decisión del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU que determinó que la detención de la señora Sala es arbitraria, llamando a su liberación inmediata.”

Agregaron en aquella resolución que “la situación presentada involucra la detención de una prominente líder social, mujer e indígena, que estaría enfrentada con el gobierno actual de la Provincia, y que sería identificada con parte representativa de un sector de oposición. Asimismo, según la información recibida, la detención de la señora Sala habría afectado el escenario político provincial del país, siendo objeto de tratamiento y debate en diversos medios de comunicación nacional e internacionales”.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia.

Desde aquel 27 de julio de 2017 en la que un organismo internacional de derechos humanos, reconocido por los tratados suscriptos por nuestro país y que tienen raigambre constitucional, señaló el carácter arbitrario y las razones políticas de la detención de Milagro Sala, los Tribunales de la Provincia de Jujuy y la Corte Suprema de Justicia de la Nación, han omitido todo análisis razonado de las causas fabricadas por Gerardo Morales para encarcelar a Milagro.

Cabe recordar que la detención de Sala se produjo como consecuencia de estar desarrollando una protesta social, en formato acampe, en el centro de Jujuy. Cautiva del régimen de Gerardo Morales, fue privada de su libertad por semanas, hasta que la reconfiguración del Poder Judicial que realizó el Gobernador, logró comenzar a fabricar una serie de causas que permitieron darle apariencia de legalidad a su encarcelamiento.

Gerardo Morales, desde el 14 de Diciembre de 2015, a cuatro días de asumir, fabricó informes de inteligencia para justificar la represión sobre la organización Tupac Amaru. Acordó un informe con la AFI que le permitió pedir al Ministerio de Seguridad de la Nación el envío de la gendarmería para reprimir lo que él denominaba “una sublevación armada”.

43 gendarmes movilizados por Patricia Bullrich desde Salta para colaborar en la represión que pretendía Morales, fallecieron al volcar en la ruta el micro que los trasladaba.

La democracia de Morales estuvo manchada con sangre y opacada de arbitrariedades desde su propio nacimiento.

Las entrañas duelen ante el dolor de la injusticia. Los oídos duelen ante el ensordecedor silencio de los que tendrían que estar hablando, y mucho más, haciendo lo necesario para que el calvario de los que se animaron a transformar la realidad, definitivamente termine.   

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