12/2/2022

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Naike: El nuevo arándano argentino

Agrónomos y técnicos de la Facultad de Agronomía de la UBA, junto con una cooperativa, desarrollaron y registraron una nueva variedad de arándano que ofrece una vida superior posterior a la cosecha, manteniendo la firmeza y el gusto. Además, tiene mayor tolerancia a plagas y enfermedades, lo que la vuelve óptima para plantaciones agroecológicas.

Autor de la nota: Vanina Lombardi

Vanina Lombardi

Publicado el 12 de Febrero de 2022


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A partir de un programa de mejoramiento público privado de arándanos, el criadero de semillas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) “Cultivos del Sur”, y la empresa Early Crop, una cooperativa agraria local especializada en la exportación de productos frescos y congelados (principalmente limones y arándanos), con producción propia en Tucumán, desarrollaron una nueva variedad de arándano con mejores características que las que se cultivan localmente.

“Logramos un arándano larga vida, con muy buen gusto, que mantiene su firmeza y, como rasgo distintivo, está pensado para cultivos agroecológicos u orgánicos, ya que es más tolerante a adversidades biológicas, lo que permite que no sea necesario utilizar tantos agroquímicos”, destaca Gustavo Schrauf, director de Cultivos del Sur, adonde actualmente tiene 20.000 nuevos genotipos de arándanos en evaluación.

“En la Facultad aceleramos el proceso de germinación a floración y hoy en día tenemos alrededor de 30.000 plantas en evaluación”, agrega Schrauf, y adelanta que uno de los próximos desafíos es lograr una fruta de mayor tamaño, que es una de las demandas que actualmente presenta el mercado internacional. “En general, cuando es de mayor tamaño la fruta dura muy poco tiempo. Por eso, estamos cruzando a Naike con frutos más grandes para mejorarla”, afirma.

Si bien este logro es el resultado de seis años de trabajo con Early Crop, la historia comenzó hace alrededor dos décadas, cuando esa cooperativa todavía no existía. “Desde la cátedra nos dedicábamos a forrajeras y el decano de la FAUBA nos consultó si podíamos hacer mejoramiento de arándanos a pedido de la empresa Tecnoplan, que hoy ya no está en el mercado”, recuerda Schauf, que es profesor titular de la Cátedra de Genética en FAUBA, y destaca que la participación del ingeniero agrónomo Luis Taquini, especializado en la producción de arándanos, fue “imprescindible” para llegar a este logro.

El primer contacto de Taquini con el criadero de semillas de FAUBA fue a inicios de la década del 2000, cuando se desempañaba como técnico en Tecnoplan. Años más tarde –cuando esa empresa ya había desaparecido y el programa de mejoramiento de arándanos estaba en pausa–, volvió a acercarse a través de Early Crop.

“El vínculo con la empresa es interesante porque a veces uno ve lo técnico pero no las problemáticas u otras cuestiones económicas; la empresa tiene que tener capacidades estratégicas para poder sobrevivir y, al mismo tiempo, vincularse con la universidad también le da la posibilidad de hacer nuevos negocios”, afirma Schrauf.

Naike fue seleccionada en España como la variedad con mayor firmeza y entre las cuatro con mejor sabor, entre distintas variedades del mundo, agregó Schrauf. A partir de ese evento despertó el interés de una empresa italiana que está interesada en propagarla y con la cual están en tratativas para firmar un acuerdo. Además, Early Crops, que financió el proyecto, cuenta con exclusividad para la comercialización por 20 años, desde la inscripción de la variedad.

Soberanía desde la semilla

A nivel local, Naike –que lleva ese nombre inspirado en la hija de uno de los ingenieros que tuvo un rol destacado en su desarrollo– permitirá que los productores locales reemplacen sus cultivares por uno de mejor calidad, con mayores rendimientos y con genética nacional, con no solo para la exportación sino también para el mercado interno, ya que ofrece mayor estabilidad y permitiría una cosecha escalonada.

Como ocurre con la mayoría de los cultivos comerciales que se cosechan en la Argentina, las semillas se importan de otros países adonde son producidas por grandes empresas multinacionales que concentran el mercado. En el caso particular de los arándanos, según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en la Argentina hay 56 variedades de arándanos inscriptas en el INASE, de las cuales el 93% proceden de Estados Unidos y solamente el 7% restante (cuatro variedades) han sido obtenidas localmente. El 66% de esas variedades (unas 37) fueron incorporadas entre 2005 y 2015. Desde entonces, y hasta la llegada de Naike, no figuraban nuevas inscripciones de arándanos en ese registro.

“Generar genética propia permite tomar decisiones y atender a problemáticas locales, como la producción escalonada, la búsqueda de resistencia a enfermedades locales o que se adapte al gusto de argentino”, destaca Schrauf. “Además de buscar un fruto más grande y de larga duración vamos a trabajar pensando en variedades que se adapten a las distintas regiones argentinas, pensando principalmente en el mercado local, ya que al arándano se le agrega valor haciendo mermeladas y jugos, por ejemplo, y tiene propiedades nutracéuticas”, agrega.

Actualmente, la producción local de arándanos –que comenzó en la década del noventa– está a cargo de 148 productores, que la cultivan en alrededor de 2.800 hectáreas distribuidas sobre todo en Tucumán, Catamarca, Salta, Entre Ríos, Corrientes y una pequeña parte de Misiones, aunque también hay plantaciones en la provincia de Buenos Aires. De las 20.300 toneladas promedio que se cosechan todos los años (durante el último quinquenio) un 90% se exporta, principalmente como producto fresco, y una pequeña proporción congelado, según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Las variedades más cultivadas son las denominadas Emerald y Jewel (que están en el país desde el año 2003), junto con Snowchaser (inscripta en 2008). Las más antiguas, que fueron inscriptas entre 1996 y el año 2000, siguen siendo cultivadas pero se han ido reemplazando por variedades más modernas.

Otro dato interesante de este sector es que el precio a nivel internacional ha caído abruptamente, luego del ingreso agresivo de Perú al mercado. La Argentina logró mantener su posicionamiento ofreciendo un producto más costoso pero diferencial, que incorpora certificaciones productivas que garantizan que en la cosecha no incluye trabajo infantil ni uso de agroquímicos.

 


Vanina Lombardi es periodista científica, integrante de la agencia TSS de la Universidad de San Martín.