22/5/2020

Economía

No pagar y medir fuerza: la eficaz estrategia argentina

Vencen 503 millones de dólares de intereses de la deuda externa del país. Títulos en manos de gigantes de las finanzas especulativas, asociadas al Gobierno de los Estados Unidos. Argentina se encamina a presionar para que acepten el acuerdo ofrecido o medir fuerza con la suspensión del pago.

Publicado el 22 de Mayo de 2020


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Se acortan las horas en una nueva fase de la negociación con los gigantes corporativos de la especulación financiera que resultan acreedores de la deuda externa Argentina. Pero no es la última fase, como pretenden algunos.

Martín Guzmán es consciente que hay un consenso suficiente a nivel global que la Argentina no puede pagar una deuda que resulta insostenible. Sabe también, que las fuentes de consulta de los acreedores externos les recomiendan aceptar. Y los fondos especulativos saben que si Argentina deja de pagar e investiga el origen y destino de la deuda externa, pierden.


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Los fondos especulativos tienen pocas herramientas de presión. No pueden augurar un futuro sin crédito externo, sencillamente porque con acuerdo o no, Argentina no tendrá crédito externo.

No pueden presionar sobre el Gobierno anunciando el trillado “Argentina se queda afuera del mundo” en mérito que el posicionamiento geopolítico del país no está atado a sus finanzas, si no, a la gestión de la crisis de avance de la pandemia del coronavirus. Y en ese aspecto, el consenso global sobre la eficacia de Alberto Fernández para transitar la crisis sanitaria, es incuestionable.

No pueden presionar, tampoco, con el mito del “fin de las inversiones externas”. Las corporaciones multinacionales que operan en el país están fugando capitales masivamente. Muchas de ellas han requerido el auxilio del Estado Nacional para sostener el empleo generado, e incluso, las corporaciones petroleras tienen su rentabilidad subsidiada por el famoso “barril criollo”. Nada indica que estén en condiciones de prometer inversiones.

Para lo único que están en condiciones las multinacionales es de mendigar que el Gobierno no avance en un proceso de nacionalizaciones como sucede en los países centrales.


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Por eso, la idea de incumplir con el pago de 503 millones de dólares que acompaña la fecha de prórroga para alcanzar un acuerdo, resulta ser un punto de fortaleza del Gobierno, y no de debilidad.

Martín Guzmán mantendrá durante el fin de semana negociaciones con mayor fortaleza ante la situación de debilidad externa de los fondos especulativos.

Podrá incluso negociar con el consenso social que rodea el rechazo a las maniobras de presión que ejercen los especuladores para garantizar la protección de sus intereses. Incluso, tiene la fortaleza de los informes del Banco Central que demuestran que el destino de la deuda externa contraída por el Gobierno de Macri, está relacionado con la escandalosa fuga de capitales, y la transforma en absolutamente ilegal.

Con esas cartas sobre la mesa, los acreedores tendrán una opción mucho mas acotada. O suscriben un acuerdo en los términos ofrecidos por la Argentina, o se quedan con el repudio social y la suspensión unilateral de los pagos de la deuda. 
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