9/4/2020

Política

Organismos internacionales proponen planes de rescate económico ante crisis por Covid-19

Según diversos análisis, la crisis económica que atravesamos podría arrastrar a la pobreza a 500 millones de personas

Autor de la nota: Yesica Falcone

Yesica Falcone

Publicado el 9 de Abril de 2020


Imagen de la nota 'Organismos internacionales proponen planes de rescate económico ante crisis por Covid-19'

Con mucha frecuencia escuchamos a los medios de comunicación repetir que el coronavirus afecta por igual la salud de la realeza, los famosos, los ricos y los pobres. Pero ese es el único componente de igualdad. Terminadas las frases románticas, es imprescindible pensar que si esta crisis no se aborda de manera completa y adecuada, se incrementarán las desigualdades sociales. Crecerán brechas entre ricos y pobres, entre países desarrollados o en desarrollo, e incluso la brecha por géneros.

Por eso desde un informe de Oxfam, postulan como primer paso para vencer al virus y sus consecuencias la unidad de la humanidad. Los países en desarrollo deben tomar medidas para proteger a su población y pedir a los Estados ricos que les proporcionen apoyo. Los Gobiernos de los países ricos, y sobre todo del G20, deben incrementar enormemente su ayuda.

El informe titulado “elijamos dignidad, no indigencia”, plantea un plan de rescate económico universal a la altura de la crisis que movilizaría un mínimo de 2,5 billones de dólares con el fin de abordar la pandemia e impedir el colapso económico mundial.

El Plan de rescate económico universal que propone Oxfam incorpora medidas que sugiere como inmediatamente necesarias para impedir el golpe económico de la pandemia: conceder subvenciones en efectivo a aquellas personas que las necesiten; rescatar a empresas de una manera responsable, dando prioridad a las pequeñas, ya que tienen más dificultades para hacer frente a la crisis; suspender y condonar deudas en los países en desarrollo; incrementar inmediatamente la dotación de la ayuda de los Estados ricos para apoyar a los Estados más pobres y destinar a este fin el 0,7% de su PIB, incluyendo la parte que les corresponde para el Plan de Respuesta Humanitaria Global ante el COVID-19; aplicar impuestos solidarios de emergencia gravando beneficios extraordinarios a la riqueza de las personas más ricas, productos financieros de carácter especulativo y actividades que generen un impacto negativo en el medio ambiente.

Millones de trabajadores y trabajadoras de todo el mundo están perdiendo sus empleos. Dos mil millones de personas trabajan en el sector informal, con lo cual no tienen acceso a bajas remuneradas por enfermedad. El empleo informal constituye el 90% del total del empleo en los países en desarrollo (de renta baja), el 67% en los países emergentes (de renta media-baja y media-alta), y el 18% en los países desarrollados (de renta alta). Según la OIT, la tasa de informalidad en la región de América Latina y el Caribe asciende al 53%, lo cual quiere decir que aproximadamente 140 millones de personas de esta región trabajan en condiciones de informalidad.

Justamente por las particularidades de los países en desarrollo es que desde el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), rechazan la suspensión y exigen la condonación de deuda de países en desarrollo. Considerando que la suspensión sumada a más ayuda del FMI y otros organismos multilaterales sólo agravaría su situación económica a futuro, llamaron a estos organismos a condonar deudas e instaron a los acreedores privados internacionales a que acepten un proceso inmediato de reestructuración de la deuda que contemple una mora absoluta de dos años sin intereses.

Citan como uno de los ejemplos más conocidos de condonación de deuda externa al que se produjo después de que Alemania fuera devastada en la Segunda Guerra Mundial. En la Conferencia de Londres de 1953 se acordó perdonar cantidades sustanciales de su deuda. Sugieren que hay muchos casos en los que la deuda externa fue perdonada y podría esta vez ser oportuno aplicar dicha medida nuevamente.

Es urgente y necesario para pensar el futuro de la región que las organizaciones internacionales discutan la solicitud de la condonación de la deuda que proponen diversos organismos, centros de pensamiento, gobiernos e instituciones religiosas.


Publicidad - Fatica