4/9/2021

Política

"¿Para qué te traje?"

Mauricio Macri pisa el acelerador en campaña. Complica a sus candidatos y ofrece un respiro al Frente de Todos. Mientras tanto, la campaña no levanta vuelo y la política sigue por el piso. Expectativas sociales, apatía electoral y desafíos de una democracia que precisa encontrar respuestas efectivas a las preocupaciones de nuestro pueblo.

Publicado el 4 de Septiembre de 2021


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“Para qué te traje” se suele preguntar el Bambino Pons con su habitual latiguillo que ha trascendido las fronteras del fútbol para convertirse en meme. Una frase que debe estar siendo repetida por cualquier aspirante de Cambiemos a una banca, cuando observa el desastre que deja a su paso el retorno brutal de Mauricio Macri a la Argentina en plena campaña electoral.


Faltan apenas ocho días para que nuestro pueblo concurra a las urnas, y Mauricio Macri toma protagonismo electoral, con descabelladas intervenciones que lo sitúan como la auténtica anomalía democrática que es.


A Cambiemos no le aporta nada la aparición del ex Presidente. Por mucho que lo intenten disimular, no le aporta absolutamente nada. Por el contrario, le resta. Y es quizás, el dato más alentador con el que cuenta el Frente de Todos en las vísperas de las complejas primarias con la que nos enfrenta el destino próximo.


“En Argentina, para ganar plata, hay que evadir impuestos” dijo Mauricio Macri en una entrevista en su canal de televisión, sin ponerse colorado, pensando que la Argentina es un país en el que solo habitan empresarios y personas influenciadas por el pensamiento de los empresarios. Un mensaje que, cuanto mucho, consolida el voto propio e intenta empatizar con algún radicalizado que se le escapó para el rincón de Milei.


“Mientras nos encerraron, ellos estaban de joda todos los días” replicaba Macri en la entrevista, pretendiendo resucitar las postales del cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yáñez. Mauricio Macri, que acaba de regresar de Suiza, el mismo que se trasladó en avión privado a Paraguay, vacacionó en la Costa Azul de Francia y paseó por cinco naciones europeas junto a toda su familia en plena pandemia.


En una campaña que opera como preocupante reflejo del paupérrimo nivel de discusión política que existe en la Argentina, la irrupción de Mauricio Macri sólo aporta migajas de decadencia.


Lo preocupante, por cierto, es su vigencia política. Si Mauricio Macri no se encuentra encerrado en la marginalidad electoral, si aún es tolerado por fuera de un pequeño círculo de privilegiados multimillonarios que operan en el país, si todavía puede tener pretensiones de incidir sobre la principal fuerza opositora, ello se debe a incapacidades que son propias de la alianza gobernante.


A esta altura de la historia, Macri debiera ser una funesta anécdota. La alianza cambiemos debiera estar atrapada en sus votos duros, intentando sobrevivir en la vida democrática del país. Pero claro, para que eso suceda, hace falta hacer mucho más que identificarlos como los responsables del deterioro económico, político y social del país.


Si con la misma velocidad con la que se triplicó el stock de Leliq, a consecuencia de lo cual, los Bancos lograron multiplicar sus ingresos mensuales por intereses devengados, hubiéramos logrado multiplicar el ingreso popular, los salarios, y las jubilaciones, seguramente Cambiemos sería una triste historia reciente.


En esta edición de InfoNativa, repasamos una reciente encuesta del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). Interesante relevamiento de opinión pública, en la medida que no se limita a evaluar candidatos y opciones electorales, sino que explora sentimientos y convicciones políticas de las personas relevadas.


Es en esa encuesta en la que se advierte que las principales preocupaciones son la inflación, la desocupación y la pobreza. También, que en forma abrumadoramente mayoritaria, nuestro pueblo tiene una imagen profundamente negativa sobre el FMI y que está dispuesto a que se deterioren relaciones con el organismo de crédito, antes que sacrificar su futuro con el pago de la deuda externa.


Pero claro, las encuestas parece que sólo son útiles para orientar el sentido del marketing electoral, cuando favorecen los intereses de una minoría. En el fondo, lo que sucede es que no hay dirigentes pragmáticos que sepan leer los relevamientos de opinión, lo que hay son acomodaticios que justifican sus acciones con alguna encuesta fabricada para la ocasión.


Algún “focus group” o relevamiento de opinión les habrá indicado en ambos lados de la grieta que no había costo político alguno en participar con un sorprendente clima de concordia ante el Council of América, espacio de lobby de los grupos económicos de Estados Unidos en nuestra región. Allí concurrieron funcionarios y dirigentes opositores, donde se destacó la propuesta de Sergio Massa que apuntó a la construcción de un pacto al que llamó “10 acuerdos básicos para la construcción de una Argentina para los próximos 20 años”.


En escenario de campaña, cualquier tema es debatible y sometido a las tensiones de la polarización política. El único respiro que tiene la política para evitar la confrontación interna, es cuando se presenta ante el lobby de intereses de Estados Unidos. Sucedió hace pocos días en el Council of America y también en los múltiples encuentros convocados por la AmCham (Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina).


Las campañas electorales, alguna vez, fueron una oportunidad para generar cohesión social sobre una proyecto de país. Una manera de fortalecer el músculo organizativo de una fuerza política con el objetivo de aplicar transformaciones sustanciales sobre la realidad social. En tiempos de la tiranía del marketing y la conducción de los fabricantes de encuestas, la política no aparece y las genuinas preocupaciones sociales, se quedan sin respuesta.


Queda una semana para las PASO y dos meses para las generales. El cimbronazo de la apatía social vivida en esta campaña y que inexorablemente se habrá de reflejar en las urnas el próximo 12 de septiembre, tienen que significar un punto de inflexión en el que asumamos de forma consciente que no nos encontramos frente a un problema de comunicación, mediático o de publicidad. Nos encontramos frente a un problema político importante.


O le ponemos oído a las genuinas expectativas sociales, edificamos respuestas políticas serias y efectivas, y ponemos fuerza y voluntad política para enfrentar a los que tienen el poder económico que hace posible que una enorme mayoría viva para la mierda en nuestro país. O por omisión, estaremos colaborando con el peligroso deterioro de la confianza popular en la política como herramienta para mejorar su vida.  

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