17/7/2021

Sociedad

Pedaleo eléctrico

Tras un año de trabajo en conjunto, el Ministerio de Desarrollo Productivo y diversas cámaras empresarias firmarán un convenio para la promoción de bicicletas eléctricas fabricadas en la Argentina. La iniciativa incluirá estímulos para la integración de componentes locales y créditos subsidiados para favorecer la demanda de los usuarios.

Autor de la nota: Matías Alonso

Matías Alonso

Publicado el 17 de Julio de 2021


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La pandemia impactó en muchos hábitos y uno de ellos fue el de la movilidad. La necesidad de evitar las aglomeraciones del transporte público llevó a que medios de locomoción como la bicicleta se transformaran en una opción cada vez más elegida. El año pasado fue récord en la venta de bicicletas en la Argentina, con 1,7 millones, superando el anterior récord de 2012, de 1,5 millones.

La inserción de tecnología podría hacer que estos números sean superados y también se generen más puestos de trabajo locales. Los últimos adelantos en tecnologías de la electromovilidad han hecho que cada vez sea más fácil y económico sumar motores eléctricos y baterías en todo tipo de vehículos, desde bicicletas hasta monopatines.

Tras un año de trabajo conjunto, el Ministerio de Desarrollo Productivo y diversas cámaras empresarias firmarán un convenio para la promoción de bicicletas eléctricas fabricadas en la Argentina. El convenio será firmado la semana próxima y se espera que incluya créditos con un subsidio de alrededor de 10% de la tasa para los compradores de bicicletas eléctricas nacionales. Para los productores también habrá créditos para la inversión en capital y deberán cumplir con una integración de componentes nacionales que arrancará en un 38% y aumentará en forma progresiva año a año, hasta llegar al 60%. Vale la comparación con otros rubros similares como las motos, en donde la integración local alcanza el 15% de los componentes, y los autos, rubro en el que la proporción nacional ronda el 25%. Se espera que la línea de crédito sea similar a la lanzada para motos, que incluye el pago en 48 cuotas para vehículos nacionales de entrada de gama.

 

 

El convenio será firmado por Desarrollo Productivo y las cámaras ADIMRA (metalúrgicas), CIMBRA (bicicletas y motos) y CADIEEL (electrónica). Forma parte de una iniciativa del ministerio bautizada Desarrollo Productivo Verde, que implica herramientas de financiamiento, cambios de leyes y capacitaciones para generar una transición hacia nuevos modos de electromovilidad, renovación de sectores industriales, incorporación de energías renovables, y la concepción de economía circular desde el diseño mismo de los productos. Entre los objetivos de la iniciativa, se mencionan la búsqueda de sostenibilidad ambiental y de competitividad económica internacional.

Guillermo Freund, presidente de la comisión de electrónica de CADIEEL y fundador de Probattery, le dijo a TSS: “La bicicleta eléctrica es un transporte prácticamente gratuito, no paga patente y permite usar las bicisendas. Además, el costo de cargar una batería diariamente es muy bajo, por lo que el uso de este medio de transporte tiene una serie de beneficios que queremos hacerlos visibles. El programa también tiene esa virtud de mostrarlos y favorecer que se fabriquen en Argentina”.

Hay unas 15 empresas nacionales que manifestaron su interés por formar parte del programa, todas pequeñas y medianas empresas, pero se espera que una vez lanzado también empiecen a sumarse grandes empresas fabricantes de bicicletas y de motos, lo cual le daría otra escala. La expectativa del Ministerio de Desarrollo Productivo es que esta iniciativa impacte en un mercado de 20.000 usuarios y movilice recursos por 3000 millones de pesos.

Consultado sobre qué componentes podrían fabricarse en la Argentina para las bicicletas eléctricas, Freund explicó: “Los motores se podrían hacer y la Argentina es un fabricante muy importante, pero este tipo de motores sin escobillas todavía no se hacen. Es la cuestión del huevo o la gallina. No es que no se hacen porque no haya empresas capaces de hacerlos, sino porque no hay volumen. Acá lo que estamos dando es la oportunidad a las fábricas de motores para encontrar un volumen que justifique hacer las inversiones necesarias. Los controladores, que hacen la gestión electrónica, son placas que se pueden diseñar y montar en la Argentina, y tampoco se hacen por problemas de volumen. Las baterías sí se hacen porque el tipo de producto lo justifica, porque son productos muy complicados para transportar. Los cargadores se van a poder hacer ni bien haya un volumen mínimo de mercado porque es un producto que ya se fabrica localmente. Ruedas, cubiertas y cámaras se hacen y van a seguir siendo exigidas como nacionales. Los cuadros tienen dos grandes universos. Los de acero se hacen en la Argentina y van a tener que seguir haciéndose acá en los casos que se hagan con cuadro de acero. Los de aluminio no se hacen acá y las mountain bike que se hagan con cuadros de aluminio seguirán siendo importadas porque ahí si que hay un problema de inversión de tecnología y de abastecimiento”. 

Freund agregó: “Durante el diseño del proyecto se pensó en la posibilidad de agrupar ciertos componentes críticos de la bicicleta –como baterías, motores, cargadores– en pocos modelos, para aumentar la escala y bajar los costos. Pero en cuadros eso no es factible porque el cuadro es la identidad de la bicicleta. Entonces, dos marcas que compiten no van a compartir cuadro porque es algo muy visible en el modelo”.

El plan apunta a que en los próximos cuatro años los modelos eléctricos representen entre el 5% y el 7% del mercado local de bicicletas, lo cual permitiría tener el volumen necesario para que las empresas puedan hacer las inversiones para la fabricación local de los componentes. Actualmente, las bicicletas eléctricas representan alrededor del 17% de las ventas de bicicletas en la Unión Europea, una cifra que aumenta hasta el 50% en algunos países.

“¿Quién tiene hoy una bici eléctrica en la Argentina?”, se preguntó Freund. Y respondió: “Alguien que tiene 150.000 pesos y compró una con un altísimo porcentaje de componentes importados. Apuntamos a crear un marco para una industria que, si bien no tiene muchos antecedentes en la producción de bicicletas eléctricas, los tiene en la fabricación de los componentes que la conforman, como cuadros, manubrios, baterías, cargadores, luces y controladores, entre otros”.


Matías Alonso es integrante de TSS, agencia de divulgación científica de la Universidad nacional de San Martín. 

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