29/7/2020

Sociedad

Personas con discapacidad, las y los invisibilizados con y sin pandemia

La ONDA, la UBA y la UNSAM realizaron una encuesta a personas con discapacidad que resalta la gran cantidad de problemáticas que atraviesa esta población y se intensifican con la pandemia

Autor de la nota: Belén Acuña

Belén Acuña

Publicado el 29 de Julio de 2020


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La Organización Nacional sobre Discapacidad en Argentina (ONDA), el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (IIGG-UBA) y  la Comisión de Discapacidad y Derechos Humanos de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) realizaron un informe sobre las vivencias de las personas con discapacidad en el marco de la pandemia. El escrito sostiene que las personas con discapacidad tienen mayor riesgo de contraer el coronavirus y manifiesta la necesidad de realizar "una acción urgente para garantizar que sean incluidas explícitamente en la planificación de emergencias públicas"


El trabajo realizado por las universidades y la ONDA llevaba como objetivo principal "relevar la experiencia de las personas con discapacidad durante la pandemia para determinar las necesidades que requieran acciones de intervención social prioritarias"; así lo explicó Claudio Bernárdez de la organización ONDA en diálogo con Télam. El representante de la organización destacó que “esto tiene dos caras: por un lado general la sensibilidad y concientización de la población y, por el otro, para que las personas con discapacidad sepan de sus derechos”.


Las personas con discapacidad son un colectivo invisibilizado sin pandemias de por medio. La falta de infraestructura, la falta de acceso al trabajo, a la educación, a una salud humanizada que respete su dignidad, a la vivienda, al transporte, a la información adaptada a formatos que  cumplan con sus necesidades y al esparcimiento son solo algunas de las problemáticas cotidianas que enfrentan las personas con discapacidad. Con los efectos de la pandemia todas ellas se agudizan y pareciera que no se las considera siquiera lo poco que se lo hacía previo al Covid-19.


“Hay una necesidad de reconstrucción, históricamente el mayor problema de este sector es la visibilización de sus problemáticas.” resaltó Bernárdez


Según un informe realizado en 2018 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) el 25% de los hogares del país tiene al menos una persona con algún tipo de discapacidad. Aunque el 93% de las personas con discapacidad de 6 a 14 años concurren a un establecimiento de educación formal, solo el 27,6% lo hace a partir de los 15 años, esto se traduce como una falta profunda de acceso a la educación secundaria, terciaria y universitaria que en sí, no suele estar adaptada de ninguna manera para que esta población pueda formarse sin inconvenientes. De la suma total de personas con discapacidad, sólo el 32,2% pudo acceder a un empleo y únicamente el 33,4% tiene certificado de discapacidad lo cual le serviría para tramitar algún tipo de asistencia de salud, transporte o económica si la necesitara.


Bernardez detalló que “Según la ley, el número de personas con alguna discapacidad que deberían estar insertas en el mundo laboral debería ser del 4 por ciento, y la realidad es que no llega al 1% en el sector público y en el privado representa tan sólo el 0,5%” y que esto se produce en parte porque hay una “lógica incorporada” en la sociedad “Que resulta natural ver a una persona con una discapacidad pidiendo limosna pero te impacta encontrarte con alguno que te atienda tras un mostrador”.

El miembro de ONDA subrayó además que la problemáticas se siguen naturalizando porque las personas con discapacidad tampoco saben que tienen derechos, muchas veces porque la información no está adaptada en formatos que les sean accesibles, “Si no sabés que tenés un derecho, no vas a reclamar nada” insistió Bernardez.


La encuesta realizada destaca que la mayoría de las personas con discapacidad desconoce la existencia de medidas, programas o iniciativas del gobierno para las personas con discapacidad en materia de salud, educación o trabajo.


La encuesta se realizó sobre todo entre quienes poseen certificado de discapacidad. Uno de los indices mas preocupantes en el contexto de la pandemia fue el que marca que el 77% de las y los entrevistados necesita apoyo o asistencia para la vida diaria y sin embargo, solo un 29% de ese total pudo continuar siendo asistido o apoyado durante la cuarentena.


Si bien el Covid-19 puso a la salud en primer plano desde hace meses, según el informe de la UNSAM, la UBA y la ONDA; el 43% de las y los encuestados no pudo continuar los tratamientos de salud que requieren durante la pandemia.


Las universidades y la organización que realizaron la encuesta aseguraron que las y los ciudadanos con discapacidad "Durante la pandemia se enfrentan a diferencias en el acceso a la atención de la salud por la falta de accesibilidad a la información y la escasa comunicación"


"La accesibilidad a los contenidos informativos sobre la epidemia debe ser garantizada porque en general los mensajes de salud pública no están llegando a todos al no ser, en su mayoría, universalmente accesibles" remarca el informe.


Estos datos vuelven a traer a la agenda las voces de las y los profesionales de la salud, sobre todo especializados en cuidados paliativos, que desde hace años reclaman la humanización de la medicina y que en este contexto se vuelve una urgencia para miles de personas.


El Covid-19 es una enfermedad altamente contagiosa que no tiene vacuna y acumula millones de muertos en el mundo, pero la pandemia no elimina el resto de las enfermedades, afecciones, tratamientos crónicos, preventivos o urgentes necesarios para garantizar la salud de millones de personas. El aislamiento, la cuarentena, son la forma más eficaz de alentar la curva de evitar el colapso del sistema sanitario, pero como demuestra la encuesta la inmensa mayoría de las personas discapacitadas necesitan seguir siendo asistidas, seguir teniendo contacto con sus acompañantes, aún cuando son parte de la población de riesgo del coronavirus. Es aquí donde nos encontramos con un aparente dilema, pero sería rápidamente resuelto si consideramos la salud de forma integral, es decir incluyendo no solo el plano infectologico sino también la salud psicosocial de las personas, la necesidad de no perder continuidad en sus tratamientos ni en sus vínculos de cuidado que muchas veces complementan o son en sí parte de la solución a sus limitaciones o problemas de salud.


A partir de los datos relevados, La Organización Nacional sobre Discapacidad en Argentina (ONDA), el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (IIGG-UBA) y  la Comisión de Discapacidad y Derechos Humanos de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM)  sugirieron una serie de recomendaciones para poder mejorar al menos en parte la realidad de las personas con discapacidad.


Una de las propuestas fue "focalizar la priorización en la selección, planificación y gestión de políticas, programas, planes y proyectos sociales en articulación con las PCD; asegurarles la realización de los tratamientos médicos obligatorios que necesitan y garantizar el derecho a la educación superior a través de la accesibilidad física, comunicacional y académica".


Otra propuesta muy importante sugeria mejorar "las condiciones de acceso de las personas con discapacidad al empleo formal; incrementar los recursos económicos destinados a PCD (personas con discapacidad)  que se encuentran en sectores sociales vulnerables, y generar comunicación accesible sobre programas, planes y/o proyectos destinados a ellos y, específicamente, los dirigidos a paliar los efectos de la pandemia".


Además propusieron "impulsar la investigación y el relevamiento de datos estadísticos en salud, educación y trabajo de las PCD”


Las propuestas y sugerencias están planteadas, las personas con discapacidad esperan soluciones, solo hace falta que como resalta Bernardez, este colectivo deje de ser invisibilizado sistemáticamente y comience a formar parte de las prioridades, urgencias y decisiones relevantes.

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