10/4/2021

Internacionales

Perú va a las urnas envuelto en la apatía y la fragmentación

Cuatro presidentes en cuatro años. Ese es el registro de la brutal crisis de representación política que atraviesa Perú, castigado por la pandemia y la agudización de los conflictos sociales desencadenados de una pobreza que crece.

Publicado el 10 de Abril de 2021


Imagen de la nota 'Perú va a las urnas envuelto en la apatía y la fragmentación '

 “Hace unos meses, algunos creíamos que las elecciones de abril de 2021 sellarían la larga crisis política que arrastra Perú hace casi cinco años. Hoy esa certidumbre se ha evaporado” explica Carlos Alberto Adrianzén, licenciado en Sociología por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Actualmente es becario del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina y estudiante doctoral en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), en Buenos Aires.

Explica que “Desde que Pedro Pablo Kuczynski inició su gobierno en el ya lejano 2016, las sucesivas crisis pusieron periódicamente a prueba las débiles instituciones peruanas hasta casi quebrarlas. Sin embargo, en cada oportunidad la virtud o la fortuna produjo una salida que evitó la ruptura constitucional. En el camino quedaron dos presidentes –Kuczynski y Martín Vizcarra–, un Congreso nacional, el partido oficialista y la principal fuerza política del país, el fujimorismo, y su líder Keiko Fujimori.”

Adriánzen explica que “En el último año, a la crisis política se le sumó la pandemia de covid-19. … y la combinación de cuarentena fuerte, Estado débil y economía informal produjo una contracción del PIB de más de 10 puntos. La pobreza aumentó también en un porcentaje similar. Crisis política y crisis económica abrió la puerta a una renovación de la elite política nacional con una impronta crítica del resiliente neoliberalismo peruano.”

Los sondeos de opinión son drásticos y evidencian la fragmentación y la apatía con la que vive la sociedad peruana el futuro electoral del país. 

El abogado y legislador Yonhy Lescano, del partido centrista Acción Popular (AP), es quien concentra la mayor intención de voto de acuerdo con los cuatro sondeos: 15% según Ipsos, 14% según Datum, 11,4% según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y 11,0% según CPI.

Por debajo de Lescano todo es incógnita, con entre cinco y seis candidatos apenas separados por entre 1,8 y cinco puntos porcentuales en busca del segundo lugar, en el que dos encuestas ubican al exfutbolista centroderechista George Forsyth y las otras dos, al empresario de derecha Rafael López Aliaga.

Los resultados más apretados son los del IEP, en los que a continuación de Lescano figuran López Aliaga (9,7%), la izquierdista Verónika Mendoza (9,6%), el economista liberal Hernando de Soto (8,5%), Forsyth (8,2%) y la populista de derecha Keiko Fujimori (7,9%).

En el otro extremo está el sondeo de Ipsos, que en la pugna por el segundo puesto muestra a Forsyth (10%), López Aliaga (8%), Fujimori (7%), Mendoza (6%) y el general retirado nacionalista Daniel Urresti (5%).

Entre ambas encuestas, CPI señala a Forsyth (8,1%), Fujimori (7,1%), Mendoza (5,4%), López Aliaga (5,2%) y De Soto (4,5%), y Datum, a López Aliaga (9%), Forsyth y Fujimori (ambos con 8%), Mendoza (6%) y De Soto y Urresti (ambos 5%).

“Por último, existe un silente protagonista en estas elecciones: el voto «no positivo». Quienes aún no se deciden o manifiestan su negativa a votar por alguna de las opciones del menú electoral se sitúan como el primer contingente electoral, con 27% (la encuesta de Ipsos de hace diez días le otorga a este sector 40%). Es probable que ese número se reduzca a medida que se acerque la fecha electoral, pero, tal y como están, los datos hoy hablan de un gran descontento respecto a la oferta electoral existente” explica Adriánzen.

El académico agrega que “Con el dato del alto nivel de voto «no positivo» y los bajos niveles de intención de voto de los principales candidatos, el panorama que se dibuja es el de la apatía y la fragmentación. En términos del significado político de este proceso, se pueden establecer importantes paralelismos con las elecciones de medio término argentinas de 2001. Estas fueron el antecedente del «que se vayan todos» que sería coreado unos meses después.”

Publicidad - Fatica